"Ella era fuerzuda, él no actuó solo": mataron a Gabriela y la familia pide Justicia
FEMICIDIO
El 17 de junio atraparon a "Jhony", el femicida de Gabriela Giménez. A pesar de que todavía no declaró nada concreto, la familia sospecha que tuvo complices.
Gabriela Giménez.
La última vez que la familia de Nilvia Gabriela Giménez supo de ella fue el lunes 14 de junio por la mañana cuando salió en su moto. Al día siguiente (el martes 15), su hermana realizó una denuncia en la Policía y el miércoles, en medio de un operativo de búsqueda, “Jhony”, el sereno de la finca en la que Gabriela trabajaba junto a su cuñado en Choromoro, dio aviso del lugar en donde se encontraba el cuerpo sin vida de la joven, para luego huir.
Tras encontrarse con la escena de un crudo femicidio, se desplegó una búsqueda para encontrar a Jhonatan, lo que pudo efectivizarse al día siguiente gracias a 80 efectivos y a Wanda, una perra adiestrada para el rastreo de personas. Al verse acorralado, el femicida intentó cruzar un río pero las fuerzas de seguridad lo detuvieron.
El viernes 18 de junio se realizaba la formalización de la detención, formulación de cargos y pedido de medidas de coerción en contra de Jhonatan Ezequiel Molina, de 24 años, por el crimen de Nilvia Gabriela Giménez, de 22 años.
En comunicación con eltucumano, Clara, prima de la víctima, relató el perfil de una joven trabajadora y sencilla que soñaba con progresar: “Era bien buenita, no sabía salir al baile, no le gustaba joder, era bien buena. Siempre estaba en la casa porque le gustaba mucho trabajar. Ella era obrera en la finca, en donde trabajaba con lechuga, pimiento, tomate. Estaban sacando lechugas el día que la mataron”.
Con respecto al femicida, Clara nos cuenta que no era un desconocido: “Él también trabajaba allí, hacía años: lo queríamos como familia. Era un chico que hasta le festejaban su cumpleaños: la Vilma (hermana de Gabriela) le hacía un asadito, una torta. Eran amigos, compañeros de trabajo. Gaby tenía novio, un tal Mamaní”.
Y el trabajo en la tierra que Gaby hacía con sus propias manos tenía un propósito: “Estaba estudiando peluquería, andaba practicando, cortando, necesitaba plata para el boleto, todo es plata, usted ha visto. Le gustaba trabajar, era bien guapa. No tenía hijos, recién estaban de novios con el chico. Mi tío que es sordito la llora porque ella lo acompañaba mucho, lo llevaba al médico y le ayudó a poner la dentadura”, relató.
Sobre cómo sigue la causa, la prima de la víctima dejó en claro que necesitan de mucha ayuda porque no tienen todavía abogado: “Nosotros queremos un abogado para que nos defienda, él no dice nada nada. Cuando lo han agarrado él ha dicho ‘no fui solo, somos tres personas’, pero queremos que haya un abogado que lo apure porque ya no dice nada. ¿Cómo le van a hacer eso a una chica joven de 22 años?”.
Aunque el femicida no ha querido dar más detalles sobre el crimen, los familiares sostienen la hipótesis de que no ha actuado solo: “Nosotros no creemos que es el solo, mi prima era bien fuerzuda, alzaba cajones de tomate. Sobre él sabemos que es boliviano y parece que no tiene documento, pero no se entiende nada porque él no habla. Ellas son cinco hermanas, ahora quedaron cuatro. En la casa vivían tres de las hermanas: Gaby, Tomasa y Vilma con su marido y sus hijos, y su papá. Mi tía (la mamá de la víctima) se está yendo al Norte con sus dos hijitas más chicas, no se lleva bien con el papá”.
Aunque el femicida no ha querido dar más detalles sobre el crimen, los familiares sostienen la hipótesis de que no ha actuado solo: “Nosotros no creemos que es el solo, mi prima era bien fuerzuda, alzaba cajones de tomate. Sobre él sabemos que es boliviano y parece que no tiene documento, pero no se entiende nada porque él no habla. Ellas son cinco hermanas, ahora quedaron cuatro. En la casa vivían tres de las hermanas: Gaby, Tomasa y Vilma con su marido y sus hijos, y su papá. Mi tía (la mamá de la víctima) se está yendo al Norte con sus dos hijitas más chicas, no se lleva bien con el papá”.
La víctima vivía en Benjamín Paz, departamento Trancas, a 60 kilómetros de la capital. Con su asesinato, se suma a la dolorosa lista de mujeres que han muerto en Argentina a manos de la violencia machista desde que ha comenzado el 2021, contabilizando a una muerta cada 35 horas.








