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"Con el cieguito y el chico de la flauta": el dolor del Michael Jackson de Tucumán

SOCIEDAD

Ramiro se puso la ropa del Rey del Pop como lo hace un par de veces por semanas para no molestar a los comerciantes de la peatonal. Pero cuando empezó a bailar, lo peor. VIDEOS

Michael Jackson baila en Tucumán.





Ramiro Frías repite el ritual que hace, para no molestar a nadie, dos veces por semana. Con el pantalón largo, las medias negras y los mocasines negros, guarda el chaleco de lentejuelas, el sombrero, el guante y sube a tomar el colectivo para bajarse en el centro. También carga su propio parlante con los temas del Rey del Pop, elige su esquina en Mendoza y Maipú, entre la farmacia y el Mercado del Norte, pone play y baila.

Billie Jean, Thriller, los himnos que todos quisiéramos bailar pero pocos saben hacerlo forman parte del repertorio hasta que aparece un dedo gordo y una uña recién comida con los dientes que hunde el botón del parlante y todos quietos: Michael, la música, el público. Es un segundo que todo queda suspendido en el tiempo hasta que Michael, todavía transpirado bajo esta humedad subtropical, abre los brazos y le pregunta al agente municipal por qué le para la música, a quién molesta, qué hizo.

"Yo no puedo creer la respuesta que me dio el agente: 'La vía no es pública'. Le pregunté: '¿Cómo?' Y lo único que repetía era eso: 'La vía no es pública. Usted no puede hacer lo que quiera'. Con el cieguito y el chico de la flauta nos corrieron. Ya no sabemos para dónde ir. A mí me van corriendo desde la Normal. Se quedan parados ahí. No hacen nada hasta que empiezo a bailar y ahí aparecen. Lo mismo le hicioeron al cieguito (Lorenzo) y al chico que toca la flauta (Elías). No sé a quién le hacemos daño con la música".

Una vez que los municipales pararon la música, clientas del Mercado y peatones casuales sacaron los celulares para filmar lo que estaba pasando. Una mujer indignada denuncia: "
Estos señores lo están corriendo al muchacho que estaba bailando en la peatonal. Él busca el pan día a día. ¿Por qué no puede bailar acá? ¡Sí lo puede hacer! A los que roban que los denuncien. Ellos están trabajando".

¿Quiénes son los que denuncian a los músicos callejeros? Muchas veces los comerciantes de la zona, quienes se quejan del volumen de la música de los artistas, pero no así con otros comercios que sí tienen sus parlantes en la vereda o gimnasios con la música a pleno: "Eso me da bronca. Ya me corrieron de la Normal. Después del Sporting. La última vez salió la señora que trabaja en La Gaceta. Luego otro comerciante. Quizás estoy equivocado, ¿pero qué hago?

Mientras las preguntas sin respuestas abundan en Ramiro y en muchos cantantes y bailarines característicos que le ponen alegría a las mañanas y a las tardes de Tucumán, el video del cruce entre los agentes municipales y los defensores del bailarín se repiten: "¿Por qué te tengo que dar el nombre yo a vos", le responde el agente municipal. "¡A mí no me ha gustado cómo lo has corrido al chico!"

"Me dijeron que vaya para el otro lado del Mercado del Norte. Lo que más bronca me da es cuando estoy bailando un tema y me interrumpen. He vuelto a bailar y me dicen que bajen el volumen", insiste Ramiro, mientras a su lado los municipales y los comerciantes también mantuvieron una acalorada discusión. Un capítulo más de una historia que no tiene fin en la Ciudad.