"Estaba encerrada con el bebé con un cuchillo cuando me llamaron"
HISTORIAS DE ACÁ
El drama de Yessika es el de una madre tucumana que rompe en llanto y cuenta todo el calvario en primera persona que acaba de vivir. Escenas sensibles para el lector.
Yessika lucha por recuperar a su nieto.
Yessika rompe en llanto apenas atiende el llamado del diario el tucumano. Se asume como una mujer fuerte, antes en El Manantial, ahora en San José, que a los 37 años ya es abuela, y que desde hace tres años revela que ha comenzado a vivir un verdadero drama con escenas difíciles de relatar de un Tucumán que duele, pero que existe: “Tengo una hija que desde los 13 años consume drogas. Cuando me avisan que andaba metiéndose porquería, las Mujeres de Pañuelos Negros me dicen: ‘Fijate las manos si tiene los dedos quemados’. Los tenía como carbón”.
“Mi hija queda internada en el Hospital de Niños y da positivo de cocaína. Todo queda en manos de Minoridad y aquí me llevo la primera sorpresa: no le veían la urgencia. Estaba hecha un cadáver y no le veían la urgencia en tratarla. ¿Sabés por dónde me paso los Derechos del Niño? Tiene vacía la cabeza, ¿de qué derechos del niño me hablan?”
A cargo de una peluquería canina, el celular de Yessika comenzaba a sonar a horas poco habituales: “Me llamaban a las 2, 3 de la mañana. Mi hija había empezado a prostituirse y quedó embarazada. Todo el embarazo lo pasó comiendo azúcar en un contenedor. Cuando no daba más, la tiraban en la esquina para que yo la rescatara. Hasta que un día me avisan que ya había parido en la Maternidad”.
“Mientras pasaba todo esto que te cuento, yo iba y volvía desesperada a buscarla. Me dicen que el bebé quedó internado en neo para desintoxicarlo, que tenía bronquiolitis. Al mes le hacen una operación en la pancita por tanto vómito hasta deshidratarse. Pasó otro mes más y otra vez internado con bronquitis. Finalmente logro que venga a vivir mi hija y el bebé conmigo y luego se le alquila un monoambiente, pero a ella le molestaba el bebé. Un día lo llevaba de un brazo a bañar, tapándole la boca. Se hizo una filmación ese día".
“Mi hija queda internada en el Hospital de Niños y da positivo de cocaína. Todo queda en manos de Minoridad y aquí me llevo la primera sorpresa: no le veían la urgencia. Estaba hecha un cadáver y no le veían la urgencia en tratarla. ¿Sabés por dónde me paso los Derechos del Niño? Tiene vacía la cabeza, ¿de qué derechos del niño me hablan?”
A cargo de una peluquería canina, el celular de Yessika comenzaba a sonar a horas poco habituales: “Me llamaban a las 2, 3 de la mañana. Mi hija había empezado a prostituirse y quedó embarazada. Todo el embarazo lo pasó comiendo azúcar en un contenedor. Cuando no daba más, la tiraban en la esquina para que yo la rescatara. Hasta que un día me avisan que ya había parido en la Maternidad”.
“Mientras pasaba todo esto que te cuento, yo iba y volvía desesperada a buscarla. Me dicen que el bebé quedó internado en neo para desintoxicarlo, que tenía bronquiolitis. Al mes le hacen una operación en la pancita por tanto vómito hasta deshidratarse. Pasó otro mes más y otra vez internado con bronquitis. Finalmente logro que venga a vivir mi hija y el bebé conmigo y luego se le alquila un monoambiente, pero a ella le molestaba el bebé. Un día lo llevaba de un brazo a bañar, tapándole la boca. Se hizo una filmación ese día".
"Ante cada recaída, mi hija ingresaba y salía del Santa Micaela, a una cuadra del Padilla, y cada vez era peor: se hacía la loca, entraba y salía, buscaba pelea, hasta que un día estaba encerrada con un cuchillo con el bebé cuando me llamaron. Yo ya venía pidiendo la tutela desde que estaba embarazada y le dije al director que todo lo que le había anunciado que iba a pasar, de hecho estaba pasando”.
