"Si nos cerrás la peatonal, nos matás": Lorenzo y Silvana volvieron a cantar
Historias de acá
Después de casi setenta días de cuarentena, los artistas callejeros no videntes volvieron a alegrar las jornadas en el microcentro. Cuáles son las medidas de seguridad que adoptaron, la felicidad del regreso y los principales escollos de una lucha familiar para retornar con su música a las calles.
Lorenzo y Silvana, cantantes callejeros en tiempos de pandemia.
Todo pasó demasiado rápido. De un día para otro, los comercios bajaron sus persianas, las calles del microcentro quedaron desiertas y se apagó el rumor del constante trajinar urbano. Con la pandemia llegó el aislamiento y con el aislamiento el silencio que acalló el barullo de la ciudad y también su música, esa que ya se ha vuelto parte de la vida cotidiana de los tucumanos. La de Lorenzo Alderete y Silvana Costilla, los cantantes no videntes que animan nuestras jornadas con sus voces. Habían pasado 69 días del último show callejero este sábado cuando ambos volvieron a su música y a su peatonal. Mientras las calles volvían a su fisonomía habitual, ellos, parte ya del paisaje, no quisieron quedarse afuera. Fueron 69 días de una espera que se volvió larga y tediosa, no sólo porque no tenían cómo ganarse el sustento, sino porque les faltaba aquello que les da vida: el calor de la gente.
“Para mí siempre va a ser inolvidable esta vuelta. Nosotros, las personas con discapacidad, no servimos para estar encerrados, necesitamos hacer algo, extrañábamos trabajar. Para nosotros, todo se basa en el oído y en la energía que percibimos de la gente, si nos cerrás la peatonal, nos matás. Para nosotros esto es vida, pero mi esposa y la mamá de Silvana no nos querían llevar a trabajar y nosotros ya no podíamos más”, cuenta Lorenzo con esa voz inconfundible cargada de emoción. Y es que, más allá de las restricciones impuestas en la provincia por el aislamiento, uno de los principales escollos para volver a las calles era la negativa de sus propias familias que querían resguardarlos ante el avance del virus. Pero ni Lorenzo ni Silvana podían aguantar un día más las ganas de volver a sus rutinas artísticas. Es por eso que el cantante fue tajante con Carolina, su esposa, si el sábado no lo llevaba hasta la peatonal, él iría por sus medios a buscarla a su compañera de escenarios. No había caso, los músicos estaban decididos: “Era tanta la necesidad de volver, no te puedo explicar. Ha sido una lucha que ganamos a nuestras familias, no sabés lo que fue porque ellos no querían saber nada. Ahora lo puedo contar y decir que salimos de esto con alegría. Lo que nosotros necesitamos era volver a ser quienes éramos, adaptarnos a esta nueva normalidad. Para nosotros esto ha sido fatídico, ha sido un golpe muy bajo en nuestra economía y en nuestras vidas cotidianas”.
A regañadientes, tanto de parte de Carolina como de Miriam, la mamá de Silvana, los cantantes estuvieron a las 10 del sábado en Mendoza al 600, listos para su show. Pero la vuelta fue con una serie de medidas de seguridad. La idea fue de Lorenzo y de Silvana, pero quien la desarrolló fue Miriam: una especie de escaparate de plástico que los separa de sus ocasionales espectadores. “Es una cosa medio precaria, pero es una cosa que la hicimos con mucho amor y empuje. Después, se confeccionará algo mejor. Con eso no me pueden tocar, pero reciben mi energía y mi vos. No importa dónde me metan… que me metan en una burbuja de cristal, pero que nos dejen cantar”, explica el cantante. Además, cuentan con más máscaras de protección y guantes descartables: “Le agradezco a Mirian y a Carolina que nos cuidan un montón. Nos echan alcohol todo el tiempo, es una locura. ¿Sabés lo que es para un ciego trabajar de guantes? Pero igual nos adaptamos”.
