"Nos atacó el gorilaje": el día que el peronismo copó el cielo tucumano
Lealtad en las nubes
El sábado un avión sobrevoló la provincia con la marcha peronista a todo volumen en conmemoración del 17 de octubre. La historia de la intervención área que organizaron militantes de distintas banderas políticas: “Esto es lo nuestro, la alegría y el festejo”.
A esta historia podría haberla contado la pluma del escritor Osvaldo Soriano. De hecho, el piloto del avión publicitario que regó la marcha peronista por cada rincón de Tucumán el sábado bien podría haber sido el fumigador Cerviño, personaje de la novela “No habrá más penas ni olvido”. Pero lo que pasó el 17 de octubre no fue ficción, sino el producto de la inventiva de un grupo de militantes que, impedidos de colmar las calles por el Día de la lealtad, recurrieron a una acción peronizadora aérea que sorprendió a propios y extraños. Cómo se gestó y quiénes fueron los responsables de que el ¡Viva Perón! llueva desde el cielo en el más peronista de los días.
El sábado, mientras los militantes buscaban su lugar en la plaza virtual para los festejos del Día de la lealtad y descubrían que la plataforma digital había sido víctima de un ciberataque, del cielo tucumano bajó esa música atronadora que anuncia que todos unidos triunfaremos. Sorprendidos por el mensaje celestial y ante la sospecha de que Dios es peronista, más de uno oteó entre las nubes buscando de dónde provenía esa sinfonía del sentimiento, como diría Leonardo Favio. Ahí fue que vieron a un pequeño avión surcando los cielos de la provincia en distintas latitudes al ritmo de la marcha peronista. “Yo vivo en Yerba Buena, acá pasó varias veces y, cada vez que lo escuché, fue una satisfacción que ni te digo. Los peronistas estaban chochos, a la gente le ha encantado, tuvo una muy buena acogida en la militancia”, destaca Ricardo Iriarte. “Lo del avión era una cosa inalcanzable que, además, medio que lo tenías que oír de prepo. Creo que ha sido el color de ese día y de un agrupamiento muy lindo entre los militantes”, refiere por su parte Cristina Barrionuevo.
Claro que no todo fue alegría peronista en la jornada, también hubo quienes recibieron la inesperada musicalización de los cielos con indignación antiperonista. Sin dudas, a muchos les hubiese gustado ser como ese King Kong que espanta los aviones desde la cima del Empire State. La irritación se trasladó luego a las redes sociales en los posteos que retrataron el paso de la aeronave. “Incorregibles”, puso en una cita claramente borgeana Leticia Pacheco a través de Twitter. “El pago de ese vuelo por parte de la gobernación es para los incendios de los cerros ... A no ¡pará! ¡Qué miserables! ¡Jamás cambiará este país!”, escribió Adrián Toraño. “Choriplaneros, gatos, choros, vagos… nos ha atacado mal el gorilaje con la caterva de insultos que siempre nos dicen. Primero, han empezado a cascotear con que el avión lo ha pagado el Gobierno cuando no deben estar ni enterados de esto Manzur ni Jaldo. También han llegado a decir, y esto es lo más gracioso, como que estábamos haciendo una colonización ideológica haciendo escuchar la marcha”, comenta Iriarte.

Tucumán desde el avión peronista.
“Esto empezó hace como un mes cuando estábamos viendo qué hacíamos para festejar el Día de la lealtad peronista. La condición era no salir la calle porque nos parecía un acto irresponsable por la pandemia. Nos preguntamos: ¿cómo hacemos ruido? Ahí hemos descubierto que podíamos hacer ruido desde el aire, como una mística no utilizada hasta ahora”, cuenta Ricardo Iriarte, uno de los artífices de esta iniciativa colectiva que se gestó entre más de 200 militantes de distintas agrupaciones que comparten un grupo de WhatsApp. “Hemos empezado a pedir aportes y colaboración. El miércoles de la semana pasada todavía no teníamos ni para un afiche, pero a última hora hubo un aluvión de aportes de cada uno de nosotros”, comenta.
Según explica, los servicios del avión publicitario que sobrevoló Tucumán durante cinco horas tuvo un costo aproximado de 50.000 pesos y todo salió de los bolsillos de los militantes que hicieron aportes de entre 300 y 400 pesos: “Necesitábamos manifestar un apoyo explícito al gobierno de Alberto y Cristina. Y hacerlo sin agravios ni insultos, por eso, hemos decidió no salir a la calle, pero sí hacer ruido desde el aire”.
Ricardo tiene 62 años y es arquitecto, pero lo más llamativo del caso es que no se trata de un militante peronista, sino radical: “Yo he sido radical toda mi vida y defiendo los valores nacionales y populares del radicalismo. Ya veníamos diferenciándonos de un sector más de derecha de la UCR y nos fuimos del partido después del acuerdo con el PRO para seguir siendo radicales. Nos hemos juntado con muchas organizaciones peronistas y kirchneristas, no es la primera vez que organizamos algo con el peronismo. Mi pensamiento es el de decir no soy enemigo del peronismo porque somos primos hermanos. Leandro Santoro dice que él tiene la doble nacionalidad, los dos pasaportes, y yo también”.