Ni el tratamiento en el Sedronar, ni el abogado designado por la Defensoría del Pueblo, ni las idas y vueltas que, denuncia Yessika, dio por Tribunales para lograr la tutela del bebé dieron resultado: “Mi nieto tenía una sola vacuna a los 4 meses. Lo he llevado al CAPS, le he hecho todos los controles para que no perdiera peso. Vivía con diarrea hasta que le pusieron todas las vacunas. Siempre me hice cargo de todo yo”.
Luego de unos días de relativa calma en marzo, Yessika supo que una investigación del Sedronar se elevó al juzgado: “Habían hecho la ronda y comprobado que mi hija seguía drogándose en la calle y decidieron quitarme a mi nieto y llevarlo a la Sala Cuna. Ahí está ahora. Vinieron la última semana. Es cierto que no tengo la gran casa, pero desde el 2017 vengo abriendo expedientes en el IPV que ellos vienen archivando, tengo una peluquería canina como trabajo, a mis hijos nunca les ha faltado nada. No entiendo por qué el bebé está solito en ese lugar”.
En un moisés de la calle San Martín, un niño de ocho meses esta noche duerme en Tucumán: “Yo ya sabía que iban a venir a llevárselo. Fue a las 10 de la mañana del jueves. Él ya estaba despierto. Estaba comiendo pan. Yo estaba tomando mates y juntos estábamos viendo la novela. Cuando entraron por el portón, las chicas se preguntaron: ‘¿Para qué lo vamos a llevar si está en buenas condiciones? ¡Ni siquiera está bajo de peso!’ Salieron, volvieron a entrar y me pidieron una muda de ropa. Antes de que se lo llevaran, a una le pregunté: ‘¿Qué es lo que vas a hacer con él?’ Lo único que ruego es que no lo den en adopción. Voy a seguir luchando por mi nieto que hace un mes ya estaba conmigo. Es difícil todo esto que estoy viviendo. Pero por él voy a seguir. No tiene la culpa de nada. De nada”.
Ni el tratamiento en el Sedronar, ni el abogado designado por la Defensoría del Pueblo, ni las idas y vueltas que, denuncia Yessika, dio por Tribunales para lograr la tutela del bebé dieron resultado: “Mi nieto tenía una sola vacuna a los 4 meses. Lo he llevado al CAPS, le he hecho todos los controles para que no perdiera peso. Vivía con diarrea hasta que le pusieron todas las vacunas. Siempre me hice cargo de todo yo”.
Luego de unos días de relativa calma en marzo, Yessika supo que una investigación del Sedronar se elevó al juzgado: “Habían hecho la ronda y comprobado que mi hija seguía drogándose en la calle y decidieron quitarme a mi nieto y llevarlo a la Sala Cuna. Ahí está ahora. Vinieron la última semana. Es cierto que no tengo la gran casa, pero desde el 2017 vengo abriendo expedientes en el IPV que ellos vienen archivando, tengo una peluquería canina como trabajo, a mis hijos nunca les ha faltado nada. No entiendo por qué el bebé está solito en ese lugar”.
En un moisés de la calle San Martín, un niño de ocho meses esta noche duerme en Tucumán: “Yo ya sabía que iban a venir a llevárselo. Fue a las 10 de la mañana del jueves. Él ya estaba despierto. Estaba comiendo pan. Yo estaba tomando mates y juntos estábamos viendo la novela. Cuando entraron por el portón, las chicas se preguntaron: ‘¿Para qué lo vamos a llevar si está en buenas condiciones? ¡Ni siquiera está bajo de peso!’ Salieron, volvieron a entrar y me pidieron una muda de ropa. Antes de que se lo llevaran, a una le pregunté: ‘¿Qué es lo que vas a hacer con él?’ Lo único que ruego es que no lo den en adopción. Voy a seguir luchando por mi nieto que hace un mes ya estaba conmigo. Es difícil todo esto que estoy viviendo. Pero por él voy a seguir. No tiene la culpa de nada. De nada”.








