"Estoy tan desesperada, hasta mi ropa vendí": el dolor de una mamá de Concepción
"No pude ni terminar el secundario, todo el día estoy con él": Maxi C. pacede hidrocefalia y tiene un retraso madurativo. Su mamá, Estefanía, pide ayuda con desesperación para darle una mejor vida.
Cuando Estefanía tenía 18 años, su vida se transformó por completo al convertirse en mamá: nació Maxi. Lamentablemente, su primer hijo nació de manera anticipada (prematuro), y junto con esto las enfermedades se hicieron presentes. Actualmente el niño de Concepción tiene 11 años, y padece un retraso madurativo, acompañado de una hidrocefalia.
Además, hace algún tiempo que el niño perdió el beneficio que antes le brindaba su padre, y junto con ello, su maestra integradora.
“Tiene que concurrir con maestra de integración al colegio. Antes él tenía un plan lindo que le cubría maestra de integración, ahora tiene un plan solidario que no cubre prácticamente nada. Costear una maestra de integración sola no puedo. Yo tengo que estar pendiente de él. Es una desesperación para mí. Hace tres semanas vengo con una gran depresión llorando, llorando, uno como grande la pasa pero pienso en él”.
Ser mamá y cuidadora es una tarea que le demanda tiempo completo a Estefanía, y por esto es que la ayuda que necesita es urgente.
“Yo lo que busco es la estabilidad para él, del tiempo que estoy en mi casa no puedo conseguir ni un módulo ni nada, tengo que estar en mi tía, durmiendo ahí, si no ‘sos hijo de’ nadie te mueve los papeles, no quiero mercadería, quiero un trabajo para poder pagar maestra integradora. Con él, es todo gasto, mandarlo sin maestra integradora es no mandarlo. Él necesita su maestra, podemos zafar sin psicóloga y fonoaudióloga. Viajo siempre a San Miguel por el tema de sus carnets, me piden de todo y todo es gasto. Uno grande puede caminar pero un niño como él no puede”, explica la concepcionense para eltucumano.
“Estoy a la deriva, estoy desesperada, no puedo terminar el secundario, no puedo hacer nada, esto te desespera, estuve sin dormir tres noches ya, no sé qué más hacer hasta mi ropa vendí. Lo único que me ayudan es con una bolsa de mercadería. Necesito un módulo para estar con él y una maestra, y obviamente si es posible, un trabajo”.








