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"Lo estaban ahorcando": tensión y la peor sospecha en el Mercado del Norte

SOCIEDAD

Se viven horas críticas en el corazón del microcentro tucumano. La respuesta a los que se quejan del lugar, qué pasó durante el corte de calle con un automovilista, y la situación con un policía. ¿Cómo se soluciona?

Mercado del Norte, eje del conflicto.





Si Gabriel se queda sin su puesto de pollería en el Mercado del Norte, le arrancan su segunda casa. Si a su amigo Fabián le sacan la bandeja de churros que sirve cada mañana, le quitan el alma. Son dos casos de los miles que habitan esta mañana de máxima tensión en el Mercado del Norte, corazón de Tucumán.

Gabriel se crió literalmente entre los pollos del Mercado. Su abuelo estuvo cuando abrió sus puertas. “Igual que mi vieja, igual que mi viejo. Siempre laburamos. Acá no se está cayendo nada. Que no se hable sin saber. Acá no se está cayendo nada. La verdad es que desde el 2008 a esto lo quieren hacer shopping o edificio”.

Unas 120 familias trabajan en los puestos del Mercado y 1500 familias más son proveedores. Fabián, al lado de Gabriel, habla: “Desde los 9 años trabajo en el Mercado, de mi costilla, de mi espalda estoy criando a mi familia. Ahora estoy en una churrería y nadie me regaló nada”.

“Es verdad que el predio tiene más de 100 años. Pero el problema pasó en la esquina de la rotisería de Doña Maga donde funcionan unos motores que vibran y han hecho ceder las dos columnas, nada más. Hoy tiene que venir un ingeniero a verlo. Usan cualquier cosa para echarnos. Claro que hay modernizar algunas cosas, pero la culpa no es nuestra”.

Mientras Fabián habla con el diario el tucumano, se escuchan gritos y un automovilista baja la ventanilla, saca la cabeza entre el coro de bocinas y les pega una puteada a los puesteros que han cortado Junín y Córdoba: “¡Vayan a laburar, manga de vagos!”. “¡Callate, otario!”, le responden, y a una señora la tienen que frenar para que no pase la cosa a mayores.

“Sí, está muy tenso el clima. La gente nos trata así a los laburantes porque tienen un peso más. Les molesta que huela mal. Nos tiran por el piso. Les molesta que vengamos de barrios humildes. Acá hay familias de barrio Diza, del Vial, de Villa Urquiza, de El Colmenar, de San Ramón, de Villq Mariano Moreno, de Tafí Viejo, de Los Pocitos, de Villa Carmela, de La Banda, de Alderetes, de Lastenia, de San Cayetano, de Los Gutiérrez, de El Chañar”, explica Fabián.

“Algunos proveedores se levantan a las 4 para llegar a las 6. Nosotros llegamos a las 8. No es joda que nos rompemos el lomo para trabajar. Después discutamos lo que quieran. Pero no nos dejen en la calle porque va a ser peor. Me arrancan la vida si me dejan sin laburo. Esto es una lucha. Ya hemos hemos tenido una grandísima lucha en 2008: nos trataron como perros, hemos tenido varios compañeros detenidos, en la Comisaría Primera, en la Segunda, sin saber dónde estaban”.

“Ahora hemos pasado un mal momento cuando el lunes cortamos la calle: vino el director a decirnos que levantáramos el corte, que se iba a solucionar todo el martes, hasta que nos avisaron que la Policía estaba tomando las puertas principales de acceso, entonces con 40 compañeros fuimos nosotros y tomamos el mercado nosotros".

"Cuando uno de los puesteros quiso entrar, un policia lo estaba ahorcandoo del cuello, lo estaba dejando sin aire. No es así. El policía dijo que lo habíamos agarrado nosotros, que le habíamos quitado el arma reglamentaria. Gracias a la periodista Mariana Romero no le pasó nada a nuestro compañero. Estaban esperando para meterlo preso”.

“Hay que resistir, pero esta vez va a ser peor. Hay muchísima gente que está en la calle. Los robos son de todos los días, todos los días los apuntan, los asaltan, no estoy de acuerdo que la seguridad está en segundo plano, matan todos los días. Imaginate si dejan a tantas familias en la calle sin trabajo lo que puede llegar a pasar. Estamos en reuniones todo el tiempo, busquemos soluciones para el bien de todos. No queremos perder el trabajo. No podemos perder nuestro trabajo”.