"¡No son basura!": las hojas del otoño, las mejores aliadas para tu compost
Ecoconciencia
Desde el Jardín Botánico de Concepción advierten sobre los peligros de quemarlas y brindan consejos para aprovecharlas en patios, jardines y huertas.
Quizá una de las claves de la nueva conciencia que se va gestando en torno al cuidado del medio ambiente sea cambiar la mirada para ver recursos en donde otros sólo ven basura. En este sentido, las hojas que caen de los árboles durante el otoño se pueden barrer y colocar en una bolsa para que viajen en el camión recolector con destino poco feliz o, en cambio, pueden ser las mejores aliadas para el compost que tenemos en el patio, jardín o balcón. Tomar una opción u otra marca una gran diferencia para la naturaleza.

"Estamos en otoño y, en esta época, en que los árboles pierden sus hojas, tenemos la posibilidad de reutilizarlas", dice Rubén Bulacio, presidente de la Fundación Forestar y referente del Jardín Botánico de Concepción, quien celebra que la cuarentena ofrece la posibilidad de repensar el vínculo que tenemos con la naturaleza y nuestros hábitos de consumo. "Las hojas de ninguna manera son basura, basura es lo que generamos nosotros y muchas veces encontramos en la calle o a la vera de los ríos", denuncia Bulacio, quien impulsa la separación de residuos para su reutilización.
El fundador del Jardín Botánico advierte que la peor de las opciones en el caso de las hojas es la quema porque, al entrar en contacto con el fuego, liberan un tóxico que afecta la salud de las personas y contamina el aire.
"Hay personas que las queman y otras que las barren y las meten en bolsas de consorcio para que las lleve el camión recolector. Nosotros lo que les proponemos es utilizar las hojas para enriquecer nuestro compost, una opción bien diferente que se aleja de los perjuicios el medio ambiente y a la salud que mencioné y, por el contrario, aporta grandes beneficios", se entusiama y grafica la importancia de cambiar el 'chip'.
"La clave para reducir la cantidad de basura que producimos es la separación", insiste, porque "la mayoría de las cosas tienen un segundo uso". "En el caso de las hojas, nosotros las colocamos en la compostera para aportar nutrientes y obtener una tierra enriquecida para la huerta y para las plantas del Jardín Botánico", ejemplifica, y agrega que otra opción es "barrerlas y dejarlas alrededor del tronco del árbol o recogerlas y colocarlas en las plantas que tenemos en macetas".
"Cada persona puede utilizarlas de diferentes formas en su casa. En las macetas, las colocamos y a medida que vamos regando las plantas, se humedecen y se degradan para volver a la tierra", describió.
En el caso del compost, en donde se mezclan los residuos orgánicos con tierra para reducir la basura domiciliaria, "las hojas cumplen un rol importante porque aportan carbono y, al mismo tiempo, quitan el excedente de humedad que generan los restos de frutas y verduras".
De esta manera, la compostera se encuentra en equilibrio y se evitan malos olores. La clave, siempre, es remover la tierra y permitir que se oxigene para contribuir al proceso de degradación. Una vez que esto ocurre, se obtiene un valioso insumo para la huerta y las plantas del jardín, al tiempo que la basura de la casa se puede reducir hasta la mitad o más.
Si la opción es dejar las hojas alrededor del tronco del árbol, "primero se evitará que el suelo se reseque" y "segundo, creará una capa que evitará que crezcan malezas alrededor y aportará nutrientes como el nitrógeno que es abono para la tierra; de esa manera se formará el mantillo".
"Generalmente se barren las hojas, se las coloca en una bolsa negra y el camión lleva todo hasta la vera del río. Cuando aumenta el caudal, el agua lleva todos esos desperdicios hasta las provincias vecinas", denuncia Bulacio sobre la deficiente gestión de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) en el interior y recalca que "el daño ambiental es enorme". Sin embargo, resalta que la dirigencia "no es la única responsable" por lo que sucede en la Provincia en relación al cuidado medioambiental.
"Todos somos responsables por estas cosas y tenemos que empezar a revertirlas, en primer lugar, dejando de lado la indiferencia", propone el activista, quien desde la Fundación promueve las forestaciones y la educación ambiental valiéndose del Jardín Botánico, emprendimiento pensado para funcionar como un aula a cielo abierto.

Cambio de conciencia
"En esta cuarentena nos tenemos que dar cuenta que tenemos que hacer algo. Lo que nos pasa es culpa nuestra. Tenemos que ser más solidarios, más sensibles, cultivar la empatía para que todos podamos sobrevivir y no tengamos otra pandemia más adelante", reflexiona Bulacio, quien sostiene que se impone un cambio de conciencia, que comprende desde los gestos más pequeños de los ciudadanos hasta las decisiones más importantes de los líderes del mundo.
"Hay muchas personas que tienen las hojas, pero no tienen compostera o huerta, entonces se las podemos juntar y facilitar a alguien que sí le sirva para hacer un trueque con productos de huerta o plantas", propuso como una alternativa creativa para implementar entre familiares, amigos y/o vecinos.
"Después de la pandemia del Coronavirus, vendrá la pandemia de la economía y ahí nos tendremos que preguntar si podremos seguir produciendo y consumiendo al mismo ritmo que antes, con altísimos niveles de contaminación", alerta este apasionado de la naturaleza, que siempre vuelve la mirada a su Concepción natal.
"Esta semana comienza la zafra y los barbijos nos vienen de 10 porque comienza la lluvia de ceniza, los ríos se contaminan y eso no es a cualquier precio. Esto nos tiene que enseñar que no podemos seguir al mismo ritmo porque aparecerá otra pandemia", sostiene y apunta que "lo que nos ocurre está ligado al hombre, la economía y su desconexión con el medio ambiente, en donde no somos más que un eslabón".








