Top

"Gracias a Dios estuve allí para ayudar a mi señora y a mis hijas"

FUERTE TEMPORAL

Tiene 39, es camionero y vive en Lules. La inundación lo obligó a meterse en el agua durante más de dos horas. Pero al día siguiente, se levantó a las tres de la mañana porque tenía que salir a la ruta.

Gerardo, volviendo a casa, retratado por su vecino Jorge Luis Márquez.





El hombre que camina entre el agua, junto a la coupé Taunus inundada, se llama Gerardo Bordonaro. Tiene 39, es camionero, vive en el barrio Uom en Lules y, en la imagen, regresa a su casa para buscar un fierro que le permita derribar una pared.

La pared cubre a la acequia que está al frente de su casa, pero en esos momentos, se ha convertido en un paredón que, de esquina a esquina, estanca el agua en la cuadra y la devuelve hacia los portones, los jardines, las habitaciones, las cocinas.

Cuando Gerardo toma sus herramientas y vuelve a cruzar la calle, sus dos hijas y su mujer lloran. Gerardo ya había hablado con sus vecinos Yimi Aguilar, Nicolás Márquez y Enrique Heredia y habían decido derribar esa pared.


Durante dos horas, bajo la lluvia y con la presión del agua empujándolos desde la cintura para abajo, rompieron la parte superior del hormigón y el agua drenó hacia afuera. Hay una cancha de fútbol del otro lado.

Después Gerardo, Yini, Nicolás y Enrique regresaron a empujar el auto de su hijo, un Ford Fiesta. Se metió por el baúl para destrabar el freno de mano. Si abrían la puerta, ingresaría más agua.  Pero el auto ya estaba todo mojado por dentro. Lo metieron al garage.

La Coupé Taunnus que estaba a la par de este auto es de él, pero está en desuso y quedó ahí.

Luego, al volver a entrar a su casa, donde había 20 centímetros de agua, Gerardo abrazó a su familia y un rato después se fue a dormir.

A las tres de mañana se levantó para ir a buscar el camión porque tenía que salir a la ruta.

“Gracias a Dios que yo ayer estaba en mi casa. Pude ayudar a mi señora y a mis hijas”, dijo después, Gerardo, en un paraje camino a Palpalá.