Jorge es un médico tucumano, vive en España y revela la cuarentena que nos espera
HISTORIAS DE ACÁ
Está instalado en Madrid desde hace cinco años. En las últimas semanas trabajó como voluntario en un hospital de campaña y vivió de cerca la brutalidad de la pandemia. Desde su experiencia, cuenta detalles de la organización española para combatir la crisis sanitaria ¿qué nos espera en Argentina?
El hospital de campaña se instaló en el predio ferial IFEMA.
Jorge es un médico tucumano que reside en Madrid desde hace cinco años. Recibido en la UNT, fue a realizar una especialidad en el Viejo Continente y se quedó. En las últimas semanas, le tocó vivir desde muy cerca los alcances atroces de la pandemia ocasionada por el coronavirus.
España fue uno de los países más afectados por el covid-19, alcanzando más 25 mil muertes hasta la fecha de hoy: “Los españoles son muy sociables, están todo el día en la calle, en los bares y en los espectáculos. Además se subestimó al virus y cuando la sociedad llegó a tomar conciencia ya era muy difícil de controlar. Creo que no es casual que España e Italia sean los países más golpeados de Europa, son sociedades muy parecidas”, reflexionó.
“Yo habitualmente trabajo en una clínica privada que cerró por la pandemia. Entonces me quedaba tiempo libre y no podía quedarme de brazos cruzados mientras morían miles de personas, así que me anoté como voluntario para trabajar en un hospital de campaña”, explicó.
En Madrid montaron ese hospital de campaña diseñado para recibir 5000 pacientes: “Es uno de los más grandes del mundo: funcionó con un despliegue impresionante. Igualmente, no hizo falta habilitar toda su capacidad. En los últimos días fue cerrado, aunque no lo desmontaron por las dudas vuelva a haber un brote”, contó Jorge.
El tucumano había estado ofreciéndose durante tres semanas para trabajar como voluntario hasta que finalmente lo llamaron: “Yo me enteraba de que a compañeros míos de Argentina les llegaban mails ofreciéndoles venirse a España a trabajar y a mí, que me postulaba voluntariamente, no me convocaban. Después comprendí que eso también formaba parte del caos que se vivía ante una situación para la que nadie está preparado”.
“Justamente por esto es que cuando llegué el primer día al hospital, me sorprendí por la buena organización, ya habían pasado varios días de emergencia y habían logrado adquirir mucho orden para trabajar”.
“Se dividieron los pacientes en secciones de 50 camas. Por cada sección había un especialista a cargo y tres residentes. Yo estaba a cargo de una sección, durante un turno de 7 horas”, relató.
“A este hospital llegaban pacientes derivados desde los centros de atención primaria. En esos centros, ante la emergencia se los clasificaban según su gravedad. Los que no tenía demasiadas complicaciones eran mandados a sus casas con las recomendaciones pertinentes. Los que estaban más graves eran hospitalizados ahí mismo en las terapias intensivas. Mientras que los que tenían cierta estabilidad, sin estar en condiciones de irse a casa, pero que no estaban en la peor situación, eran los que venían a nuestro hospital. Hay que decir que muchos de ellos, en condiciones normales, hubieran sido internados en terapia, pero en esta emergencia había que manejarse con criterios distintos a los habituales”.
Sin embargo, lo que más le llamó la atención a Jorge fue la solidaridad entre todos los implicados en el hospital: “Es la primera vez que me tocó ver que todos, pero absolutamente todos tiremos para el mismo lado. Me dio la impresión que la gente entendió que se está viviendo algo único y épico, entonces todos tratamos de ayudar lo máximo posible”.
“A la salida de los pabellones, estaba lleno de food trucks donde podías pedirte comida y bebida, gratis. Había policía, bomberos, guardia civil. Todos haciendo algo productivos. Incluso, el hospital quedaba un poco alejado del centro, entonces estaba lleno de taxis que voluntariamente, sin que nadie les pague, llevaban a los pacientes que salían de alta hasta sus casas”, narró.

Ahora, en España se inició una gradual salida del aislamiento social: “Estamos en la Fase 0, donde podemos dar un paseo, solo o de a dos personas en 2 turnos de hasta 3 horas. Todavía no se permiten las reuniones, ni shows masivos. Están previstas varias etapas, pero se irá probando según cómo avance la curva. Supongo que si se percibe un nuevo aumento de los casos, habrá que volver a la cuarentena total”.
En cuanto al comportamiento de la sociedad dijo que se ven dos tipos de reacciones: “Por una lado hay gente que sigue con miedo y prefiere salir lo menos posible, o hacerlo con barbijos y evitando hasta pasar cerca de otras personas. Así como también, se nota la desesperación de algunos por volver a las calles. Por lo que durante los horarios de paseo se ve mucha gente tratando de aprovecharlos”.
En España están en plena primavera, y la inminente llegada del verano es un alivio: “Se sabe que el virus es más peligroso con el frío, por lo que el calor es un aliado para nosotros. Sin embargo, algunos epidemiólogo y virólogos hablan de un posible rebrote para cuando llegue el próximo otoño o invierno”.
En cuanto a Argentina opinó: “Parece que se tomaron las medidas a tiempo y por eso se está logrando mantener la curva de contagios aplanada. Pero creo que no hay que descuidarse y seguir haciendo el esfuerzo. En caso de salir, me parece fundamental mantener la distancia con el otro, el uso de barbijos y seguir al pie de la letra todas las recomendaciones sanitarias, porque ante la ausencia de vacunas, es lo único que se puede hacer por ahora”, concluyó.








