"¡No hay vaginas grandes, hay pijas chicas!": ginecóloga explotó contra el machismo en la cama
VIRAL
"Gorda conchuda": en tan solo dos semanas, tres mujeres acudieron al consultorio de la doctora Cecilia Ousset, por los insultos de sus parejas ante "el cambio" de sus vaginas después de dar a luz. Autoestima, violencia psicológica y matrato en la cama.
Cecilia Ousset.
A partir de sus posteos en las redes sociales y del reconocido caso de “Lucía”, la doctora en ginecología Cecilia Ousset se ha vuelto bastante viral en internet y sobre todo en Facebook. Si hay algo que a la doctora no le falta, evidentemente, es la frontalidad a la hora de hablar de ciertos temas. Y esto es precisamente lo que ha pasado ahora que ha tocado hablar de una incómoda pregunta con la que muchas mujeres llegan al consultorio de un ginecólogo o ginecóloga:
“En estas dos semanas, tres pacientes me pidieron que las revise porque sus maridos les dicen 'conchudas'. A una, incluso: 'gorda conchuda', comienza el relato de la doctora que se hizo viral.
“Esta es una violencia que se repite muchísimo en mujeres sin autonomía económica, generalmente amas de casa. Les dicen que “les quedó muy grande y que no sienten lo mismo” desde que tuvieron a sus hijxs, por eso “buscan en otra”. Bueno. Las señoras fueron revisadas. Son vaginas perfectamente normales. Así que el diagnóstico fue el que me enseñó mi mamá: NO HAY VAGINAS GRANDES. HAY PIJAS CHICAS” remató.
Entrevistada por eltucumano.com, la médica explicó que en realidad esta consulta sobre el canal vaginal es frecuente en el consultorio ginecológico: “Si me venían con esta problemática hace 10 o 15 años yo no dudaba en decir ‘te opero’, porque es lo que nos enseñaron, a “corregir” vaginas o prolapsos. Ahora resulta que los insultos por cómo quedan las vaginas después de los partos es algo totalmente normal. Y si, las vaginas algunas veces quedan diferentes pero nada de otro mundo y es lo más normal”, explicó.
Sobre lo que esconde esta terrible situación que se vive en lo privado de la pareja, Ousset explicó: “Esto sobrepasa el insulto, es una violencia psicológica que hace sentir que hay una discapacidad sexual sin solución alguna en las mujeres. El trasfondo es la humillación, la demostración de poder, dejar la autoestima hasta el fondo”.
Pero la consulta no es algo nuevo: “Estas consultas me llegan desde siempre, en dos semanas fueron tres personas las que fueron a buscar ‘soluciones’, y ni se lo toman como violencia. En otro tiempo lo habría tomado como algo de cirugía inmediatamente, pero ahora les aviso que es violencia, es maltrato”, cuenta.
“El factor común de la mayoría de estas mujeres es que no tienen autonomía económica, las humillan diciéndoles que por esto buscan otras mujeres afuera. Esta semana la situación me superó la paciencia, me supera que no se sepa detectar como violencia a pesar de todo lo que pasa a diario y de todo lo que se comparte en las redes”, explicó la profesional de la salud.
Por otro lado, la doctora nos cuenta que distinta es la situación cuando una mujer desee por sí misma modificar su vagina a través de una cirugía plástica, algo que es totalmente aceptable considerando que cada persona tiene derecho a cambiar la parte de su cuerpo con la que no se sienta cómoda. El problema, es cuando la consulta viene a raíz de las palabras que las parejas le profieren a las mujeres en la intimidad, generando no solamente una inmensa baja en la autoestima, sino que también se anula la capacidad de goce debido al bloqueo que puede generar tamaño planteo en medio del acto sexual.
“Cuando una mujer quiere por sí misma, obviamente que se ofrecen cirugías, ejercicios, tratamientos no quirúrgicos, hay una batería de cosas que se pueden hacer porque hay casos en donde la que está incómoda es la mujer. Es normal”, cerró.








