"La última vez que la vieron fue el viernes a la noche": ¿dónde está María Luna?
MÁXIMA DIFUSIÓN
Lorena es la mejor amiga de la mujer que no volvió a su casa desde el viernes a la tarde pasado. Ella junto al marido salió a buscar las cámaras de seguridad del barrio y vio a María: "Estaba a dos cuadras de la casa". Cuál es la principal sospecha.
¿Dónde está María Graciela Luna?
María Graciela Luna y Lorena Astorga son amigas desde hace siete años. Las hijas de ambas, Evelyn y Magalí, son compañeras de la Comercio 4 y amigas inseparables. La amistad entre María y Graciela creció durante las charlas de peluquería: “María es peluquera y venía a mi casa a cortarme. La última vez que vino fue dos semanas antes de la cuarentena. Ya andaba ella con problemitas de salud y renegaba porque había tenido que dejar de fumar. Lo último que le dije fue: ‘No veo las horas de que te pongás bien y vengás a arreglarme el pelo'”.
Los problemitas de salud que Lorena Astorga le cuenta a el tucumano son los que llevaron a María a sacar un turno en el Instituto Stok de avenida Sarmiento 78 para el viernes 17 de abril a las 15.20 “Le dolía la cara. Tenía problemas de presión y en el tímpano. Se le juntó todo. Y ese viernes, el de la semana pasada, María se fue a esperar el colectivo, pero no venía. Andaba como andan ahora, casi con la frecuencia de un día domingo. Volvió a buscar plata a la casa para tomar un remis. Dejó su celular en su casa de porque es el celular con el que estudia su hija Evelyn. De hecho el viernes nuestras hijas estaban haciendo una tarea grupal para la escuela. Ahí escuché por primera vez que María no había vuelto del médico”.
Eran las 18 del viernes cuando a través de la videollamada entre Evelyn, hija de María, y Magalí, hija de Lorena, hubo un silencio: “Mi mamá no volvió”, le dijo Evelyn a su amiga. Eso lo escuchó Lorena, a quien la invadió una sensación de que algo estaba mal. Y, cuando se hicieron las doce la noche y no había novedades de María, tomó una decisión: “Estoy en varios grupos de Facebook y le pedí permiso a Evelyn para publicar una foto de María y denunciar que estábamos buscándola”.
Paralelamente, a 15 cuadras de la casa de Lorena, el esposo de María Graciela Luna salía a buscarla en remis: “Cuando María me dijo que no venía el colectivo, le dije que agarrara plata y tomara un remis. Esa fue la última vez que la vi”, le contaba Esteban a el tucumano hace unos días. Fue a la Brigada, a la comisaría y a los hospitales. Lo confirma Lorena, la amiga de María: “Pensamos que podía haberse desmayado y haber sido derivada a algún hospital. O que la hubieran detenido por circular sin el permiso para la cuarentena. Pero no está en ningún lado”.
¿Cómo es María Graciela Luna? “Es una mujer que no se hubiese ido de su casa. Sus ojos eran sus hijos. No tenía problemas con nadie, siempre andaba con una sonrisa en su rostro. Sí te puedo decir que se hacía problemas porque alquilaban, y a veces no llegaban. Tenían problemas, pero como toda familia, nada grave. Discutían, pero cosas normales de un matrimonio. Cuando fueron los de la Brigada a la casa de ella, un policía me preguntó: ‘¿No se habrá ido?’ Yo le aclaré: ‘De irse, ella sola no se iría’. Su escudo, el aire que respira son sus hijas. Ella es del campo, de La Ramada: pasó muchas cosas de chica, nunca abandonaría a su hija Evelyn de 17 años ni a su hijito de 10. No se fue por voluntad propia”.
Desde el viernes pasado, Lorena no duerme en paz. Junto a su hija Magalí también salieron a buscarla. Hicieron juntas el camino que hubiera hecho María hasta la Camino del Perú. El marido de María, Esteban, hizo lo propio y así comenzaron a aparecer noticias sobre María: “Junto a Esteban, su marido, conseguimos la filmación de ella caminando por el Camino del Perú. Le pedimos a los dueños de un barcito que está a la par de la iglesia San José que buscaran y aparece María efectivamente yendo al médico. Lo que no se alcanza a ver es si tomó un remis de Yerba Buena o un taxi de Capital. Se pierde la imagen”.
“Luego hemos caminado tres cuadras hasta la Camino del Perú e Italia. Le pedimos a una panadería, que tiene una cámara, si podía fijarse entre las 15.30 y las 16.10. Pero esas imágenes todavía no han llegado. Entonces le dije a mi hija que fuéramos hasta el Wall Mart de la Camino del Perú para ver las cámaras del súper. Que vean si había un taxi o un remis con una mujer sola, que le tomaran la patente, pero con el tema de la cuarentena no se puede circular tanto y todavía no fuimos a Wall Mart. En eso pensábamos con mi hija cuando apareció un muchacho que la vio en unas cámaras de seguridad. Confirmó que la última vez que la vieron fue el viernes a la noche, cerca de las 12 de la noche. María estaba a dos cuadras de su casa, llegando por la Uruguay y Olázabal, ahí cerca de las cámaras del Súper León”.
Estas revelaciones de Lorena Astorga, la amiga de María Graciela Luna, coinciden con los dichos de vecinos del barrio Oeste II, puntualmente con un joven con problemas de adicción que habló con Esteban, el marido de María: “Ese chico le dijo que conocía a María. ‘Yo la conozco a esa señora, es muy buenita. Aquí en el barrio hay un señor que las encierra, es seguro que la tiene ese’, le dijo”.
