"Mi tía Julia y sus 20 amigos tiraron abajo las estadísticas del virus en Tucumán"
"Tiene 92 años y todas las enfermedades que se puedan imaginar, pero hay una clave para vencer al bicho de la que se habla poco", sostiene su sobrino. Qué pasó puertas adentro y qué piensa un tucumano optimista ante la pandemia.
La tía Julia.
Tino desborda de felicidad y no es verso: habla fuerte, grita, se ríe, deja que le pegue el sol mientras habla con el tucumano y dice: “Yo no niego nada de lo que está pasando, pero mi tía Julia y sus 20 amigos del geriátrico tiran abajo todas las estadísticas negativas del virus. Anotá”.
En el mismo orden de la lista más triste que brinda el Siprosa cuando alguien fallece, dice Tino, el sobrino de doña Julia: “Mirá: tiene 92 años y tiene todas las enfermedades que te imagines: es paciente de riesgo, hipertensa, diabética y con insuficiencia cardíaca. Ella se contagió de coronavirus junto a 20 personas más entre internos, personal y médicos. Imaginate: todos los internos con los achaques de la edad. Ni una febrícula hicieron. Se contagiaron hace 20 días y ya todos recibieron el alta”.
“Esto no es suerte: habla del buen trabajo que se hizo en el geriátrico donde está mi tía. Desde lo médico, pero sobre todo desde lo emocional. Le cantan tangos en el geriátrico. En la televisión no hay informativos, no compran La Gaceta ni ponen la radio. No se contagian de malas noticias. Al que lo agarra mal parado lo mata. Mi tía estaba mal parada en principio, pero tiene la cabeza limpia: es una señora de 92 años. Un pendejo de 25 años va a somatizar al primer estornudo y se muere. El 90% de esta enfermedad es emocional. Insisto: no niego nada, pero hay que empezar a comunicar buenas noticias. Te estoy tirando a la mierda las estadísticas. Es exponencial cómo se están recuperando”, dice el sobrino de 58 años, también con un amigo con dos infartos, dos stent, estuvo internado, pero ya está en sala y siete días vuelve a la casa.
“Me dicen que hay 100 muertos en Tucumán: yo te digo que un solo geriátrico hay más de 20 sanos. ¡Y los que no sabemos! Siempre sospechamos que se esconden contagiados y muertos, pero nunca pensamos en los recuperados que no conocemos. Es noticia el avión que se cae, pero nadie habla de los millones que llegan a destino. Claro que detrás de cada muerto hay mucha plata que se pone. Hay un gran negocio detrás de toda esta emergencia sanitaria: hoteles colmados que cobran 1000 pesos la noche y ni hablar de la plata que están ganando los laboratorios. Hay que empezar a hablar del tema”, insiste.
“Te doy un ejemplo al azar: un originario que no conoce otra cosa el Amazonas jamás va a desear una hamburguesa de McDonalds. ¿Sabés por qué? Porque no la conoce. Es terrorismo lo que están haciendo los medios en términos informativos. De derecha, de izquierda, no hablo en términos políticos. ¿Qué están haciendo TN, C5N? Miedo, miedo, cuidate, cuidate, quedate en casa, quedate en casa. Y no se escuchan buenas noticias: lo que te estoy hablando es experiencia propia. Lo de mi tía es emblemático. En la reputa vida me asusté. Me fueron dijendo sobre: ‘Che, la estamos monitoreando, che, le estamos haciendo el hisopado, che, dio positivo’. Nunca me preocupé. El componente anímico y emocional es fundamental ante esta enfermedad. A medida que le prestés atención, todo esto va a pasar”,
“Te doy otro ejemplo: en la casa hay una escalera, tenés un hijo que está empezando a gatear, vos te descuidaste y el bebé empieza a bajar por la escalera. El bebé iba bajando la escalera de lo más bien, hasta que lo ves y cagás de espanto. Le gritás: ‘¡No! ¡Te vas a caer!’ ¿Qué pasa? El bebé se cae. Mientras no le hiciste sentir el temor, no pasó nada. Nacemos sin temor. Los chicos comen tierra, comen piedra, tenés que andar sacándole los porotos de la nariz. ¿Les pasa algo? En términos de energía todo el mundo está temeroso: hay que salir de ese lugar”.
De vuelta a lo que sucedió en el geriátrico tucumano donde la tía Julia y 20 personas vencieron al Coronavirus, Tino repasa: “Lo del geriátrico comienza con un empleado. Siguiendo la norma de los protocolos, volvió a la casa porque tenía síntomas. En ese momento, el médico del geriátrico dijo: ‘Acá no entra ni sale más nadie’. Él mismo quedó adentro. A los cuatro días el Siprosa activó todos los protocolos y se hicieron los hisopados. A la espera de los resultados, se le hicieron tomas de temperatura, presión y saturación de oxígeno. Mi tía y todos los internos dieron los valores normal. Pasaron los días, se hicieron 14, 20 días. El geriátrico está liberado del virus. Así como lo leen. Así, tal cual como lo leen”.









