"La pelea es difícil, pero hemos avanzado": conquistas y reivindicaciones de las tucumanas
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"Las instituciones están muy por detrás de los avances del movimiento de mujeres", señala Verónica Camacho, psicóloga y militante de la Multisectorial de mujeres de Tucumán.
Como cada 8 de Marzo, el movimiento de mujeres copará las calles en Tucumán, porque es en las calles donde sus reclamos se materializan, son escuchados por la sociedad y el Estado y, además, son el puntapié inicial para conseguir medidas y normativas que defiendan y garanticen sus derechos.
Cada vez que se acerca esta fecha, comienzan a escucharse las consignas de las movilizaciones, y si bien la provincia tiene muchas deudas con las mujeres y la mayoría de los reclamos se repiten cada año, porque no han sido saldados, también hay avances y reivindicaciones que van de la mano de esa lucha perseverante que se da en el interior de cada hogar, de cada barrio y de cada ámbito laboral para desarmar la lógica del patriarcado.
“Las instituciones van muy por detrás del movimiento de mujeres. El sistema capitalista no puede garantizar la igualdad a las mujeres, porque está basado en la desigualdad, por eso las instituciones se resisten a modificar el statu quo. Hoy las instituciones no ven como prioritario las cuestiones de género en Educación, Salud y Justicia. Sigue siendo una situación secundaria”, relata la psicóloga y militante de la Multisectorial de mujeres, Verónica Camacho, en diálogo con eltucumano.com.
Sin embargo, reconoce que la contracara a este escenario, es profundamente activa, crítica y está gestionada por el movimiento de mujeres. “Los avances que se concretan, excede a lo que se ve en las movilizaciones. Hay avances en las casas, en las escuelas, en los barrios, en el interior de la provincia hay un progreso del feminismo y de las ideas de defensa de los derechos de las mujeres. Que están dispuestas a darle pelea y ganar nuevas reivindicaciones”, señala.
La ley Micaela, que prevé la capacitación en cuestiones de género a funcionarios de los tres poderes del Estado; la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo; la Ley Brisa, de reparación económica para niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia familiar o de género, son varias de las reivindicaciones que se consiguieron en los últimos años.
Los asesinatos de mujeres como estadísticas:
Detrás de cada femicidio, ha habido una historia de vida signado por la violencia machista. Hoy, los observatorios arrojan datos que colaboran para analizar los contextos en los que se concretan los femicidios. "Es un escenario de mucha misoginia y odio hacia las mujeres. La información que manejan los observatorios, muestran un gran porcentaje de uso de arma blanca, muertas a golpes, en su propio hogar. También revela que una gran cantidad de femicidas parte de las fuerzas de seguridad", recalca.
En esta dirección, recuerda que una de las conquistas mas antiguas de la lucha feminista es lograr desnaturalizar la violencia hacia las mujeres. “Cuando tomó relevancia el caso de Monzón y Muñiz, a mucha gente no le parecía grave esa situación. Hoy no podría ser visto así. Se ha logrado visibilizar que no era natural ni común que un hombre actúe como si una mujer le perteneciera. Esto implica, dejar de dar de hecho una forma de relacionarse”.
Hoy existe un regitro de femicidios que brinda informacion importante para abordar la problemática, se trata de datos que permiten pensar ese fenómeno en su complejidad. Sin embargo, asegura, "desde el gobierno y las instituciones, se usan estos números de una manera calculadora y fría, como si quisieran que nos acostumbremos a esas cifras. Pero no nos vamos a acostumbrar. No vamos a naturalizar la muerte y el desprecio de la vida de las mujeres".
Camacho reconoce que existe una contradicción con respecto a las medidas que se toman para detener los femicidios ya que se trata de una discusión, que, a diferencia de la disputa por la legalización del aborto, por ejemplo, encuentra a una sociedad que homogéneamente se manifiesta en contra de la violencia. “La sociedad está profundamente en contra de la violencia. Sin embargo, las instituciones están por detrás de los requerimientos de la sociedad y de las mujeres. Lo de los femicidios es contradictorio, a pesar de los casos, las medidas tardan en llegar", reconoce.
"La pelea es difícil, sobre todo en una provincia como Tucumán, pero hemos avanzado. No nos vamos a cansar de reclamar. No nos vamos a acostumbrar al poco precio que se le da a la vida de las mujeres. Vamos a pelear hasta las ultimas conscuencias. Les exigimos al Estado que garantice que las mujeres puedan vivir".








