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"Se aprovechan de nosotros": Ángel y el drama con su bebé Santino

HISTORIAS URGENTES

Sacrificó trabajar lejos de su familia para volver y hacer realidad el sueño de la casa propia, pero nada de eso pasó: relata lo más difícil que le puede pasar a un padre de familia y la única solución posible.

Ángel y su familia.





Ángel Juárez no sabe qué más hacer: creyó que su suerte iba a cambiar haciendo el sacrificio de trabajar lejos de su familia para irse como golondrina a Río Negro, creyó que las cosas realmente iban a empezar a cambiar cuando juntó el dinero para construir su casa de material, pero eso nunca pasó.

“Como vivíamos en una casilla, trabajé duro, me fui de Tucumán, me rompí el lomo allá en el sur del país, junté plata, pero me alcanzó solamente para una pieza de material. Desde entonces nunca más me volvió a salir trabajo y entonces vivimos y hacemos todo en esta pieza que ahora está helada y lo peor de todo es que se me está enfermando Santino, mi bebé”.

Cuando Ángel dice que hacen de todo en la pieza lo pone en palabras y la realidad alarma, estremece e indigna: “En la pieza de material tratamos de protegernos de la helada, pero no hay forma: aquí comemos cuando hay, aquí dormimos cuando se puede y acá nos bañamos porque afuera no se puede. Calentamos agua en el brasero, meto a los chicos en un tacho de 200 litros, hacemos calentar lo más que podemos el agua, y así los bañamos en ese tacho. Es bastante incómodo. Afuera hace mucho frío. De día y de noche”.

Las condiciones en las que vive Ángel, su señora, y sus tres hijos, las condiciones precarias y climáticas generaron complicaciones en la salud del bebé, quien no para de llorar mientras su padre habla con eltucumano: “Está haciendo un cuadro cada vez más seguido de bronquiolitis. Para ir al caps de Los Sueldos, desde aquí en Leales, son 10 kilómetros. Consigo que me presten una moto, esperamos que pase El Tigre o a pie. El doctor me dijo que como sea consiga urgente un nebulizador. Me dio unos remedios gratis, pero hay otros que comprar y no me alcanza”.

Además del nebulizador para Santino, de la necesidad imperiosa de una estufa, colchas y frazadas, Ángel explica: “La estufa es porque hace poco me ha empezado a arder la cocina y no fue fatal de milagro. Al brasero lo armamos con un disco de un arado con patitas y ahí pongo la leña. Pero es peligroso y se me enferma el bebé. ¿Cómo consigo la plata? Un botecito de jarabe me costó 800 pesos y junté vendiendo ajo, pimiento y medias. Busco trabajo por todos lados, pero se aprovechan de nosotros. Me piden que les haga trabajos de albañilería y que me van a pagar con alimentos y encima no me lo dan. Entonces termino trabajando gratis y no es así: hay muy buena gente en Tucumán, pero también hay gente que se aprovecha de uno”.

“Lo más importante es conseguir un trabajo digno. Me lo iban a internar a mi hijo en el Hospital de Niño, pero estamos esperando que mejore: mañana tengo que llevarlo a control. Si hace fiebre, ibuprofeno o una toallita húmeda le pongo para que baje la temperatura. ¿Y la comida? Hay veces que hago 400 pesos y con eso compro pan y un pedazo de pollo para un guiso. Hay un pastor y gente que me ayudó en su momento con mercadería, frutas y verduras, pero ya se termina. No puede ser que uno quiera trabajar de lo que sea y no viva dignamente mientras mucha gente se llena los bolsillos. Yo solo pido una oportunidad. Soy honesto. Y quiero trabajar, de lo que sea, pero trabajar”.

Ángel ya no sonríe en los cumpleaños. Necesita trabajar. Quien desee contactarlo puede llamarlo al 3815 82-0875.