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"Esta noche puse las colchas en las paredes para que no entre el frío, pero lo mismo entra"

HISTORIAS URGENTES

Daiana Ocon tiene 27 años y es la mamá de Matías (8) y de Candela (3). Esta noche ya no tiene para comer y la última esperanza que le queda es la que cuenta en esta nota: "Nunca imaginé llegar a vivir así".

Daiana Ocon. Las fotos de su gentileza.





Este miércoles a la noche hacen seis grados en Tucumán, pero en la casilla donde vive Daiana Ocon con sus hijos se sienten más. La joven madre soltera de 27 años está en este momento bajo el techo de su hogar en Costanera Norte y admite: “Pongo las colchas en las paredes para que no entre el frío, pero lo mismo pasa. Se lo siente en los huesos”.

Daiana nació y creció en Costanera Norte, desde donde salía a pie todas las noches hasta la escuela secundaria Bernabé Aráoz, ubicada en Benjamín Aráoz al 800: “Cerca de la comisaría 11, ahí iba yo porque mi sueño era terminar de completar la secundaria. Pero empecé a tener problemas de salud en la sangre, a perder dos embarazos, hasta que un día me desmayé y me internaron”.

Cuando Daiana Ocon fue internada, sus hijos Matías (8) y Candela (3) quedaron al cuidado de su suegro, pero al recibir el alta y volver a su casa se encontró con una mala noticia: “Como la casilla no tiene traba, entraron y me llevaron la tele para los chicos. La verdad es que me siento abandonada. Son estas noches, ahora, mientras hablo con usted, que me arrepiento de no haber podido terminar de estudiar, pero no es porque no quise sino porque no pude”.

El drama de Daiana es grave y no termina con el frío: “Mi papá es discapacitado, pero me trae y me ayuda con otras colchas para los chicos con noches así. Matías tiene asma y Candela necesita zapatillas ortopédicas, pero no puedo comprarles. Como me hicieron ladeada la casilla y me entra el agua cuando llueve, a mi hijo lo tengo que bañar en el comedor. La boleta me llega con 2 mil o 3 mil pesos de luz. Por suerte Candela dejó de usar pañales hace unas semanas, pero lo mismo todo lo gasto en leche, en salchichas y fideos con la tarjeta Alimentar”.

“Esta noche, de todas maneras, no tenemos para comer. Todavía no me cargaron la Alimentar y no tengo plata. Lo que pasa es que Candela toma la Nutrilón que es muy cara porque es una leche para los prematuros. Mis dos hijos nacieron prematuros y así es difícil. La verdad es que nunca imaginé llegar a vivir así. Necesito una ayuda. Estoy cocinando a fuego. Ahora está prendido el fuego pero lo mismo se siente el frío y no hay nada para cocinar. Sí, la verdad es que nunca imaginé llegar a vivir así. Pero nunca”.

Así vive Daiana con sus hijos en Costanera Norte. Quien desee comunicarse con la joven puede llamarla al 3814 79-1351.







"Sueño con poder terminar la secundaria y poder darle una vida mejor a mis hijos".