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"¡Todavía no caigo!": el encuentro más esperado de Constanza con su madre biológica en Tucumán

HISTORIAS DE ACÁ

Nunca jamás ni en el más optimista de los escenarios, la joven de 26 años hubiese imaginado el aluvión de sensaciones que atraviesa por estas horas. Luego de hacer pública la historia de su búsqueda, encontró a su madre aquí y jura: "Nunca en mi vida pensé que iba a llegar a este momento".

Constanza.





Nunca jamás ni en el más optimista de los escenarios, jura Constanza este jueves, hubiese imaginado el aluvión de sensaciones que atraviesa por estas horas. La joven de 26 años que hizo pública la historia de su búsqueda en eltucumano, de su verdad, de querer saber quién es su mamá biológica, la encontró aquí en Tucumán, en la misma provincia donde Constanza nació, a la que vendrá por primera vez desde que, con apenas días, fue adoptada y llevada en avión a vivir a Buenos Aires.

Estoy super nerviosa, ¡todavía no caigo! Todo se dio en muy poco tiempo. Nunca en mi vida pensé en que iba a llegar este momento, ¡nunca pensé que iba a conocer Tucumán! En el mejor de los casos, pensé que iba a ser en un par de años, no en nueve días”, le cuenta Constanza a eltucumano, en el tercer capítulo de esta historia de película pero real, con dramas que comienzan a formar parte del pasado y una escena feliz que asoma ahora, después del fin de semana de las elecciones.

“Gracias a la Casa de Representación de Tucumán en Buenos Aires tengo los pasajes para viajar con mi prima Juli el lunes a la noche. Llegamos el martes a la mañana. Ellos leyeron la nota y nos acompañan en esta historia. Hablé con Félix para darle los datos y le terminé contando toda mi historia de nuevo. ¡Qué paciencia me tuvo!”, se ríe Coti, a través del altavoz junto a su prima, a su amiga, a su hermana del alma, a Juli, quien hace unas semanas atrás había venido a Tucumán y, medio en broma, medio en serio, recibió un pedido de su prima: “Fijate si encontrás a alguien parecida a mí”.

Por cosas de la vida, fortalezas de una historia, la llegada de Constanza a Tucumán para ver a su mamá es uno de los hallazgos de una mujer noble que solo quería saber quién era su madre biológica, sin cuestionarla nunca, sin siquiera preguntarle por qué, molesta Constanza de hecho con aquellos comentaristas y opinólogos de cotillón, capaces de creerse con autoridad para cuestionar una búsqueda de vida.

Llegamos el martes a la mañana a Tucumán y ya me dijo que sí, que me quería ver. Lo primero que quiero hacer es ir a la esquina donde me entregaron. Necesito ver esa esquina. Y conocerla, verla. No sé cómo llamarla todavía. Ni cómo vamos a saludarnos. Lo único que sé es me lo estoy tomando con mucho humor: no sé si por el nerviosismo o qué, pero sí sé que me voy a traer un pedazo de baldosa de esa esquina de Lavalle y La Rioja, o de souvenir para mi cumpleaños un pedacito de adoquín de Lamadrid y La Rioja, la clínica donde nací”.

Atrás quedaron los días y las noches de insomnio de Constanza, quien desde que inició la búsqueda comenzó a quitarse ese peso de encima y a andar más liviana por la vida: “Antes era como una planta, ahora descanso un montón, como bien, mis amigos dicen que se me nota en la voz, en la cara”.

Con ese semblante, Constanza ya tuvo una videollamada con el círculo cercano de su madre: “Y con ella hablamos todos los días, desde el día que me mandó un mensaje. Claro que ella también tiene que hacer un proceso y. seguramente nos encontraremos. Pero sabe que yo la voy a respetar siempre en sus tiempos y en sus formas, que nunca la voy a cuestionar ni juzgar, que fue nada más y nada menos que quien me dio la vida. Ojalá que se cree un vínculo. Recién estamos empezando a conocernos”.

Cuando Constanza quede frente a frente con su madre será un momento para atesorar en lo más profundo de su corazón, el que imaginó, pero nunca pensó que iba a ser tan pronto: “No sé cómo va a ser reacción. Me da miedo que piense que le voy a decir algo, que la voy a interrogar, por más que ya lo hayamos hablado. Sabe que no es así. Me manejo con cautela. Quiero que ella se sienta cómoda conmigo”.

Este primer viaje a Tucumán marca para Constanza un cierre y un comienzo: “Este viaje va a ser para cerrar mi historia, ver las esquinas, ver dónde compró mi mamá adoptiva mi primera ropa porque tengo hasta los tickets. Mi mamá adoptiva guardó todo: hasta los pasajes de avión a Buenos Aires. Este primer viaje me permitirá saber quién es ella, quién soy yo. Para mí es lo más importante”. 

“Como el día de mi cumpleaños: era importante saber cuándo nací. Ahora sé que nací el 24 de septiembre mientras que yo los celebraba siempre el 27 de septiembre. Así que el próximo 24 voy a celebrar mi primer añito de mi nueva vida y el 27 los 27 que cumplo. Ojalá se genere un segundo viaje. Ojalá. Mientras tanto, con todo esto que se generó, armé un grupo de gente que busca a sus padres y ya pude ayudar a alguien a encontrar a su mamá. Mi historia me trasciende. Somos muchos los que estamos en el mismo camino. Y ese camino ahora es rumbo a Tucumán”.