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Pérdida: el sentimiento que inunda a los tucumanos en pandemia

alerta: pandemia

La Salud Mental se ve directamente afectada por el miedo, la incertidumbre y las nuevas condiciones de vida que nos impone la emergencia sanitaria.

Imagen ilustrativa.





Los cambios de hábitos ante las restricciones, la amenaza del contagio y la posibilidad de la muerte de un ser querido o de uno mismo, genera temor y desencadena diferentes emociones en la población. Además de la salud física, la pandemia de coronavirus afecta directamente a la Salud Mental de los tucumanos. 

En esta pandemia algo que nos pasó a toda la humanidad es atravesar un sentimiento generalizado de pérdida. En todos los aspectos: pérdida en lo afectivo, en el amor, por no poder estar con algunos seres queridos. Pérdida desde lo material y desde los derechos. El derecho de un niño, por ejemplo, de poder salir a jugar a la plaza o de un egresado de organizar su fiesta de fin de curso y su viaje”, enumera en diálogo con eltucumano.com el doctor Walter Sigler, director general de Salud Mental y Adicciones del Siprosa.

En este contexto, el impacto en el estado de ánimo, o el sentimiento de temor y angustia en quienes se han contagiado, sus familiares y vecinos o bien, la población en general es abordado a través de diferentes dispositivos psicológicos y psiquiátricos.

Por un lado, la asistencia en salud mental a pacientes internados, se realiza a través de medios virtuales y cuando el caso lo precise se lo asiste de manera presencial, con las normas sanitarias correspondientes.“En nuestro plan de contingencia, les estamos dando a todas las personas la asistencia de contención emocional en un primer momento. Si se detectan síntomas y herramientas terapéuticas para poder trabajar, se pasa a la asistencia”, detalla Sigler.

El área de Salud Mental trabaja desde el momento en que la persona es diagnosticada con Covid-19 y con su familia. “La asistencia se está haciendo de manera virtual por razones de seguridad tanto a personal como a  pacientes”, añade.

Desde que inició la pandemia, a mediados de marzo, en Tucumán hubo diferentes tipos de pacientes. En un primer momento las personas que volvían a la provincia desde el exterior, en su gran mayoría asintomáticos y podían hacer el aislamiento en su casa. “Eso era muy positivo porque se sostenía el aislamiento en su contexto habitacional y sosteniendo comunicación virtual y contacto sus afectos”, explica el médico psiquiatra.

En una segunda etapa quienes recién llegaban a Tucumán desde diferentes puntos del país para los cuales, se tuvo que implementar un plan de contingencia, y comenzaron a utilizarse los albergues para el aislamiento. Ese aislamiento preventivo se extendía en un primer momento por 7 días y ese plazo se extendió a 14 días. 

“Han requerido mucha asistencia presencial y virtual porque tuvieron que pasar por el estrés del viaje que se ha hecho en muchos casos traumáticos por las dificultades para conseguir el vehículo, gestionar el transporte que ya estaba limitado desde abril", recuerda. 

Son diferenes las  etapas del proceso por el que transitan las personas que se contagiaron y lograron recuperarse. “Primero, está el hecho de tener que ir a un aislamiento hospitalario para el tratamiento y atravesar ese periodo. Pero ahí no termina. Después esta la etapa del alta, en la que tienen que retornar a su hogar y retomar sus tareas habituales”, relata el profesional y añade que el impacto que causa la presencia de los pacientes recuperados en su sistema barrial, es algo que genera mucho estrés. 

“Algunos adquieren recién ahí consciencia de la situación. Como que recién ven todo lo que les pasó y empiezan a tener síntomas de ansiedad y angustia, lo que conocemos como estrés post traumático que el síntoma lo hacen pasado cierto tiempo del impacto central. Esta persona requiere mucha asistencia y atención”, explica.

Por último, Sigler hace hincapié en lo beneficioso de los pacientes recuperados que logran transitar ese proceso y al finalizar, deciden colabora con la recuperación de otros pacientes. “Hay persona que obtienen el alta y de pronto se presenta la acción voluntaria para donar plasma y que se puedan recuperar. Tener esta acción solidaria para que otras personas puedan recuperarse es muy valioso”.

Asistencia al personal de la salud:

El personal de la salud representa al conjunto de personas que más expuestos al contagio de coronavirus. Por esto, se hace un acompañamiento emocional a los equipos interdisciplinarios. Desde un médico, enfermero, trabajador social hasta el chofer de las ambulancias y el personal administrativo.

“A través de los equipos se hacen talleres de contención, convivencia y comunicación en grupos reducidos antes de que inicien el trabajo asistencial”, detalla Sigler.  A través de un convenio con la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán se interviene en los equipos de trabajo asistencial. Se dispone de un equipo especialmente dirigido a la atención en los agentes del Siprosa.

Teniendo en cuenta la compleja situación que deben enfrentar los pacientes internados, sin visitas familiares, los enfermeros y enfermeras son quienes los acompañan. “En enfermería reciben capacitación especial para poder comunicarse con las personas internadas y hacer un acompañamiento al paciente y a los dolientes, en caso de fallecimiento”, concluye.