"Hay una técnica para comerla sin dientes": Carlos Ramón Amaya, el rey tucumano de la manzanita
HISTORIAS DE ACÁ
Tiene 61 años y su señora ya no lo deja probar los dulces, pero la mano sigue intacta: aprendió el oficio de su padre y con la llegada del otoño está listo para sacar su conocimiento a la calle: "La manzanita es tucumana y la que yo hago es la mejor de la provincia y del país".
Carlos Amaya, el rey de la manzanita.
Carlos Ramón Amaya va una vez a la semana al puesto del Pobre Changarín en el Mercofrut, carga 10 cajones de manzanas rojas en el motocarro y pega la vuelta para El Palomar, donde su esposa Juana y la cocina especial con la cacerola Marmicoc lista lo esperan para empezar a hacer manzanitas, otro clásico tucumano apenas merma el sol. Con técnicas secretas, el hombre de 61 años se prepara para la primera tanda del otoño: “En una hora y media hago 100 manzanitas”.
Hijo de Pedro Miguel Amaya, Carlos Ramón trabajaba en una panadería en La Banda hasta los 45 años cuando heredó el legado de su padre y los ingredientes necesarios para hacer magia en la cocina: manzana, azúcar, agua y colorante rojo. “Recién estamos empezando la temporada 2021 y esperamos que sea un gran año. Para el verano no sirve: se derrite el caramelo. Siempre se vende más el helado. Pero la manzanita es tucumana. La he visto en otros lugares, pero te la venden con azúcar quemada, nada que ver con la nuestra, tiene gusto a quemado. Tengo diabetes, me encantan los dulces. Creo que sé de lo que estoy hablando”.
La manzanita ha sido un clásico desde todos los tiempos en la pirámide alimenticia callejera, quizás unos escalones por debajo del praliné, pero mucho más atractiva en su majestuosa redondez acaramelada carmesí. Hincarle el colmillo al corazón de una manzanita es uno de los recuerdos vivos que figura en nuestra tucumanidad: en la vereda, en un recreo, en el cine, ¿quién no traspasado las barreras del duro caramelo y ha sentido la arena húmeda de la manzana en el paladar alguna vez?
Cuestionada por algunos padres, lapidada por algunas madres, la manzanita y los dientes a veces han entrado en conflicto al borde tal de declarársele la guerra por la odontología toda. Con una manzanita en cada mano, Carlos Ramón Amaya, El Gordo, el hincha fanático de Argentinos del Norte,vendedor ambulante, famoso en la calle, con su propia clientela fiel, ídolo en todo lo que es barrio Sarmiento, barrio El Parque, barrio El Hipódromo, Los Monoblocks detrás de la 11, barrio San Miguel y el puente más allá de la inundación, sonríe, ofrece la tregua y acerca las biromes para firmar un tratado de paz: “Hay una técnica para los que no tienen dientes, sean chicos o sean grandes: la cortás como la naranja, en gajos, y adentro”.
Como dice Ferrer, este hombre que en un fósforo ha visto la tormenta crecida, tiene sus propias revelaciones en el diálogo con el tucumano: “A los chicos ya no les gusta tanto como a los viejos las manzanitas. Los chicos solo quieren el caramelo y dejan la manzana. Los adultos mayores se comen hasta el palito. Esa es la última tendencia según lo que me cuentan mis revendedores. Ya he dejado de salir tanto porque tengo más de 60 y me dedico a revender para cumpleañitos, comuniones, bautismos y todo lo que es casamiento y fiestas. Yo vivo y las cocino aquí, en El Palomar, cerca de La Independencia, del súper de la rotonda Lácteo. Aquí, donde vivo yo, tienen que saber que se hacen las mejores manzanitas de Tucumán y del país. Sino me creen, miren la foto”.
Hijo de Pedro Miguel Amaya, Carlos Ramón trabajaba en una panadería en La Banda hasta los 45 años cuando heredó el legado de su padre y los ingredientes necesarios para hacer magia en la cocina: manzana, azúcar, agua y colorante rojo. “Recién estamos empezando la temporada 2021 y esperamos que sea un gran año. Para el verano no sirve: se derrite el caramelo. Siempre se vende más el helado. Pero la manzanita es tucumana. La he visto en otros lugares, pero te la venden con azúcar quemada, nada que ver con la nuestra, tiene gusto a quemado. Tengo diabetes, me encantan los dulces. Creo que sé de lo que estoy hablando”.
La manzanita ha sido un clásico desde todos los tiempos en la pirámide alimenticia callejera, quizás unos escalones por debajo del praliné, pero mucho más atractiva en su majestuosa redondez acaramelada carmesí. Hincarle el colmillo al corazón de una manzanita es uno de los recuerdos vivos que figura en nuestra tucumanidad: en la vereda, en un recreo, en el cine, ¿quién no traspasado las barreras del duro caramelo y ha sentido la arena húmeda de la manzana en el paladar alguna vez?
Cuestionada por algunos padres, lapidada por algunas madres, la manzanita y los dientes a veces han entrado en conflicto al borde tal de declarársele la guerra por la odontología toda. Con una manzanita en cada mano, Carlos Ramón Amaya, El Gordo, el hincha fanático de Argentinos del Norte,vendedor ambulante, famoso en la calle, con su propia clientela fiel, ídolo en todo lo que es barrio Sarmiento, barrio El Parque, barrio El Hipódromo, Los Monoblocks detrás de la 11, barrio San Miguel y el puente más allá de la inundación, sonríe, ofrece la tregua y acerca las biromes para firmar un tratado de paz: “Hay una técnica para los que no tienen dientes, sean chicos o sean grandes: la cortás como la naranja, en gajos, y adentro”.
Como dice Ferrer, este hombre que en un fósforo ha visto la tormenta crecida, tiene sus propias revelaciones en el diálogo con el tucumano: “A los chicos ya no les gusta tanto como a los viejos las manzanitas. Los chicos solo quieren el caramelo y dejan la manzana. Los adultos mayores se comen hasta el palito. Esa es la última tendencia según lo que me cuentan mis revendedores. Ya he dejado de salir tanto porque tengo más de 60 y me dedico a revender para cumpleañitos, comuniones, bautismos y todo lo que es casamiento y fiestas. Yo vivo y las cocino aquí, en El Palomar, cerca de La Independencia, del súper de la rotonda Lácteo. Aquí, donde vivo yo, tienen que saber que se hacen las mejores manzanitas de Tucumán y del país. Sino me creen, miren la foto”.

Estoy haciendo manzanita por mayor para re vender y para cumpleañitos o otras fiestas soy de la banda del río sali y mi número de teléfono es 3813574841
Publicado por Carlos Amaya en Lunes, 22 de marzo de 2021








