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Gastón Abregú: del barrio Nevado en Concepción, a vender su arte en todo el mundo

Historia de acá, y de allá

"Quiero que mi arte transmita algo": en 1999 se fue de Argentina a probar suerte en Miami, en donde cumplió su sueño. Durante todo noviembre y parte de diciembre, Gastón estará trabajando en Argentina. Conocé su historia, y su trabajo.

Una de las últimas obras de Gastón, en Almendra (Monteros)





En 1999, en mientras finalizaba el segundo mandato de Carlos Menem y Argentina comenzaba a profundizar la crisis económica, muchas personas decidieron salir y probar suerte en otro lugar, sobre todo, los artistas. Tal cual fue el caso de Gastón Abregú, un concepcionense del barrio Nevado que soñaba con vivir de su arte, a pesar de los conflictos familiares.

“La idea de mi padre siempre fue que estudie medicina. Me fui a estudiar a Córdoba y paralelamente, en secreto, mientras estudiaba para ser médico, iba a una escuela de arte en el barrio El Jardín. Cuando tenía 15 años yo le había dicho a mi papá que quería ser artista y él me dijo que me iba a morir de hambre. Cuando mi padre murió, siendo él muy joven, regresé a Tucumán, pero nunca más estudié medicina”, confiesa Gastón a eltucumano.

Dejar Argentina para probar su suerte y aprender en el exterior, era una posibilidad que pudo cumplir a mediados de sus 20’s: “Tenía la idea de irme del país, de abrirme en el exterior. Me surgió la oportunidad de irme 6 meses a Miami, y al final me quedé 17 años. Las cosas pasan por algo, trabajé paralelamente en hoteles, restaurantes, compañías de inversionistas, comercios, siempre pensando que mi trabajo de lunes a viernes pagaría mis gastos fijos y que el arte era ahorrar para viajar, algo muy bueno que me regaló esto”.

Un camino inesperado: la vidriera al mundo

A pesar de que Gastón pasó muchísimos años sin regresar al País, con el tiempo se le presentó la oportunidad de viajar más seguido: “Cada tantos años vengo a Argentina a ver a mi familia. Mi idea siempre fue independizarme y trabajar teniendo mi estudio en casa. A los dos años de vivir en Miami hice mi primera muestra en Las Américas, y ahí conocí a un argentino que trabajaba con unas decoradoras de interiores y él me llevó a una clienta muy importante que se llama Cindhy Stempler, que vende casas para ricos y famosos, yo no sabía quién era. Ella estaba por inaugurar su pent-house en una ciudad llamada Aventura, en Miami”, explica Abregú, con una notable emoción al evocar el preciso instante en el que su suerte comenzaba a cambiar.

“Ella quería una abstracto para inaugurar el pent-house, lo hice. Sobre el precio le dije que le iba a cobrar dependiendo si le gustaba o qué opinaba. Cuando entrego una obra estoy pendiente de sus emociones y gestos. Cuando le descubrí el cuadro se emocionó, me abrazó. Le dije que no le iba a poner un precio en especial, le pedí que me promocione con sus amigos. Cuando lo inauguraron a las 3 semanas al pent-house me invitó, y en un momento ella me buscó y me dijo que me quería presentar a alguien, era Bill Clinton, el expresidente, se me aflojaron las piernas”, revela el artista de 49 años.

“Ese pent-house fue mi gran vidriera, ella fue mi madrina. No podía creer lo que estaba viviendo. Me salieron muchos trabajos por amistades de ella. Comencé a enviar cuadros a Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, distintas exposiciones. Por conocidos de mis clientes comencé a enviar trabajos más grandes, envié a Canadá, a México, a Brasil. Es curioso, porque viviendo en Argentina nunca vendí nada, y comenzaron a comprarme desde aquí, sobre todo por las redes sociales”, confiesa, haciendo honor al dicho de que “nadie es profeta en su tierra”.

“Salieron 2 exposiciones en Milán, y una en Madrid, exposiciones compartidas en galerías de arte muy buenas, o museos. En el 2010 por un amigo me prestan un salón de fiestas que lo arreglé con amigos, se prestó muy buen ambiente y expuse 25 cuadros, el último cliente se fue 4 horas después del cierre, un gran éxito. Esto superó lo que imaginaba en mi vida por el arte. La prima de un cliente me contrató por cuatro murales para que le envié a Tel Aviv. Tengo cuadros en Moscú, en Rusia, no lo habría imaginado”, reflexiona el artista durante la entrevista, haciendo un repaso por su vida.

Al viejo continente

“En 2017 partí a Londres, trabajé paralelamente en Barcelona, di clases en colegios para niños, se hicieron eventos de ‘arte y vino’, la gente se siente muy a gusto, son eventos de 3 o 4 horas, toman vino y se llevan sus cuadros, conocés e interactuás con la gente”

Hace un par de años, las visitas de Gastón a su madre y su hijo en su Concepción en donde creció, dieron frutos laborales: “A fines de 2019 me contrató la diseñadora de modas Patricia Mora (Aguilares) para que pinte su nueva colección para un desfile. Luego de eso me fui a la Patagonia a ver a mi hermano, hice un par de trabajos ahí, y cuando me tocaba volver, en marzo, comenzó la cuarentena, estuve meses en Comodoro Rivadavia en donde no conocía a nadie, fue muy duro. Sin embargo, conocí al dueño del restaurante Hilario, que me dio la posibilidad de hacer varios murales allí, tras eso hice varios trabajos en todo Comodoro”.

Este 2022 Gastón regresará a vivir en Miami, tras dos años de vivir en Argentina. Por eso, la oportunidad de trabajar con él o de adquirir algunas de sus obras es una posibilidad durante el mes de noviembre, y tal vez en diciembre (“Depende de los trámites que debo hacer en la embajada y un trámite en los vuelos”, explica).

Sobre el tipo de obras que caracterizan el pincel del artista, explica: “Comencé a hacer abstractos, y por una casualidad de la vida retrocedí pintando, y cayó un balde de arena sobre mi cuadro. Me gustó la textura y el movimiento que le daba a mi cuadro al trabajarlo con la espátula. Esa técnica la patenté. Me gusta hacer figurativos en rostros de mujer, jugar con los gestos, con rostros, me encanta hacer esto. Hace unos años fui a una exposición de un fotógrafo cuyos trabajos eran arrojar líquidos sobre los rostros de las modelos y tomar fotos. Le dije que me gustaría llevar su arte a la mía y mezclar lo figurativo con el art pop. En la Patagonia hice una geisha en art pop, es el estilo que quiero hacer en Argentina, en Europa está muy de moda, hay que acostumbrar el ojo”,

“Cuando hago un abstracto que es por ahí lo más difícil de entender, trato de que transmita energía, que siempre transmita algo distinto. La idea es que ese espacio en tu casa o lugar de trabajo pueda transmitir algo, que los ojos tengan melancolía, una mirada picaresca también, que sea parte de la decoración de un lugar”, cierra el tucumano la nota. Para conocer un poco de su trabajo, podés mirar su cuenta Instagram contactarte con Gastón, o llamarlo durante todo noviembre al 3865762488.