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"Me agarró la locura": le cortaron la luz y vivió una odisea para rendir un examen

Un día de furia

En el día de su cumpleaños y horas antes de rendir de forma virtual una materia, a Lourdes le cortaron la luz por cuarto día consecutivo y empezó su suplicio. No fue el único: dos dentistas atendiendo iluminados por celulares y una invitada a una boda a medio peinar entre las consecuencias de los apagones.

Imagen ilustrativa.





Como quisiera poder vivir sin aire, reza la canción de la banda mexicana Maná. En el barrio El Bosque, los vecinos ya parecen acostumbrados a vivir sin aire acondicionado y sin ninguna de las bondades de los tantos artefactos que funcionan con energía eléctrica debido a los constantes cortes en el servicio. Bien lo sabe Lourdes Assis que ayer cumplió 20 años y vivió una jornada muy peculiar cuando EDET la dejó sin luz un par de horas antes de rendir un examen crucial. Sin electricidad en su casa ni en la casa de una tía que vive a un par cuadras, ni carga en el celular, tuvo que padecer una odisea para cumplir con el examen. Uno de los tantos inconvenientes que se vienen sucediendo a diario desde que comenzaron las continuas fallas en el servicio.

“Ayer rendía de manera virtual a las 16 y a las 14 nos cortaron la luz…Yo me quería matar… Me fui a una tía que está a tres cuadras y ahí no había tampoco. Me agarró la locura porque, si bien tenía pack de datos en el celular, tenía menos del 50% de batería y dije: ‘me muero si me llego a quedar sin carga en medio del examen. Mi papá trabaja en la San juan y Muñecas y me tuve que ir corriendo hasta ahí”, relata Lourdes como comenzó la odisea para poder presentarse a rendir la materia Curso Complementario Obligatorio de Psicología, la última que le faltaba para poder completar el segundo año de la carrera de odontología.

Ante el imprevisto, la joven tuvo que pedirle prestada la notebook a su hermano, subirse a un taxi y cruzar a las chapas la ciudad para llegar a un microcentro atestado de autos y de gente en las vísperas de los festejos de fin de año. Toda una aventura que tenía como destino final el local comercial donde trabaja su padre: “Me fue bien en el examen, pero al momento de rendir estaba nerviosa, no me lo esperaba al corte. Tuve que rendir en un lugar donde había ruido, gente hablando… Era raro rendir así. Aparte, con el calor que hacía ayer, llegué toda transpirada; transpirada y estresada por la situación…Encima era mi cumpleaños. Para mi gusto, fue todo muy atípico”.

Si bien no se esperaba que el apagón llegara en ese momento crucial, lo cierto es que ya está bastante acostumbrada a los continuos cortes de servicio que se vienen sucediendo desde hace cuatro días en el barrio: “El primer corte fue el sábado a las 9.30 y volvió recién a las 16, fue una locura… Mi mamá y mi hermano son odontólogos, tienen el consultorio acá en casa, y no pudieron trabajar ese día. Desde entonces, cortan todos los días y son cortes largos; son horas y horas, con este calorcito en Tucumán no es agradable que te corten la luz. En el caso de ayer, me agarró de sorpresa, te juro que decía: ‘cortame en otro momento, no ahora, más con el calor que hace…’”.

No es el único problema que le tocó afrontar en estos días gracias a los cortes de luz. Valga la paradoja, el corte del último sábado la agarró en medio de otro corte: “Yo trabajo haciendo peinados con una chica y ella tiene el estudio en la Santa Fe y 12 de Octubre. Estábamos peinando a dos chicas que iban a un casamiento. Ya habíamos comenzado a peinar a una cuando se cortó la luz y le quedó la mitad de la cabeza peinada y la otra no. Tuvimos que agarrar las cosas y trasladarnos en el auto hasta el departamento de una de ellas para poder seguir. Obvio que se demoraron por toda esta situación”.

Peor aun lo que les tocó vivir a su mamá y a su hermano en el consultorio odontológico. El corte de suministro los agarró justo en el momento en que atendían a un paciente y como no podían dejar la intervención a medias, no tuvieron más remedio que continuar alumbrándose con la luz de sus celulares. Con los últimos cortes, se vieron obligados a suspender los turnos.

“Con lo de ayer me curé de espanto, pero es una locura, a cualquiera la pone de mal humor. Es algo que te da bronca porque acá la boletita de la luz llega en tiempo y en forma y hay que pagarla sí o sí, sino te cortan el servicio, pero ellos pueden cortar cuando quieran y no les importa si una tiene que estudiar, que rendir…Acá a mi casa nos llega entre 6000 y 8000 pesos la boleta y pasa esto”, comenta contrariada Lourdes que no explica por qué se producen estos cortes tan seguidos en el servicio. En esos días en que la falta de electricidad vuelve su vida un caos, a ella le gustaría, parafraseando la letra de Maná, poder vivir sin luz. Pero no se puede. Así, no se puede.