“Nuestra consigna es que nos juntemos todos los que pensamos parecido. Esa grieta entre el peronismo y el radicalismo no existe, yo no podría estar militando a la par de José Cano y Silvia Elías de Pérez, hay un abismo ideológico entre ellos y yo. El radicalismo nace siendo la causa de los desposeídos. El antiperonismo histórico ahora está exacerbado y lo que está pasando con la derecha de fomentar la grieta, el odio, la bronca, no nos pasa sólo a nosotros, es algo que pasa en todo el mundo. Creo que esa es la estrategia del neoliberalismo de dividir para reinar como dicen”, explica el militante del Grupo Aconquija que reivindica la ideología alfonsinista y los nombres de otros referentes como Hipólito Yrigoyen, Arturo Umberto Illia y Alicia Moreau de Justo.
“El 17 de octubre es una fecha movilizadora para todos y la verdad que hubo mucho entusiasmo de parte de los radicales. Esto fue una cosa que ha excedido cualquier corsé partidario y para nosotros fue algo increíble. Entre los militantes había personal de salud, de la policía, de Conicet que nos dijeron que, por favor, respetemos los cuidados porque ya no dan más. Nos veíamos entre la espada y la pared porque es una fecha donde todo el mundo quiere salir a la calle, pero la circulación viral nos impedía. Todos empezamos a pensar y, cuando surgió la idea del avión, ha sido una cuestión que ni siquiera se ha discutido porque todos hemos coincidido. La verdad que ha sido exitosa la comunión esa”, cuenta por su parte Cristina Barrionuevo, otra de las integrantes del grupo en el que no había sólo tucumanos, sino también militantes de Santiago del Estero, Rosario de la Frontera, Cafayate y Salta capital.
Entre seguir el acto que encabezaba el Presidente Alberto Fernández por televisión y la búsqueda infructuosa para participar de la celebración virtual en la plataforma, Cristina no llegó a filmar el paso del avión por sobre su casa, pero igual recibió el mensaje con algarabía militante: “Vos no sabés lo que fue la emoción cuando escuché… Creo que estaba en todos lados, nunca se escuchó tanto la marcha, debe haber sido una de las músicas más escuchadas en estos días. Ha sido algo hermoso, oxigenante… Esto es lo nuestro, la alegría y el festejo. Es pensar todos juntos al mismo tiempo”. En este punto, la militante de setenta años contrastó lo que fue el festejo del Día de la lealtad con las manifestaciones en contra de la cuarentena y del gobierno nacional como la que se realizó el pasado 12 de octubre: “No puede ser el odio el motor de una expresión política, el odio es ese sentimiento malsano que se tiene que ir, que tenemos que poder vencer. No hay derecho a sentir odio por el otro. Tenemos muchos compañeros que son más bien troskos y están acá”.
“Ya de bebé, en mi casa había una foto de Perón en la cocina”, bien puede cantar al ritmo de El Pepo Cristina, la nuestra, la tucumana, porque es peronista desde la cuna. Su padre, Juan Barrionuevo fue dirigente ferroviario de la agrupación Unidad y Recuperación. Su hogar en Barrio Sur, una de esas antiguas casas chorizo, fue el epicentro de innumerables tertulias políticas de las que participaban dirigentes de peso como el sindicalista y diputado Lorenzo Antonio Pepe. Ahora, Cristina es parte del Peronismo auténtico, una agrupación de militantes a la que define como poco numerosa, pero bastante intensa.
La militante destaca la unidad que ha despertado este 17 de octubre, pero también la necesidad de asumir un rol crítico: “Debe haber sido la jornada más celebrada y fue con todos unidos. Si vos te ponés a pensar, el partido, que es nuestra herramienta política, a veces es una bolsa de gatos. Sin embargo, está también el espacio y el lugar para la juventud y para las mujeres que se van abriendo camino en una lucha como la feminista que ha costado mucho y que hoy tiene mucha presencia. Ese abanico tan grande de corrientes son las que integran el partido, muchos se han ido, pero terminan volviendo. Esta democracia nos ha costado tanto que no podemos dejar pasar una, no porque seas peronista te vas a convertir en cómplice cuando las cosas no se hacen bien”. Cristina se envalentona y anuncia que van por más y ya están preparando algo para el 27 de octubre, fecha en que se conmemora el fallecimiento de Néstor Kirchner y también un año del triunfo de Alberto Fernández en las elecciones. No sabe si ahora será por cielo, por tierra o por mar, pero asegura que los peronistas volverán a oír la más maravillosa música.
Che todavía no volvieron los vuelos de cabotaje pero parece que los vuelos peronistas si... suba el volumen en este día de la Lealtad pic.twitter.com/l1dlrRZmnp
— José Inesta (@JoseInesta) October 17, 2020








