El drama del arquero solidario: sin club y con coronavirus
Historias de acá
En pocos días, el arquero tucumano Matías Montero recibió dos malas noticias: Chacarita no le renovó el contrato y dio positivo de Covid-19. Sin embargo, espera recuperarse para volver a dar una mano a quienes más lo necesitan en las ollas populares. “Sigo de pie, luchándola”, saca pecho.
Matías junto a Micaela y su hijo Francesco.
No bajó los brazos cuando le dijeron que sus 181 centímetros de altura no eran suficientes para ser un arquero de primera. Ni cuando en 2018 le detectaron una dilatación en la válvula de la vena aorta que amenazaba con sacarlo del fútbol. Mucho menos piensa hacerlo ahora ante las adversidades que se le presentan. Es que, con sólo un par de días de diferencia, el tucumano Matías Montero se enteró a través de las redes sociales que el club Chacarita no le iba a renovar el contrato y que su hisopado había dado positivo de Covid-19. Sintió los primeros síntomas hace dos semanas y padeció un malestar intenso. El virus no ha logrado doblegarlo, pero advierte: “Los primeros días fueron muy complicados, me tiró para atrás. Tenía mucho dolor de cuerpo, de cabeza, musculares. Recién ayer recuperé el gusto y el olfato”.
“Ahora estoy tomando unos matecitos con la familia y más encerrado que nunca”, cuenta el arquero tucumano de 23 años desde su hogar en el partido bonaerense de General San Martín donde se recupera tras haber dado positivo de coronavirus junto a su esposa Micaela Medina. Y si bien en estos momentos su voz suena optimista, confiesa que los primeros días la pasó bastante mal. Los primeros síntomas los padeció hace dos sábados atrás y, al instante, se activó el protocolo. “Estuve como cinco días mal, fue durísimo el dolor. A Micaela le agarró más leve, por suerte. El lunes ya estaría de alta, pero me voy a quedar unos días más por las dudas. Los médicos me llaman todos los días para hacerme un seguimiento, pero ya estoy bien, hasta empecé a entrenar de vuelta el lunes. El médico me dijo: vos estás loco. Pero yo soy así”, comenta Matías en diálogo con eltucumano.com.
Si algo lamenta el futbolista en estos días, es no poder continuar con las actividades solidarias que venían realizando junto a Micaela. Matías iba tres veces a la semana a dar una mano en comedores de General San Martín y Caseros. Ahora, no ve las horas de recuperarse para volver al ruedo. Con los contagios aumentando día a día en Buenos Aires, siempre fue consciente a lo que se exponía. Sin embargo, no le importó. No es de los que esquivan el bulto cuando las papas queman, todo lo contrario. En la cancha y en la vida, hay que ponerle el pecho a las que vengan. Y lo que vino, esta vez, fue el virus: “Sabía que corría el riesgo de contagiarme porque era mucha la gente que venía a buscar un plato de comida y un abrigo. Esa gente no tiene que estar pasando frio y brindarles eso nos hacía muy bien a nosotros. Fue una iniciativa nuestra, de hecho, antes de la pandemia, yo estaba yendo a merenderos. Es algo increíble, cada uno que viene tiene una historia diferente para contar. Ojo no es política, no hay ningún partido ni nada raro, es política social. Siempre cumplimos con todos los cuidados y los protocolos, pero es un virus que, al mínimo descuido, te contagiás y tuvimos la mala suerte de contagiarnos. No sabría decirte si fue ahí, puede haber sido en cualquier lado. Lo volveríamos a hacer, es más, queremos recuperarnos rápido para volver a ayudar a la gente”.

Después de haber experimentado en carne propia los efectos del virus, el tucumano es más consciente que nunca del peligro al que se exponen las personas mayores y los que se encuentran dentro de la población de riesgo: “Acá la estamos pasando mal, la realidad es que cada vez hay más contagios. Creo que la gente no toma conciencia de que el virus no es joda. Si a mí me dejó así, a otra gente la puede lastimar mucho más todavía, por eso le digo a todos que se cuiden, que traten de no salir y que, cuando salgan, tomen todas las precauciones necesarias, sino no se termina más esto”.
Matías creció en el barrio tucumano CGT 360 Viviendas y, en un momento, pensó en volver a la provincia para pasar la pandemia junto a los suyos. Pero, como en todo Buenos Aires, el virus avanzaba cada vez más, cambió de idea para no exponer a su familia: “Iba a ir a Tucumán pero no quería ir y contagiar a alguien allá. Imagínate, si llegaba a contagiar a alguien allá, me muero”. Mientras se recupera, el arquero tiene la mente puesta también acá, donde vive su familia: “Estoy constantemente en contacto con ellos y siguen preocupadísimos por mí. Pero ahora me preocupa que allá cada día hay más contagiados. No quiero que nadie pase por lo que pasé yo”.
Antes de dar positivo de Covid-19, el joven continuaba sus entrenamientos a distancia junto a sus compañeros de Chacarita. Pero antes de la noticia del virus, hubo otra que lo sacudió: el club había decidido prescindir de sus servicios. Y si le dolió quedarse sin trabajo, más todavía le dolió la forma cómo lo supo: “Me enteré el 15 de julio por las redes sociales. Eso fue tiempo después de que se nos vencieron los contratos en el plantel. Había demasiado tiempo para decirnos si nos iban a tener en cuenta. Yo digo las cosas de frente, por eso creo que me va bien. Lo único que les diría a los dirigentes es que me hubiese encantado recibir un llamado o un mensaje. A ellos les molesta cuando uno llama al gremio para buscar soluciones”. Según explica, la situación afecta a más de 1500 jugadores de las distintas categorías del fútbol argentino y se vuelve cada vez más preocupante, pero, otra vez, en él prima el optimismo: “De 16 en el plantel quedaron cinco, es una locura lo que está pasando. Uno tiene que pagar alquiler y se hace todo más difícil, tengo fe de que vamos a volver al ruedo. Hemos recibido un llamado del gremio de que nos iban a dar una ayuda, pero no me quedo con eso, quiero trabajar, quiero conseguir club”.

En este tiempo que está lidiando con el virus, Matías recibe constantemente los llamados de distintas personalidades del fútbol que le preguntan cómo está y le brindan su apoyo. En su teléfono se amontonan por estos días los mensajes de Germán Re, Cristian Campestrini, Mauro Matos, Pichi Erbes, Ramón Lentini y Emanuel Tripodi, entre otros. Ese afecto no se limita al mundo de la pelota, sino que se extiende a otros ámbitos y tiene su epicentro en la provincia: “Mucha gente de Tucumán se ha puesto en contacto, la verdad no creía que iba a tomar tanta dimensión, la verdad que eso a uno lo hace sentir muy bien”.
¿Y ese futuro futbolístico puede estar acá, en Tucumán? Matías Montero no lo duda: “Me encantaría retornar y estar cerca de la familia. Soy un chico que soy muy laburador y muy profesional. Me fui a los 13 años para buscarme un lugar en el fútbol y sigo de pie, luchándola”. Ciruja confeso, el arquero hizo las inferiores en San Martín y tiene muchos amigos dentro del plantel. Sin embargo, pone por delante el profesionalismo y sus ganas de seguir atajando, si es en la provincia, mucho mejor: “Al que me llame voy. Es trabajo y tanto San Martín como Atlético son dos instituciones muy grandes”.









