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El error de Felipe Pigna sobre la fundación de San Miguel de Tucumán

por las redes

El historiador saludó por Twitter a la ciudad por un nuevo aniversario, aunque se equivocó en el mes.





El reconocido historiador Felipe Pigna cometió un error este lunes con respecto a San Miguel de Tucumán, al rendirle un pequeño homenaje por la primera fundación de la ciudad.

El escritor y docente utilizó su cuenta de Twitter para saludar a los vecinos de la Capital de la provincia, por un nuevo aniversario de su fundación, que de acuerdo a lo escrito por Pigna fue el “31 de junio de 1535”.

“Saludamos a todos los amigos de San Miguel de Tucumán, fundada por Diego de Villarroel el 31 de junio de 1565, emplazada originalmente a unos 60 km del sitio que hoy ocupa”, tipeó en la red social el historiador.


Sin embargo, la fecha anunciada no es la correcta y fue apuntada como un error por los usuarios tucumanos de la red social, ya que en realidad la fundación fue un 31 de mayo de 1565.

Además, los internautas no solo remarcaron la equivocación en el mes de la publicación, sino que también apuntaron de que junio solo tiene 30 días y no 31 como anunció Pigna.

Reseña histórica

La primera fundación fue un 31 de mayo de 1565, cuando el español Diego de Villarroel, por orden del gobernador, Francisco de Aguirre fundó, en un paraje que los indios denominaban “Ibatín” la ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión, sin imaginarse, en aquellos momentos que estaba dando vida a la capital de la futura provincia de Tucumán, cuna de trascendentales sucesos de la historia Argentina, La Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816 y La Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de 1812, son dos referencias obligadas para entender la importancia que ha tenido la ciudad de San Miguel de Tucumán en el devenir histórico del país.

Si bien es cierto que la ciudad, creada por Villarroel crecía aceleradamente, los reiterados ataques belicosos de los indios diaguitas, las constantes inundaciones y las fiebres palúdicas; convencieron al Gobernador Díaz de Andino que debía solicitar al Rey Carlos II de España autorización para trasladar la ciudad a su emplazamiento actual, al pie del cerro San Javier. Es así como en septiembre de 1685 se concretó la mudanza por orden del Gobernador Fernando de Mendoza y Mate de Luna.