Infancias trans: Guido y Exequiel, los niños tucumanos que lucharon por su derecho a ser
El valor de poder expresarlo y el amor incondicional de sus familias fueron fundamentales para que dos niños trans pudieran acceder a sus derechos de identidad de género. La información clara y la educación sexual integral, claves para derribar los prejuicios y abrazar las infancias diversas.
Laura se acercó a la habitación de su hija como lo hacía todas las noches. Desde hacía algún tiempo sabía que algo la angustiaba. Esa noche, en disonancia con su risa nerviosa, sus ojos estaban húmedos y rojos. “Es una pavada, no te voy a decir”.
Laura volvió a su habitación para darle espacio, pero no podía dejar de pensar en qué era lo que le ocurría a su hija. Cuando se decidió a volver a insistir, la niña ya estaba parada en la puerta de la habitación. Con un llanto de desahogo y apenas 11 años logró poner en palabras lo que le estaba pasando: “Creo que quiero ser varón”.
En 2020 el Gobierno propuso cambiar el nombre del “Día del Niño” para comenzar a celebrar el “Día de las Infancias”. El objetivo principal de esta medida fue posicionar el enfoque de derechos con perspectiva de géneros y diversidad en la forma de representar a la diversidad de las vivencias de la niñez.
Mientras los debates sobre la implementación de la Educación Sexual Integral en las instituciones educativas continúan en la provincia, muchos niños y niñas que se auto perciben con una identidad de género opuesta a la de su sexo biológico sufren internamente por miedo a mostrarse cómo se sienten. A pesar del desconocimiento que predomina en las instituciones escolares o de salud sobre cómo respetar y garantizar los derechos de las infancias transgénero, la Ley 26.743 es clara:
“Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en su documento nacional de identidad. A su solo requerimiento, el nombre de pila adoptado deberá ser utilizado para la citación, registro, legajo, llamado y cualquier otra gestión o servicio, tanto en los ámbitos públicos como privados. Adviértase que para el ejercicio de este derecho la ley no exige ni edad mínima ni consentimiento de los representantes legales”.
Este es el caso de Guido y Exequiel, dos niños trans tucumanos que, a pesar de su corta edad, pudieron expresar con claridad cómo se sentían y sus familias, pese al desconocimiento y el miedo, pusieron todo a disposición para informarse y lograr que pudieran estar más cómodos con su transición.
“Me lo contó con miedo. Vengo de una familia muy conservadora. La verdad no me sorprendió tanto, pero si fue un impacto emocional muy grande. Atiné a decirle: ‘no conozco de esto, pero vamos a tener que buscar información para conocer, no te preocupes''', relató la mamá de Guido, Laura en diálogo con eltucumano.com.
“Ha sido un proceso muy largo. Yo veía ciertas conductas, no estaba preparada ni informada. Tenía manifestaciones masculinas en sus gustos por la vestimenta o los juegos con amigos. Debe haber peleado contra eso. En la casa uno marca la pauta para lo que es ‘de nene y lo que es de nena' y no me daba cuenta que mi hijo estaba en un estado de angustia con 10 años”.
Después de que su hijo pudiera expresar con claridad lo que le estaba pasando, Laura y Carlos, el padre de Guido, comenzaron a trabajar en la búsqueda de apoyo para informarse y poder acompañarlo en su proceso. Al día siguiente de la charla que les cambió el destino, se contactaron con la Fundación Transformando Familias, desde donde les brindaron las herramientas para dar los primeros pasos.
Guido tiene 12 años y dos hermanos: Jerónimo de 18 años y Lautaro, de 22 a quien admira profundamente. Desde que nació, su mamá lo visitó con pantalones floreados o vestidos, pero nunca se sintió cómodo. En los cumpleaños a los que lo invitaban iba derecho a juntarse con el equipo de fútbol, porque el deporte siempre fue de su interés: hizo Pakua y quiere probar Básquet, pero nunca dejó de jugar al fútbol.
“Al principio pensé que quizás era una confusión. Siempre está esa idea de ‘que es muy chico, capaz que cambia’. Pero no es así. Sentí miedo, también por prejuicios míos. Esto es muy difícil de llevar adelante en la sociedad, pero nos están saliendo bien las cosas. Es un tema que genera mucho rechazo, como padres sentimos que tenemos que tener un tercer ojo para que no lo lastimen”.
Laura es ama de casa, pero tiene un título de procuradora. Hasta el día de hoy no había considerado ejercer, pero la situación que vivió con su hijo, le demostró que es fundamental que la Educación Sexual Integral se implemente en las instituciones. Es por eso que decidió capacitarse en esa temática con el objetivo de abrir el camino para que otros niños y niñas trans puedan transitar el proceso de otra manera. “Está buenísimo que se les inculque lo diferente desde la religión, la corporalidad, la diversidad. Es importante que los padres se capaciten también”, aseguró.
“Hoy no existe un arrepentimiento. Cuando le cortamos el pelo se le iluminaron los ojos. Siempre ha sido un niño alegre. Es el primer caso de un niño trans en su colegio y me han sorprendido gratamente, sus compañeros lo acompañaron. Se le reconoció el nombre autopercibido, cuando estaba en 5° grado en plena pandemia. Dijo: 'quiero que me llamen por mi nombre' y se han respetado sus derechos”.
