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"Es bello el proceso": Walter pone color a las imágenes en blanco y negro de Tucumán

HISTORIAS DE ACÁ

Los empleados de la Cervecería del Norte, la imagen icónica del varita en una esquina, el Mercado del Abasto, la única foto que un muchacho conserva de sus padres y más. ¿Cómo lo hace?

Cervecería del Norte, Tucumán.





Cuando hay mucha gente alrededor, Walter Enrique Quevedo se va con su notebook y su apellido célebre del Siglo de Oro español y se aísla: “Logro concentrarme mejor cuando estoy solo: me llegan las fotos en blanco y negro y empieza el bello proceso de darles color a las imágenes de Tucumán”.


Casi por casualidad, Walter fue invitado a participar del grupo de Fotos Antiguas Tucumán, uno de los más ricos en cultura de la provincia, marcado por el rescate de íconos, calles, situaciones y fachadas del Tucumán que fue.


“No es mi trabajo en sí, pero es algo que yo sé hacer. Con el photoshop, comencé con cuando vi una foto de los empleados de la Cervecería Norte. De la nada me surgió darle color. El resultado lo mostré: a mucha gente le gustó y no paré. Después, una foto de Sarmiento bastante degradada; tras eso la foto conocida del varita, y ahora trabajo con fotos familiares que me encargan”.


¿Cómo es el proceso de darle color a lo que tuvo pero quedó inmortalizado en blanco y negro? “Me preguntan si adivino los colores. El rojo, verde y azul son los colores primarios que forman el blanco. A su vez, cada color específico tiene un determinado nivel de gris. Hay aplicaciones como Colourise que interpreta una base de colores”.


“El photoshop te sugiere los colores en base a la foto en blanco y negro, pero vos tenés que tener coherencia para darle color al cielo, a las fachadas, si es un día de sol o nublado, ahí es donde interviene el retoque. El porcentaje de atino del photoshop es casi del 90%. Y a veces ayuda investigar: por ejemplo, en la foto de Sarmiento encontré un dibujo que hicieron en base a la foto donde se aclaraba el orden de los colores celestes y blancos en el pecho”. 


“Con respecto a la piel de las personas, el programa que uso no tiene problemas para identificar el color de piel sea clara o morocha. Tiene identificador de rostro y eso ayuda mucho en los retratos familiares que me llegan como el de la pareja: era la única foto que un hijo tenía de sus padres y quería restaurarla. Me gusta cómo quedó y me sorprendí con las repercusiones”. 


“De todas las que hice, mi foto preferida es la de la Cervecería Norte. Me sorprendí al verla cómo quedó. Es impresionante el cambio: le corregía las imperfecciones granuladas, si le hacías zoom a las caras no se le veía bien, de hecho, si tenés una foto muy borrosa no la ves, pero quedé completamente restaurada”, señala Quevedo, a quien pueden contactarlo en este link o escribirle a [email protected].


La foto del varita en la garita y a sus pies un malevo escuchando la radio es una de las más icónicas de Tucumán: “Me puse a investigar y la foto es en una de las esquinas de la Plaza Independencia. Alguien me sugirió que era la 24 de Septiembre. Me puse a analizar la foto: bien al fondo hay un edificio de varios pisos y me llamó la atención el diseño de los balcones. Con Google Maps lo encontré al edificio antiguo del fondo. La foto es en la 24 y 25, en la esquina de lo que es La Pizzada”.


“El sentido de colorear las imágenes es para mostrarle a los jóvenes y a los no tan jóvenes cómo era Tucumán: nos damos cuenta de que ese mundo en blanco y negro estaba lleno de colores: eran personas comunes tal cual es la vida como la vemos. El color nos permite acercamos a esa figura, como a Sarmiento, a quien siempre lo veía en blanco y negro, pero al verlo en color toma otra dimensión”.

Mercado del Abasto antes y después.


Padre y madre, antes y después.



Cervecería del Norte, antes y después.


Domingo Faustino Sarmiento, antes y después.

24 y 25: varita y varón del tango, antes y después.