"Sobre la mujer sigue existiendo el estigma de que algo habrá hecho"
Escándalo Nacional
El escándalo que originó la denuncia al senador nacional José Alperovich por violación puso en el centro del debate las distintas formas de violencia que sufren las mujeres en nuestra sociedad. Celia Debono, coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres Argentinas (Cladem), analizó la situación.
Crédito: Lucía Merle.
Apenas se conoció, la noticia causó gran conmoción en todo el país: el senador nacional y tres veces ex gobernador de la provincia, José Alperovich, fue denunciado por violación por una de sus sobrinas y ex secretaria. La denuncia no sólo generó revuelo en el ámbito político y el pedido de licencia por seis meses del senador en la cámara alta, sino que puso otra vez en el centro del debate nacional la violencia sobre las mujeres; problemática que en los últimos años la lucha del movimiento feminista ha visibilizado en nuestra sociedad. “Cuando son figuras públicas o famosos los involucrados en estos casos hay una gran asimetría de poder donde las mujeres víctimas quedan expuestas a nuevas y múltiples vulneraciones, ya que lo primero que hace mucha gente es cuestionarlas, minimizarlas y atacarlas”, reflexionó la abogada y coordinadora de CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres Argentinas) Celia Debono en diálogo con eltucumano.com.
Si bien Debono evitó referirse puntualmente a la denuncia que pesa sobre Alperovich hasta tanto no avance el trabajo de la justicia, la abogada explicó cómo en muchos de estos casos la mirada inquisidora de la sociedad se posa sobre la víctima y no sobre el victimario, revictimizando de esta manera a la persona que ha sufrido el abuso: “Generalmente, las victimas que sufren agresiones sexuales no denuncian antes por miedo, porque se necesita tiempo para procesar y entender, porque no es fácil exponer esos momentos tan traumáticos que vivió y porque sigue existiendo sobre la mujer el estigma de que algo habrá hecho. Además, porque el sistema de justicia en nuestro país no funciona en muchos casos y por la impunidad que hay en estos casos. Cada persona decide cuándo, cómo, dónde y con quién hablar de cosas personales”.
“En nuestro país existía y aún existe un patrón de impunidad sistemática en el procesamiento judicial y en las actuaciones en torno a casos de violencia sexual contra las mujeres debido al hecho de que la gran mayoría de estos casos carece de una investigación, sanción y reparación efectiva”, explicó la coordinadora de CLADEM. En este sentido, advirtió que en la justicia argentina y tucumana particularmente muchas veces carece de una perspectiva de género, lo cual hace que las mujeres se encuentren en desventaja ante el poder judicial: “Si bien es cierto que en el sector de la justicia se han detectado avances importantes, estos avances aún siguen siendo insuficientes, ya que nos encontramos que, en la práctica, cuando llega un caso judicial donde se encuentran involucrados los derechos de las mujeres y niñas, el órgano jurisdiccional tiene una mirada sesgada. No se ha incorporado todavía en muchos casos la perspectiva de género, que es una herramienta útil para identificar al patriarcado. Esto significa estar consiente del tipo de relaciones predominantes y desiguales que, en un caso concreto, se están generando entre hombres y mujeres, donde estas últimas se encuentran en una situación de total desventaja, expuestas a múltiples vulneraciones de abuso de poder”.
En este contexto, la abogada consideró fundamental la aplicación de la ley Micaela promulgada en el mes de enero de este año, pero aún pendiente de ser tratada en Tucumán: “Es muy importante la capacitación de los Jueces, los funcionarios judiciales y los operadores de justicia sobre la perspectiva de género que contiene la Ley Micaela, cuya adhesión en la provincia es necesaria, sin perjuicio de que los jueces están obligados por aplicación de la Convención de Belém do Para y la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) que en su artículo cuatro establece que los Estados deben condenar la violencia contra la mujer y no invocar ninguna costumbre, tradición o consideración religiosa para eludir su obligación de procurar eliminarla”.
En los últimos años, la llamada marea verde impulsada por el movimiento feminista ha puesto en el epicentro de los debates sociales a los derechos de las mujeres y la forma en que estos han sido históricamente vulnerados por distintas formas de violencia machista. Es por eso que, lejos de pasar inadvertida, la denuncia contra Alperovich ha despertado el repudio generalizado de las agrupaciones de mujeres. Al respecto, Celia Debono ponderó los avances obtenidos gracias a la lucha encabezada por las mujeres: “Los avances del movimiento de mujeres han sido muy importantes, se avanzó en el marco legal con la incorporación de los instrumentos internacionales, con la generación políticas públicas que se hanimplementado a partir de estos compromisos internacionales como instrumentos de cambio social”.
Más allá de los avances en materia de legislación, la abogada valoró las conquistas del movimiento feminista en el ámbito social: “El colectivo Ni Una Menos, que agrupa a su vez aotras organizaciones de mujeres, está presente en las marchas visibilizando todos los tipos de violencia que sufrimos las mujeres por el solo hecho de ser mujeres, reclamando las deudas pendientes que tienen los Estados para que podamos vivir un vida libre de violencia”. A su vez, destacó el rol que jugaron las redes sociales que cumplieron un papel determinante en el avance y la visibilización de los derechos y de los reclamos desde el colectivo de las mujeres.
Cuando se conoció la denuncia contra Alperovich, las redes sociales se hicieron rápidamente eco y los usuarios se volcaron de manera masiva a repudiar el hecho y a la figura del senador, entonces el hashtag más elegido fue #YaNoNosCallamosMás, para Celia Debono está claro que está no es una consigna vacía, sino que canaliza un reclamo que ahora se ha vuelto un grito de denuncia: “Ya No Nos Callamos Más es al mismo tiempo una consigna, una revolución, un espacio de contención y una red de alerta y difusión de testimonios de violencias y abusos”.








