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Mientras escondían el cuerpo, ¿qué hacían los otros policías implicados en el asesinato de Espinoza?

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Con el pasar de los días se conocen más detalle del asesinato del peón rural. La confesión del crimen.

Los investigadores peritando los vehículos involucrados. Foto Ministerio Público Fiscal.-





Con el correr de las horas el asesinato de Luis Espinoza revela detalles del accionar de los policías involucrados en el crimen, que hoy se encuentran detenidos junto a dos civiles por la causa.


En las últimas horas se conoció que dos de los nueve uniformados salieron a patrullar las calles de Monteagudo, en el marco de la cuarentena obligatoria, mientras sus compañeros se encargaban de llevar los restos del peón rural a Catamarca, a unos 100 kilómetros de distancia hasta el lugar donde arrojaron el cuerpo.


La fiscalía confirmó que dos de los efectivos que participaron de manera directa en el crimen se subieron ese mismo 15 de mayo a un patrullero para recorrer la localidad mientras otro grupo había partido a bordo de un VW Fox azul hacia la vecina provincia, para arrojar el cadáver en un barranco.


La investigación determinó que el asesinato de Espinoza se produjo pocos minutos después de las 16 horas del viernes 15 de mayo. El viaje hacia “La Banderita” para arrojar el cuerpo a un precipicio se inició a las 19.30 de ese mismo día, detalló Infobae.


Estos horarios llevan a que  el patrullaje de esos dos efectivos se se llevó a cabo mientras otros de los involucrados trasladaban el cadáver de Espinoza para descartarlo en un precipicio en el límite entre ambas provincias.


"Eh culiao, mirá lo que han hecho"


Este domingo, se conoció parte de las declaraciones del policía René Ardiles, uno de los 9 agentes de la Comisaría de Monteagudo detenidos por el crimen de Luis Espinoza. El uniformado brindó detalles de cómo retuvieron el cuerpo de Espinoza en la comisaría para luego trasladarlo en el mismo auto al límite de Catamarca donde lo arrojaron desde un barranco.


" (...) a las 19:30, en el camino me dice Montenegro que llevaban una persona sin vida en el baúl del auto donde yo estaba y cuando se bajan los otros comienzan a discutir, Morales y Zelaya le decían eh culiao, mirá lo que han hecho, yo no le creía, por eso recibí amenazas, yo no pregunté quién era él solo me dijo 'llevo un muerto', yo no le creía y nos decía que más vale que nadie diga un pingo y comenzaron los roces entre González, Zelaya y Morales. En ningún momento dieron el nombre del muerto. Yo no me enteré de quién hablaban, fue cuando abrieron el baúl y era un desparpajo total, había una persona sin vida, yo no pregunté cómo murió, yo sé que murió de un disparo, eso dijeron ellos. Hubo gritos, amenazas de todo. No decían quién había disparado. En ese momento tampoco sabía quién era la persona sin vida, él va y lo mete adentro del auto, no vi que hicieron con el cuerpo. Al auto lo metieron en el patio de entrada, hay un portón, yo me metí en el baño y gritaban y luego me sacaron y Montenegro, Morales, Zelaya y González nos amenazaban para que veamos todo. Cuando el auto ingresó a la comisaría bajaron el cuerpo del auto, lo bajaron del auto Morales, Montenegro, González Zelaya, la persona era robusta, cuando lo bajan lo ponen en el piso de cerca del mástil y ahí Montenegro nos vuelve a amenazar y lo cargan al cuerpo en el auto, en el baúl y se van Montenegro, Morales, Zelaya y el flaco González. No metieron el cuerpo dentro de la comisaría, al cuerpo lo bajaron y lo envolvieron con una frazada no recuerdo el color y luego lo volvieron a meter en el auto. Y de ahí se fueron y nos decían a nosotros que no se vaya nadie hasta que volvamos”.


Además del testimonio de Paz, el corresponsal de TN en Tucumán José Inesta tuvo acceso a las declaraciones de José María Paz, de 47 años, otro de los agentes detenidos. Ambos testimonios fueron de vital importancia para que la fiscala Mónica de Targa recabara las pruebas que demuestran que, luego de asesinar al peón rural, los efectivos implicados trasladaron el cuerpo en el auto del comisario Rubén Montenegro desde el paraje de Melcho hasta la comisaría de Monteagudo. Finalmente, allí lo habrían envuelto con plástico y una frazada, lo ataron con sogas y luego lo tiraron de un barranco de 150 metros de profundidad en la zona de Andalgalá, límite de Tucumán con Catamarca.


De acuerdo al expediente, Paz dijo que cuando regresaban rumbo a la comisaría de Monteagudo en el mismo auto, Montenegro les confesó que llevaba un muerto en el baúl. Esta declaración coincide con la de Ardiles, que sostuvo: "Nos lleva en el Fox y nos volvimos a base en Monteagudo. En el camino me dice que llevaba un muerto en el baúl, que todos íbamos a cagar".


Una vez en la comisaría, siempre de acuerdo a las confesiones de ambos policías, el propio comisario les mostró el cuerpo de Luis Espinoza y los amenazó de muerte si hablaban de lo sucedido.


"Allí nos llama el comisario y nos hace pasar en donde estaba el auto Fox con el baúl abierto en donde estaba una persona que vestía un jean celeste o azul y en la parte de arriba tenía algo oscuro, no veía bien si era una campera o una bolsa de plástico. Montenegro me amenazó de que me iba a volar la cabeza de un tiro y que iba a matar a mi familia. Amenazaba y retaba a los demás. Aclaro que deliberaban qué iban a hacer con el muerto, no sabían si lo iban a quemar, enterrar o si lo iban a tirar en el cerro".