"Mirá si se muere tu hijo", "sos muy joven": la carga social de no querer maternar
La toma de decisión sobre los propios cuerpos sigue desatando debates donde únicamente debería haber respeto. "Muchas veces nos adueñamos de los cuerpos, sobre todo de las mujeres diciéndoles que son demasiado jóvenes, que lo piense mejor y vuelvan después. Eso no corresponde", señala la médica sexóloga Amelia del Sueldo Padilla.
Imagen ilustrativa. Foto de infobae.
-"’Mirá si se muere tu hijo, mirá si cambiás de pareja’, infinitas cosas me dijeron. No entienden lo sencillo que es no quiero más hijos”.
-“Yo tengo 20, no quiero más hijos y porque tengo uno solo, no me quisieron ligar hasta me mandaron a un psicólogo”.
-“Tengo una duda. Voy a cumplir 22 y me gustaría hacerme ligamiento de trompas total y a una de mis amigas no les permitieron porque supuestamente es joven aun (tiene 25)”.
Los testimonios de las jóvenes tucumanas son contundentes y quedaron plasmados en el grupo de Facebook “¿Alguien sabe? ¡Yo se! -Tucumán". Algunas consultan, otras cuentan su testmionio, son mujeres de entre 18 y 25 años a las que se les impidió decidir sobre sus cuerpos, o se las condenó socialmente por no querer ser madres y pedir una ligadura tubaria.
“Antes, en las instituciones de salud públicas y privadas se pedía que se presentara la pareja de la mujer que solicitaba la intervención, autorizando y dando su consentimiento. A pesar de que no estaba en la ley, era un requisito. A partir de la reglamentación del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable en 2002 se empieza a hablar de los métodos anticonceptivos reversibles”, explica en diálogo con eltucumano.com la médica sexóloga Amelia del Sueldo Padilla.
“Recién en el 2006 se la incorpora como ley a la anticoncepción quirúrgica irreversible y se especifica bien cómo se procede. La ligadura tubaria para las mujeres y la ligadura de conducto deferente para los varones. En este caso se hace hincapié en que lo único que se necesita para acceder a la intervención, es que la persona sea mayor de edad y que firme un consentimiento”, detalla.

En esta dirección, lo único que debe hacer el profesional de la salud que recibe la consulta es explicarle su paciente que se trata de un método anticonceptivo irreversible. "Nadie ni nada debe ser una objeción para que cumpla con esa decisión. La carga social de la obligación de la maternar en nuestra sociocultura, es aparte. La ley es muy clara”, asegura.
A pesar de que esta legislación está vigente desde hace más de 15 años, partir de la ley 26.130 que establece el régimen para las intervenciones de contracepción quirúrgica, aún hoy, las mujeres que acuden a estas consultas son cuestionadas.
Desde hace años, los grupos de Facebook son muy utilizados para consultar y brindar recomendaciones o consejos sobre ciertas cuestiones. Son varios los casos de mujeres que, al consultar sobre el lugar en el que podían acceder a la práctica recibieron -además de respuestas concretas sobre la pregunta- muchos testimonios de otras mujeres a las que se les negó la ligadura y fueron cuestionada por ser jóvenes, las mandaron al psicólogo, o bien las mandaron a pensarlo de nuevo.

“Nuestra sociocultura pone valor de la maternidad más allá de esta ley. Muchas de estas mujeres que optan por esta decisión a los 18 años, son condenadas. Muchas veces los mismos profesionales de la salud son objetores de conciencia y dificultan el cumplimiento de la ley. No debería ser así. El profesional que sea objetor de conciencia, si una paciente le solicita la ligadura tubaria, se debe excusar y derivarla automáticamente con otro profesional que se la pueda garantizar. Muchas veces, nos adueñamos de los cuerpos, sobre todo de las mujeres diciéndoles que son demasiado jóvenes, que lo piense mejor y vuelvan después, que tendrían que pensarlo mejor. Eso no corresponde. Es su propio cuerpo”, subraya la profesional.


En esta dirección hace especial hincapié en que la obligación de los médicos es brindarle la información y obtener el consentimiento de la paciente en cuestión. "Hay una ley y se la debe cumplir. Lo otro es una decisión personal y cada quien decide lo mejor de acuerdo a sus circunstancias de vida. Es un procedimiento anticonceptivo irreversible. No hacer una apología de la obligación de maternar en caso de las mujeres".
La carga social sobre los estereotipos no se aplica únicamente en el caso de las mujeres, sino que, de otro modo también tiene peso en la decisión de los hombres que consideran hacerse una vasectomía. “En el caso de los varones, de acuerdo en nuestra sociocultura piensan que la vasectomía influye en la virilidad, y no tiene nada que ver. Simplemente, no van a tener espermatozoides en su eyaculación. Por desinformación sienten que, si se hacen una vasectomía van a quedar con una disfunción sexual eréctil y no es así", aclara la médica.
Por último hace especial foco en que son casi siempre los cuerpos de las mujeres objeto de dudas en cuanto a sus decisiones. "Ahora, en cuanto que la mujer se haga cargo de la crianza de los chicos, que amamante, que se haga cargo de la salud y de la seguridad, casi siempre sola, ahí no hay problema, no hay objeción. Pero aparece el problema cuando surge la decisión sobre la autonomía de su propio cuerpo”, concluye.
¿Qué es la ligadura tubaria?
Es un método anticonceptivo irreversible que se realiza a través de una cirugía en las trompas uterinas (que conectan al útero con los ovarios y permiten que el espermatozoide se junte con el óvulo). Es para quienes deciden no quedar embarazadas o ya tuvieron hijos/as y no quieren tener más.
La realizan profesionales médicos/as. Después de la ligadura se sigue ovulando y menstruando como siempre y el placer sexual no cambia.
¿Cuáles son los requisitos?
La ley nacional Nº 26.130 establece que a partir de la mayoría de edad las personas pueden acceder gratis a la ligadura tubaria. El Código Civil vigente reconoce que desde los 16 años las personas pueden tomar de manera autónoma todas las decisiones sobre el cuidado de su cuerpo. Sólo es requisito dejar constancia por escrito de la decisión después de recibir información completa y comprensible.
No hace falta el consentimiento de tu pareja ni de nadie, ni tampoco haber tenido hijos/as.