***
El 14 de marzo de 2019 Mónica dejó todo listo para el cumpleaños de su hija Bianca, la penúltima de 5 hermanas, quien había pedido una hamburgueseada con 10 amigos para celebrar sus 11 años. Le había comprado una remera azul que, con perlas decía la palabra "Femme" para que estrenara ese día y a la torta de cumpleaños solo le faltaba la decoración. Mónica, quien crió sóla a todas sus hijas tenía que salir un rato y dejó a sus hijas mayores como responsables para que recibieran a los invitados y para que le den los toques finales a la torta.
Cuando volvió encontró una escena completamente distinta. La remera con perlas estaba tendida sobre una silla y Bianca tenía puesta una camiseta de Boca que le habían regalados entre todos sus amigos del barrio. La torta hacía juego con la camiseta y resaltaban los colores azul y amarillo.
Exequiel (con X), pudo decirle a su mamá que se sentía diferente -casi por casualid - el 28 de junio de 2019 día del orgullo LGBT, tres meses después de sacarse la remera con perlas y calzarse la camiseta de su club favorito. Era viernes y sus hermanas, que ya sabían cómo se sentía, se habían acostado a dormir.
“Necesito hablar con vos”, le dijo a su mamá y empezó a llorar. “Hace años que estoy viviendo una vida en la que no soy feliz. Prefiero morirme a seguir así. No me siento cómodo haciendo cosas de mujer. Me siento un hombre”.
Mónica le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?”, y la respuesta fue: “Exequiel con X”.
Aunque lo tenía muy en claro, no fue fácil para Exequiel explicarle a su mamá cómo se sentía. De alguna manera sintió que iba a defraudar a su mamá, a la que tanto le gustaba jugar al castillo, donde ella era una reina y sus cinco hijas, las princesas.
“Fueron meses de llorar y llorar. Yo extrañaba a mi princesa. No estaba más. Me fue más fácil verlo antes de llamarlo por su nombre. Ya me voy a acostumbrar, pensé y así fue. Pero en mi familia no tuvo buena aceptación. Estuvo un año sin ir a ver a mi abuela porque ella no quería aceptar el cambio y se negaba a llamarlo Exequiel. Con mi familia fue durísimo. Mi mamá no lo entendía ni lo aceptaba. Tuve amigos y amigas que me apoyaron, que me acompañaron”, comentó Mónica, a eltucumano.com.
A los 8 años, antes de llamarse Exequiel, le pidió a su mamá, que es peluquera, que le cortara el pelo corto. “El brillo en sus ojos es otro, buscó sentirse cómodo. Se enfrentó al mundo con mucho valor. En mi casa todo era princesas y habitaciones rosas. Un día el hijo de una amiga dejó una pistola. Y Exequiel andaba en el piso jugando a disparar. Ahí me di cuenta de que recién podía jugar como un niño. Cómo le voy a prohibir que haga lo quiere hacer y que puede hacer ahora. Fue muy lindo. Los prejuicios los tenemos los adultos”, aseguró.
Además, Mónica reconoce que, en el camino aprendió muchísimo de su hijo y relata que tuvieron suerte de que, en un lapso de 6 meses consiguieran el cambio de DNI para que pueda terminar la escuela con el nombre con el que se sentía cómodo. "Hice las averiguaciones y la obra social le cubría el 100% el tratamiento de bloqueo puberal. Hasta que llegue a la edad de la pubertad para el cruce hormonal”, añadió.
"Hay que ser madre para saber lo que se siente por un hijo. El promedio de vida de las personas trans es muy bajo por un montón de cosas, de puertas que se cierran por desconocimiento. Es algo que, como no te involucra, no te importa. por eso el grupo de Transformando Familias fue importante. Hay mucha falta de empatía. Si no conoces de qué se trata, sos incapaz de imaginar lo que siente el niño o la mamá. Tuvo seguridad y pudo manifestarlo. Hoy puede terminar su infancia viviendo como siempre se sintió".
Todos los amigos del barrio sabían, su maestra sabía, sus compañero de la escuela sabían, pudo terminar el primario vestido de chupín, tiradores y un moño en el cuello. Le entregaron su diploma con su nombre. Pero, para lograr que se respete la identidad de género en la escuela de Exequiel de manera administrativa, Mónica tuvo que presentarse con la ley en mano al Gabinete Pedagógico Interdisciplinario (GPI).
“Nadie conocía la ley. Nadie sabía qué hacer, al final todo salió bien. Hay falta de información, la ley es clara. Pero es muy importante que las personas que están a cargo de las instituciones conozcan la ley y se capaciten en ESI para que no haya sufrimiento en la infancia”, destacó.
“Una tiene mil miedos. Él tiene sus miedos porque es consciente de las cosas que pasan hoy en día. Antes de acompañar el proceso le hice mil preguntas ‘¿Estás seguro de la hormonización?, mirá si te enamorás de alguien y no podes tener hijos’, le dijo. “Si me enamoro de alguien, el amor pasa por otro lado, no por el cuerpo.Si, quiero tener una familia, pero quiero ser el papá de esa familia, puedo adoptar, hay tantos niños que necesitan amor.... y con la crianza que vos me diste voy a ser un gran papá”.








