¿Cuál es la situación del policía que atacó a un psicólogo?
Violencia
Tras conocerse la agresión al profesional en su consultorio ubicado en la Jefatura de Policía, las autoridades de la fuerza aseguraron que tomarán medidas contra el agente que ya cuenta con un historial de situaciones similares.
El ministerio de Seguridad tomará medidas contra el agente.-
El Ministerio de Seguridad analiza los pasos a seguir luego de que se conociera que un policía de la provincia atacó a un psicólogo en una consulta médica realizada en un consultorio de la Jefatura de Policía de Tucumán.
Según informó el Ministerio de Seguridad, en los próximos días se tomarán las medidas ante la agresión del agente hacia un cabo que es psicólogo y se desempeña como responsable de realizar la auditoria de salud mental a los empleados policiales.
El subsecretario de Seguridad, José Ardiles, explicó que el efectivo que cometió la agresión cuenta con un historial de varias situaciones de características similares, que motivaron que sea puesto bajo el protocolo de violencia previsto para estos casos.
"En el marco de las medidas aplicadas, se indicó que permanezca en tratamiento psicológico preventivo que se realiza de manera particular. Tras recibir el alta del tratamiento particular, debe ser evaluado nuevamente por el psicólogo de la institución o por una Junta Médica, y en este caso su reacción da la pauta de que no se encuentra en condiciones de volver al servicio”, detalló Ardiles.
Por otro lado, el funcionario explicó que se aplican mecanismos cada vez más completos y exigentes para el ingreso a la institución y, en ese marco, en la actualidad se encuentra en proceso de reglamentación una ley de calidad de vida y bienestar de los cuadros policiales, que tiene en cuenta el catastro médico y la evaluación permanente de los efectivos.
Además, Ardiles afirmó que el Ministerio y la Jefatura de Policía respaldan las iniciativas de intervención de otros organismos en casos como este.
"Ante estas situaciones complejas, el Ministerio considera de suma importancia coordinar juntas médicas con la participación de profesionales del Colegio de Psicólogos u otro agente externo a la institución, con el objetivo de tener una tercera opinión que ayude a evaluar el caso en particular”, señaló, haciendo hincapié en la necesidad del trabajo colaborativo de las instituciones en pos de garantizar un mejor servicio de seguridad para la ciudadanía.
Por último, el subsecretario destacó que desde la cartera ministerial se tienen muy en cuenta la existencia de situaciones o conductas aisladas que rozan con el delito, y que por ellos se le da inmediata intervención a la Justicia para que se esclarezca si fueron guiadas por desequilibrios emocionales o estados impulsados por el alcohol o sustancias prohibidas.
Preocupación del Colegio de Psicólogos
Ante esta situación, desde el Colegio de Psicólogos de Tucumán emitieron un comunicado repudiando la agresión de la que fue víctima Carabajal y manifestando su preocupación por la salud mental del personal de seguridad responsable de velar por la ciudadanía. “Nosotros no podemos minimizar lo que ha pasado porque no se trata de un paciente que va con un certificado médico a justificar que no puede ir a trabajar o que tiene que faltar a la escuela. Estas personas están con armas en la calle y tienen que tener un adecuado control de las emociones. Esto nos lleva a pensar en la salud mental de los policías de la provincia y el stress al que están sometidos estas personas que son quienes nos tienen que cuidar”, se explayó el presidente de la entidad, Roberto González Marchetti, en diálogo con eltucumano.com. Marchetti remarcó que los profesionales como Carabajal se encuentran muy desprotegidos y no cuentan con el apoyo institucional de las fuerzas de seguridad.
El titular del Colegio de Psicólogos de Tucumán se manifestó preocupado porque el agresor contaba con un informe psicológico positivo que lo consideraba apto para el manejo de armas de fuego y advirtió sobre la posible existencia de un mercado ilegal de estos documentos: “Esta situación me hace sospechar dos cosas: hay una venta ilegal de informes o bien se trata de la impericia de un profesional que ha firmado un informe sin evaluarlo adecuadamente. Esta situación es grave porque si una persona no posee un adecuado equilibrio mental y está con un arma es un peligro para las personas y para él mismo, puede matar o suicidarse”. Marchetti recordó el caso de Facundo Ferreira, el niño de doce años asesinado por la policía de un tiro en la nuca el 8 de marzo de 2018. Por el hecho están imputados los uniformados Mauro Gabriel Díaz Cáceres y Nicolás Javier González Montes de Oca. A este último, el análisis toxicológico le había dado positivo de cocaína y tiempo después del crimen del menor fue aprendido por robar una cartera en Lastenia. “A la legua se notaba que era una persona que no estaba en su sano juicio”, afirma el psicólogo.
“La única solución para esto es que desde la policía haya mayor control de estos informes. La idea es ponernos a disposición para que se pueda erradicar la venta de estos informes truchos o estos informes que no cumplen el rigor científico, por eso, le ofrecimos a la policía un convenio para que profesionales idóneos hagan la evaluación de manera científica”, destacó. Además, insistió en la necesidad de que los uniformados sean sometidos periódicamente a controles toxicológicos: “Hay muchos policías que están teniendo problemas de consumo de estupefacientes. Ellos tienen un régimen de trabajo en el que luego de estar de guardia 24 horas realizan servicios adicionales y muchos recurren al uso de hojas de coca o algún tipo de droga estimulante”.
Según explicó Marchetti, las denuncias más frecuentes sobre los miembros de las fuerzas de seguridad son por violencia familiar, violencia de género y amenazas. “¿Qué pasa con un policía que participa de un procedimiento y está con un cuadro depresivo o consumió algún tipo de sustancia?”, se pregunta el psicólogo y acto seguido explica cuáles son las condiciones psíquicas necesarias para que un policía pueda trabajar bajo presión y manipular de manera adecuada un arma de fuego: “Ese es todo un problema porque para portar un arma tenés que tener un adecuado control de los impulsos, no tener patologías en la personalidad, una adecuada capacidad en las funciones de consciencia, atención y concentración”.
Otra de las cuestiones que causan alarma entre los miembros del Colegio de Psicólogos es el proceso de ingreso a la policía provincial, ya que, según Marchetti, una correcta evaluación de los perfiles de los ingresantes permitiría descartar de manera temprana a esas personas que no son aptas ni para el trabajo bajo presión ni para el manejo de un arma: “Tenemos muchas dudas respecto de la masividad de los ingresos. Evaluar a 5000 aspirantes en tres meses es imposible sin una gran cantidad de profesionales. Además hay instituciones que prepararan alumnos para el ingreso y que nos hace sospechar porque no sólo los forman para las pruebas físicas, sino que les enseñan cómo pasar el informe psicológico. A eso hay erradicarlo porque le genera un problema a la misma institución”.
La agresión que sufrió el psicólogo en manos de un integrante de la misma fuerza encendió las luces de alarma de los profesionales que exigen mayores controles para los integrantes de la policía. Marchetti es contundente al respecto: “Si se aplicaran estos controles no habría tantos policías con licencia medica o cumpliendo tareas administrativas y estarían en las calles para cuidar a los tucumanos”.








