Entre la injusticia y la impericia: San Martín y un año sin ganar de local
análisis ciruja
El Santo jugó un muy buen partido, pero no pudo contra un Alvarado al que lo salvó el arquero. Es el inicio de un torneo que será largo difícil y ojalá sea el final de una racha adversa como local sin precedentes.
Algunos le echan la culpa a la virgen que se colocó entre los bancos de suplentes en plena pandemia. Otros, hablan de que a la dupla se le quemaron los papeles cuando el Coronavirus empezaba a propagarse por el mundo. Habrá quiénes achaquen está racha de más de un año sin triunfos en La Ciudadela, a la mala suerte, o algún arbitraje que no fue del todo justo.
Lo cierto es que ya pasaron 383 días desde último triunfo como local. Fue ante Sarmiento un lunes de carnaval en la que todo parecía fiesta y el ascenso se podía tocar con la punta de los dedos. Después pasó todo lo que ya se sabe.
Desde entonces que San Martín no ha vuelto a ganar. Pero hoy, solo por hoy, la explicación de un nuevo no triunfo es un poco más reparadora, más optimista, menos crítica, menos dramática.
Esta vez el Santo no ganó, pero mereció ganar. No ganó, pero jugó bien. Hoy hay “peros” que explican el empate. Algunos son impericias propias, otros, méritos ajenos, como por ejemplo la tremenda actuación de Pedro Fernández que atajó varias pelotas que equivalen a goles. Digamos que Pedro Fernández aplicó la ley del ex.
Los primeros minutos fueron parejos y se vio a un equipo local con los nervios propios del debut. Después con el correr de los minutos se fue acomodando y empezó a dominar el partido.
Hay un punto de inflexión cuando a los 30 del primer tiempo ingresó Emanuel Cuevas que pide titularidad a gritos. La salida de Imbert por lesión parecía una complicación, pero que obtuvo solución en su reemplazante. Tal vez en algún momento los dos deban de jugar juntos, podrían conformar una interesante combinación.
Cuevas, rápido, atrevido, desequilibrante, fue de lo mejor del partido y le cambió la cara al equipo que a su ritmo, fue creciendo en volumen de juego.
Ya en el primer tiempo, más allá de una atajada de Arce, San Martín merecía ponerse en ventaja.
Estigarribia era el más peligroso y tiró afuera dos clarísimas una con zurda y otra con derecha. Además estrelló un bolea en el travesaño tras un rebote una bomba de Daniel González que sacudió el ángulo. Al final de la primera mitad, Cuevas definió desviado cuando había entrado al área con pelota dominada.
Así, sin lucir tanto, San Martín se iba el descanso habiendo hecho méritos para abrir el marcador.
Si en el primer tiempo el arco parecía cerrado, en el segundo le pusieron doble candado.
Estigarribia volvió a fallar con la derecha y con la cabeza, mostrando que si ajusta la mira es un delantero más que puede convertirse en goleador.
Cuevas volvió a estar cerca, pero se le fue por centímetros. Después Fernández la ahogó el grito en un tiro libre y la misma jugada le atajó el rebote a Leandro Vella con una reacción impresionante.
La dupla, metió mando en el equipo y recurrió al banco. Erró algunas decisiones como sostener a Purita en cancha hasta el final, sin que produzca nada en ataque ni en defensa. Hicieron la típica puesto por puesto sacando a Estigarribia, que estaba muy cerca del gol, para poner Lucas González, cuando hubiera sido interesante que jugaran un rato juntos. Al final entró Lucas Cano y el equipo terminó con dos delanteros, pero con el más peligroso descansando.
Sobre la hora, Cano tuvo una de cal y otra de arena. Primero no pudo conectar un buen centro que le cayó en la cabeza en el área chica. Después, desbordó por derecha y tiró un buen centro que sorprendió a Lucas González.
La última del partido, fue el resumen de los 90 minutos anterior: tras un corner, Lucas González metió un tremendo frentazo que Pedro Fernández descolgó del ángulo. San Martín fue impotencia, Alvarado, suerte. San Martín fue más, pero no pudo.
La ofensiva de San Martín logró el primer objetico: generar oportunidades, faltó lo más importante, hacer los goles. En defensa, en cambio, se cumplió con el cometido esencial: mantener el arco en cero y casi sin sufrir sobresaltos. Salvo por Sansotre al que le costó la marca por su sector en el primer tiempo, el resto tuvieron una actuación casi impecable. Es cierto que Alvarado no atacó demasiado, pero cuando intentó fue bien neutralizado.
Son dos puntos que se pierden, son dos puntos que se pueden lamentar. Ahora, mirando el vaso medio lleno, es una muy buena primera actuación, y la imagen de hoy es muy distinta a las anteriores derrotas y empates sufridos en Ciudadela en los últimos meses.
Ya pasó más de un año sin conseguir triunfos como local, pero San Martín esta vez estuvo más cerca que nunca y eso, por lo menos hoy, deja un mejor sabor.