Mientras la investigación continúa, en el barrio Oeste II crecen las sospechas sobre un hombre sospechado de trata de personas: “Allanaron pensiones para ver si la encontraban. Todavía no se sabe nada de ese hombre. Ya han pasado seis días desde la última vez que se vio a María. Lo único que queremos todos, nosotros y la familia, es que no se olviden de ella, que la busquen, que la encuentren con vida. Mi hija acaba de volver de la casa de Evelyn, su hija. Se me rompe el corazón cuando veo a Evelyn llorar y me dice que no sabe si va a poder vivir sin su mamá”.
Los problemitas de salud que Lorena Astorga le cuenta a el tucumano son los que llevaron a María a sacar un turno en el Instituto Stok de avenida Sarmiento 78 para el viernes 17 de abril a las 15.20 “Le dolía la cara. Tenía problemas de presión y en el tímpano. Se le juntó todo. Y ese viernes, el de la semana pasada, María se fue a esperar el colectivo, pero no venía. Andaba como andan ahora, casi con la frecuencia de un día domingo. Volvió a buscar plata a la casa para tomar un remis. Dejó su celular en su casa de porque es el celular con el que estudia su hija Evelyn. De hecho el viernes nuestras hijas estaban haciendo una tarea grupal para la escuela. Ahí escuché por primera vez que María no había vuelto del médico”.
Eran las 18 del viernes cuando a través de la videollamada entre Evelyn, hija de María, y Magalí, hija de Lorena, hubo un silencio: “Mi mamá no volvió”, le dijo Evelyn a su amiga. Eso lo escuchó Lorena, a quien la invadió una sensación de que algo estaba mal. Y, cuando se hicieron las doce la noche y no había novedades de María, tomó una decisión: “Estoy en varios grupos de Facebook y le pedí permiso a Evelyn para publicar una foto de María y denunciar que estábamos buscándola”.
Paralelamente, a 15 cuadras de la casa de Lorena, el esposo de María Graciela Luna salía a buscarla en remis: “Cuando María me dijo que no venía el colectivo, le dije que agarrara plata y tomara un remis. Esa fue la última vez que la vi”, le contaba Esteban a el tucumano hace unos días. Fue a la Brigada, a la comisaría y a los hospitales. Lo confirma Lorena, la amiga de María: “Pensamos que podía haberse desmayado y haber sido derivada a algún hospital. O que la hubieran detenido por circular sin el permiso para la cuarentena. Pero no está en ningún lado”.
¿Cómo es María Graciela Luna? “Es una mujer que no se hubiese ido de su casa. Sus ojos eran sus hijos. No tenía problemas con nadie, siempre andaba con una sonrisa en su rostro. Sí te puedo decir que se hacía problemas porque alquilaban, y a veces no llegaban. Tenían problemas, pero como toda familia, nada grave. Discutían, pero cosas normales de un matrimonio. Cuando fueron los de la Brigada a la casa de ella, un policía me preguntó: ‘¿No se habrá ido?’ Yo le aclaré: ‘De irse, ella sola no se iría’. Su escudo, el aire que respira son sus hijas. Ella es del campo, de La Ramada: pasó muchas cosas de chica, nunca abandonaría a su hija Evelyn de 17 años ni a su hijito de 10. No se fue por voluntad propia”.
Desde el viernes pasado, Lorena no duerme en paz. Junto a su hija Magalí también salieron a buscarla. Hicieron juntas el camino que hubiera hecho María hasta la Camino del Perú. El marido de María, Esteban, hizo lo propio y así comenzaron a aparecer noticias sobre María: “Junto a Esteban, su marido, conseguimos la filmación de ella caminando por el Camino del Perú. Le pedimos a los dueños de un barcito que está a la par de la iglesia San José que buscaran y aparece María efectivamente yendo al médico. Lo que no se alcanza a ver es si tomó un remis de Yerba Buena o un taxi de Capital. Se pierde la imagen”.
“Luego hemos caminado tres cuadras hasta la Camino del Perú e Italia. Le pedimos a una panadería, que tiene una cámara, si podía fijarse entre las 15.30 y las 16.10. Pero esas imágenes todavía no han llegado. Entonces le dije a mi hija que fuéramos hasta el Wall Mart de la Camino del Perú para ver las cámaras del súper. Que vean si había un taxi o un remis con una mujer sola, que le tomaran la patente, pero con el tema de la cuarentena no se puede circular tanto y todavía no fuimos a Wall Mart. En eso pensábamos con mi hija cuando apareció un muchacho que la vio en unas cámaras de seguridad. Confirmó que la última vez que la vieron fue el viernes a la noche, cerca de las 12 de la noche. María estaba a dos cuadras de su casa, llegando por la Uruguay y Olázabal, ahí cerca de las cámaras del Súper León”.
Estas revelaciones de Lorena Astorga, la amiga de María Graciela Luna, coinciden con los dichos de vecinos del barrio Oeste II, puntualmente con un joven con problemas de adicción que habló con Esteban, el marido de María: “Ese chico le dijo que conocía a María. ‘Yo la conozco a esa señora, es muy buenita. Aquí en el barrio hay un señor que las encierra, es seguro que la tiene ese’, le dijo”.
Mientras la investigación continúa, en el barrio Oeste II crecen las sospechas sobre un hombre sospechado de trata de personas: “Allanaron pensiones para ver si la encontraban. Todavía no se sabe nada de ese hombre. Ya han pasado seis días desde la última vez que se vio a María. Lo único que queremos todos, nosotros y la familia, es que no se olviden de ella, que la busquen, que la encuentren con vida. Mi hija acaba de volver de la casa de Evelyn, su hija. Se me rompe el corazón cuando veo a Evelyn llorar y me dice que no sabe si va a poder vivir sin su mamá”.









