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"¡Seguí los globos y estaba ahí!": el Ciruja al que le cayó la camiseta de Diego del cielo

CIUDADELA

Gerónimo Romero venía renegando desde el sábado a la tarde cuando un pelotazo le rompió el parabrisas en Villa Italia. Pero todo cambió ayer: cómo la encontró y qué hará con la casaca de San Martín con el 10 de Maradona en la espalda.

Gerónimo Romero y la camiseta de Diego, feliz.





Venía con mala suerte, renegando desde el último sábado. Ese día había ido en el auto a jugar con los changos a una cancha de Villa Italia. Había dejado el auto a veinte metros del arco y un pelotazo fuerte me rompió todo el parabrisas. Me quería morir: al auto lo uso como remis aquí en Tafí Viejo y cada día que no trabajás es un día que no cobrás”.

Sin margen para comprar la entrada para el partido de ayer, la principal preocupación de Gerónimo era ampliar el margen de la tarjeta para poder arreglar el parabrisas y volver a trabajar: “A la hora del partido tenía que ir a la tarjeta a ver ese tema, vi unos minutos, la suelta de globos rojos y blancos con la camiseta de Maradona y nada más. Nunca imaginé que en unos minutos iba a cambiar mi suerte”. 

Con su señora y su bebé, Gerónimo venía por la Diagonal, entrando para la avenida Francisco de Aguirre, cuando vio los globos con los colores de San Martín cerca del hotel Privé: “Le dije a mi señora: ‘Mirá los globos, sacale fotos para que las vean mis hermanos que están en la cancha’. Eran las 18.30 y se veía que los globos con la camiseta iban a caer para la Ejército del Norte. Ahí mi señora que me conoce me dice: ‘¿Qué querés que vayamos para ver dónde caen? Volvé’”. 

“Entonces le hago caso: vuelvo del semáforo de la Francisco de Aguirre ese que no respeta nadie, subo hasta la Juan José Passo, miro para la izquierda, seguí los globos y estaba ahí: detrás de la SAT estaba enganchada, en una tela normal, a un metro de altura, en una zona donde nadie vive cerca. Y encima estaba lloviznando, con yuyos y todo: me bajo, alcanzo los globos. No pude meter a todos los globos en el auto porque se iban reventando, agarro la camiseta y volvemos a mi casa. ¡No lo podía creer!”.

Hubo dos confusiones con respecto al posteo del hincha de San Martín más afortunado del momento: “Yo me saqué las fotos en el mismo momento, ayer como a las siete de la tarde. Muchos pensaban que era este martes a la mañana por la luz de día, pero es la luz del auto. Y también creían que yo tenía otro nombre por el chango que subió las fotos mías. No lo conozco a él, a Eduardo Moya. Vi que después aclaró que no era él quien encontró la camiseta. Yo estoy en un grupo del barrio Oeste II donde juego la pelota, en otro de Mundo Ciruja, supongo que por ahí se viralizó”. 

¿Qué hará Gerónimo con la camiseta que le cayó del cielo? “¡Es original! Es marca KDY, talle M, justo el que yo uso. Y no, no la voy a vender, me la quedo. Estaba hablando con un amigo que hace cuadros y la voy a enmarcar. Todos los changos me piden que esta noche la lleve al partido, que nos saquemos un par de fotos, pero no la quiero ensuciar. Diego significa mucho para mí: sentí mucho dolor cuando él estaba en Gimnasia y ya se lo veía mal”. 

Con la suerte a favor y sobre todo a una suerte a la que hay que ayudarla como el Santo de sus amores, Gerónimo no ve las horas de que lleguen las dos finales que faltan: “Ya se me fue la mala suerte: 11 mil pesos me salió el chiste del parabrisas. Ahora solo pienso en trabajar fuerte todos los días para mi familia y para juntar para la entrada contra Tigre. Muchos dicen que soy la persona más afortunada del mundo por haberme encontrado la camiseta del Diego. Me cayó del cielo. Y aquí está. Miren lo que es”.