Según explica, tampoco se mandaron por su cuenta de nuevo a la peatonal, sino que presentaron un proyecto de ordenanza al concejo deliberante para que se les permita cantar, siempre tomando todos los recaudos necesarios: “Por el momento están haciendo una excepción con nosotros porque vivimos de esto, necesitamos que el consejo apruebe el proyecto, me gustaría que aprueben nuestro pedido y que no nos saquen porque, si nos sacan, nos sacan parte de nuestras vidas. Por ahora trabajamos, pero estamos en vilo”. También destacó que personal del municipio controló las medidas de seguridad que adoptaron: “La gente del municipio nos recibió de la mejor forma, ellos controlaron que estemos bien cuidados y nos ven todo el tiempo como trabajamos. La gente lo tomó de manera espectacular y lo aceptó y eso para mí es algo magnífico”.
Ahora, Lorenzo intenta poner en palabras las emociones del regreso. La vuelta no sólo significó volver a ganarse el sustento, sino algo que el cantante valora mucho más que el dinero y que es intangible, pero que siente por dentro como una fuerza que lo moviliza: “Va a sonar loco que lo diga, pero lo que más extrañaba era el cariño de la gente, extrañaba salir todos los días a la peatonal. Es una energía que las calles nos dejan, es la gente, es el calor de la gente, es todo… eso es lo que más se extraña, no tanto la plata; el dinero siempre es simbólico, lo que más te deja esto es esa alegría del público que nadie más te la puede dar”. La gente los recibió con la calidez de los aplausos de siempre, pero también reconoce que hubo algunas críticas. Lorenzo se encarga de aclararlo: “Creo que la reacción de la gente en todos los casos ha sido constructiva. Entiendo que la gente está muy asustada todavía y no todo el mundo está de acuerdo, pero lo importante es que nosotros estemos seguros de lo que estamos haciendo, el que se va dónde quiere ir, no duda. Incluso hay quienes dicen que capaz que nos obligan a ir. Nosotros sólo somos ciegos, tenemos una destreza mental activa y estamos convencidos de lo que queremos hacer. Nosotros no nos dejamos llevar por eso”.

Durante estos más de dos meses que estuvo en su casa de Trancas de cuarentena, Lorenzo Alderete que, además de músico es técnico en sonorización, se propuso grabar un disco de diez temas con su Silvana Costilla, su partenaire de siempre, pero el proyecto fracasó. El cantante explica por qué: “Queríamos grabar un disco cada uno desde nuestras casas, pero sólo pudimos grabar un tema, no es lo mismo, nuestra energía se potencia cuando estamos juntos”. Sin embargo, no ha descartado el proyecto y piensa llevarlo adelante en las próximas semanas. Eso sí, el disco no a tener nada que ver con la pandemia, aclara: “Nos sugerían que hagamos un disco sobre la pandemia, pero la gente ya sabe lo que pasa y no necesita que lo cantemos. Quiero que llegue a los oídos de la gente positividad, la gente necesita de ese día a día en la peatonal que los divierte”.
“Esto es algo que nos golpeó para enseñarnos y para demostrarnos que somos débiles, que no somos invencibles y que el planeta nos puede aniquilar. Todos le tenemos miedo a lo desconocido, en la vida uno le tiene miedo a lo que no conoce. Mi temor es hacer daño a la otra persona, escuché de gente que violaba la cuarentena y eso es un desacierto. Yo al virus no lo sentí como una amenaza, sino como una lección de vida. Hay cosas de todas los días que las valorás cuando no las tenés. El que no aprenda de esta lección, no va a aprender más”, reflexiona Lorenzo.
El sábado pasado, Lorenzo y Silvana volvieron a su escenario de siempre. Cuenta el cantante que no pudieron abrazarse con su compañera, pero que no duda de que ella también debe haber soltado algunas lágrimas al igual que él con la primera canción; una canción de Coti que eligieron especialmente para dar un mensaje claro y cálido: Nada de esto fue un error.
En tiempos de pandemia así cantan en la peatonal....
— José Romero Silva (@Josecitors) May 30, 2020
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