Por más transparencia y control, ¡basta de impunidad!
respuesta
El exdiputado nacional José Vitar, respondió a la Cámara Tucumana de la Construcción, tras ser cuestionado por sus denuncias a la Justicia por el método de contratación de obras para la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT).
Imagen ilustrativa.-
Hace tiempo acudí a la Justicia para que investigue contrataciones de obras que la SAT realizó con recursos cedidos por la Nación para reparar la red de agua, soslayando la legislación vigente en materia de obras públicas.
Los directivos de la SAT no se dignan siquiera contestar los cuestionamientos. En su lugar, me respondió la Cámara Tucumana de la Construcción, que agrupa a empresas contratistas favorecidas por las adjudicaciones.
“No aclaren porque oscurece” respondo a su pretensión de convencernos que las ofertas más convenientes son aquellas más onerosas que otras más baratas, aunque cumplan también con los requisitos del pliego de condiciones.
Este llamativo relato omite explicar porque las mismas empresas cotizan diferentes valores en obras de similares características, y ganan –curiosamente- en las que ofrecen importes más elevados.
Del simple cotejo entre las ofertas elegidas y las más bajas para las 22 obras, surge un sobreprecio superior a 100 millones de pesos, que podrían destinarse a fines más nobles.
Comparto con la Cámara el regocijo por el restablecimiento de la ayuda nacional para obras públicas en Tucumán. Mayor sería mi alegría, si esos fondos se manejaran con transparencia, lo que no sucedió en este caso.
Pero en lugar de hacer mejor las cosas, las autoridades de la SAT, ignorando el escándalo que provocaron sus adjudicaciones, convocan a “presentación de ofertas” para nuevas obras, utilizando nuevamente el cuestionado procedimiento.
Soberbia, cinismo y desdén por los reclamos, caracterizan su conducta
.
Es imperioso que la obra pública en Tucumán, se rija por estrictos códigos de transparencia y deseche esos oscuros mecanismos de contratación, que al burlar la normativa legal, facilitan el pago de sobreprecios.
No debemos paralizamos como sociedad frente a los abusos del poder. Naturalizar la impunidad, destruirá el tejido institucional y minará la credibilidad de la democracia.
No cejaré hasta que este asunto se aclare.
Exijo a la SAT que deje de eludir las leyes de obras públicas, tanto nacional como provincial, y al gobierno de Tucumán que escuche las demandas de control y transparencia.
José A. Vitar
Los directivos de la SAT no se dignan siquiera contestar los cuestionamientos. En su lugar, me respondió la Cámara Tucumana de la Construcción, que agrupa a empresas contratistas favorecidas por las adjudicaciones.
“No aclaren porque oscurece” respondo a su pretensión de convencernos que las ofertas más convenientes son aquellas más onerosas que otras más baratas, aunque cumplan también con los requisitos del pliego de condiciones.
Este llamativo relato omite explicar porque las mismas empresas cotizan diferentes valores en obras de similares características, y ganan –curiosamente- en las que ofrecen importes más elevados.
Del simple cotejo entre las ofertas elegidas y las más bajas para las 22 obras, surge un sobreprecio superior a 100 millones de pesos, que podrían destinarse a fines más nobles.
Comparto con la Cámara el regocijo por el restablecimiento de la ayuda nacional para obras públicas en Tucumán. Mayor sería mi alegría, si esos fondos se manejaran con transparencia, lo que no sucedió en este caso.
Pero en lugar de hacer mejor las cosas, las autoridades de la SAT, ignorando el escándalo que provocaron sus adjudicaciones, convocan a “presentación de ofertas” para nuevas obras, utilizando nuevamente el cuestionado procedimiento.
Soberbia, cinismo y desdén por los reclamos, caracterizan su conducta
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Es imperioso que la obra pública en Tucumán, se rija por estrictos códigos de transparencia y deseche esos oscuros mecanismos de contratación, que al burlar la normativa legal, facilitan el pago de sobreprecios.
No debemos paralizamos como sociedad frente a los abusos del poder. Naturalizar la impunidad, destruirá el tejido institucional y minará la credibilidad de la democracia.
No cejaré hasta que este asunto se aclare.
Exijo a la SAT que deje de eludir las leyes de obras públicas, tanto nacional como provincial, y al gobierno de Tucumán que escuche las demandas de control y transparencia.
José A. Vitar








