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"Casi me muero": vivieron el mayor calor de sus vidas en Tucumán

Ardidos

Rememoraron a través de las redes los momentos más calurosos que les tocaron vivir y nuestra provincia fue el escenario de los recuerdos más sofocantes: “Quería abrirme la cabeza con un hacha y tirarme agua fría por la abertura”.

Escena de la película Terminator.





El sol inclemente, el calor sofocante y la humedad que nos quita el aire y nos moja la piel son parte de la vida cotidiana de los tucumanos. En el día en el que la capital de la provincia se ubicó en el top ten de las localidades más calientes de todo el país, una consigna de Twitter hizo que locales y foráneos recordaran el mayor calor que les tocó vivir. Y Tucumán no podía estar ausente en esos recuerdos todos transpirados y al borde del desmayo. Temperaturas de más de 40 grados, golpes de calor, cortes de luz, camas en el patio y muchas historias candentes en la provincia más caliente del país. 

“¿Recuerdan cuándo y dónde sintieron el mayor calor de sus vidas? Yo un 31 de diciembre en Rosario, cenamos en un patio con ventilador. Yo sentía que los árboles me hablaban”, es la pregunta que se hizo el usuario de Twitter Menonnista. En pocas horas, la publicación ya tenía más de 300 comentarios y, entre todas esas historias de sofocones y acaloramientos, Tucumán ocupó un lugar preponderante. En una jornada signada por las altas temperaturas, nuestra provincia calentó aún más las redes. 

Una usuaria postuló el pasado 19 de diciembre en Tucumán como el día más caliente de su existencia. “Sacamos las camas al patio y las pusimos en fila porque habían cortado la luz, un vecino tenía un generador y nos pasó corriente por la tapia así que pusimos un ventilador, casi nos matamos por ver quién ponía la cama más cerquita”, relató @sofocadie. Mientras que Bernardita recordó una calurosa navidad, también marcada por la falta de luz: “Una navidad en Tucumán que se cortó la luz en toda la ciudad y a las 4am bajó la temperatura a solo 36°”. 

Lo que mata es la humedad, dicen las malas lenguas y la autora de la cuenta @sexyyfachera parece coincidir con eso: “Verano, Tucumán, cada verano peor que el anterior, el aire se pone tan denso por la humedad que cuesta inflar los pulmones y te tira para abajo, yo creo que no es la gravedad la que me sostiene, sino la humedad”. Y también apuntó contra el suministro eléctrico que no ayuda demasiado: “Provincia donde los días con mayor calor, el sistema eléctrico no da abasto y te cortan la luz durante horas de horas de horas. EDET y la yuta van de la mano”.


“Enero y febrero de este año trabajando en Tucumán, quería abrirme la cabeza con un hacha y tirarme agua fría por la abertura. Casi me muero. Gracias a una local que sabe descubrí la Achilata”, escribió Vikkor Malansohn quien ponderó a nuestra helada golosina autóctona como buen paliativo para las inclemencias del clima local. Otros tuvieron que esforzarse para no sucumbir en un desmayo, como Marcos Monteleone: “30/12/12 al 2/01/13 en Tucumán. Como 40 grados de noche. Esperando un viento que nunca vino, en donde te sentabas 20 minutos te quedabas dormido. O capaz me desmayé un par de veces y no me di cuenta no sé”. 

“Enero en Tucumán. Yo estaba en un hostel sin aire acondicionado. Una tarde no daba más, me compré una botella de agua mineral y me senté a tomarla mirando la pared. Lo veo en retrospectiva y no entiendo por qué no me metí en un bar con aire”, recordó Diego Papic. Mientras que @sad_ghxst rememoró un episodio perturbador con el calor en su infancia: “Un último día de clases en la primaria, llegué de la escuela con mi mamá y me metió a la ducha con el delantal puesto porque me estaba dando un golpe de calor, Tucumán things”. 

Otros no necesitaron hacer mucha memoria y se remitieron al presente de la sofocante jornada que viven hoy los tucumanos. Así lo hizo @mailentuc: “No tengo idea porque en Tucumán todos los años de octubre a febrero hay días en los que te sentís morir, hoy por ejemplo”. 


Pieles transpiradas, vapores para el soponcio, calores que atribulan las ideas; bienvenidos a Tucumán, el ardiente y sofocante jardín de la República.