"¡C90, C90!": mezcló el hit de John C con un vendedor ambulante y es una bomba
HISTORIAS DE ACÁ
La actriz tucumana Juliana González lo hizo de nuevo: reversionó uno de las canciones del año con la música inconfundible de los barrios tucumanos. Mirá el video. Imperdible.
"Actriz, comediante, profesora de Teatro. Amante del guiso". La presentación de Juliana González, seguramente por una cuestión de espacios, omite que los fines de semana se sube a una bicicleta con fines saludables, pero no hay caso: mientras pedalea, Juliana González no puede evitar mirar a Tucumán, escuchar a Tucumán.
Juliana González jadea Tucumán y entre las bocanadas de oxígeno se nutre de la tucumanidad que abruma en cada barrio tucumano alejado de las bocinas del microcentro: el peine del cuchillero, la corneta del achilatero, el silbido del manicero, y los megáfonos de los motocarros.
Así es como nace el nuevo sketch de Juliana, basada en la banda sonora de los barrios, en lo que se escucha desde las ventanas de las casas de los barrios como la voz metálica de un comprador furtivo que sale de un motocarro o los parlantes puestos en la vereda con uno de los temas del año: C90, de John C, el músico de Las Talitas.
El sketch retrata la mañana navideña de una doña tucumana de un barrio tucumano cualquiera, una doña a quien llamaremos Juliana, quien se levanta con el despertador de la calle gritándole: "¡C90! ¡C90! ¡Pagamos 100 pesos, pagamos 200, pagamos 300 la batería! ¡Motor viejo, bocha de heladera vieja, calefones viejos compramos, pagamos 100, 200, 300 la batería!" Y no se detiene: "¡C90! ¡C90!"
Mientras doña Juliana se despierta para los quehaceres del hogar, pasarle el haragán a la casa que esta noche viene la familia, colgar la ropa bajo el sol que pega como fernet sin Coca, salir a la verdulería por dos pepinos y volver para acomodar el árbol de Navidad, Juliana González revela cómo nace la idea del sketch: "Había salido en la bici y andaba por uno de los barrios de Yerba Buena, bien adentro, por la Lamadrid, la Yerba Buena de barrio, no la del country. Estaba pedaleando cuando vi el motocarro y empecé a perseguirlo”.
"Los vendedores ambulantes son personajes muy queribles, forman parte de la naturaleza del barrio. Tienen ese sonido maravilloso a través del parlante con un poder de convocatoria al palo para lanzar un negocio como la compra de cosas que nadie necesite. Me cuestioné cómo puede ser que no pudiéramos capitalizarlo a través del humor. Entonces lo persigo, me hace ojitos, lo vuelvo a pasar porque andaba en una camioneta rota, y le pregunto si podía grabarlo, me dijo que sí y así empezó”, cuenta la actriz tucumana metida en la pileta con los amigos para pasar este miércoles 25 de diciembre.
“Eran dos muchachos que andan por las calles de los barrios con el mensaje ya grabado. Aprietan un timbrecito y sale el mensaje que una y otra vez se escucha. Lo curioso es que lo hacen a la mañana o a la siesta, cuando la gente está en sus casas. Es maravilloso cómo se mezcla lo suburbano con estos personajes mitológicos como los verduleros. Yo me crié en Villa Luján y son sonidos que forman parte de nuestras vidas. Son muy tucumanos”, se ríe Juliana, quien le comentó la idea de recrear este mundo a Carolina Bloise, otra genia, y ahí tomó cuerpo la introducción del hit.
C90 no es casual: es otro fenómeno interesante capaz de reflejar cómo la música de los barrios también cambia, incapaz ante la potencia de la cumbia, pero cada vez más presente en cada esquina donde los chicos se junten, celular en mano, parlante con usb, levantándole el pulgar al vendedor ambulante que ahí viene otra vez: “¡Pagamos 100 pesos, pagamos 200, pagamos 300 la batería! ¡Motor viejo, bocha de heladera vieja, calefones viejos compramos, pagamos 100, 200, 300 la batería!"








