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"¡Nos están silbando, salgamos ya!": querían pescar pero el miedo los espantó

PARANORMAL

Un grupo de amigos tucumanos estaba viviendo una noche "tranquila" de pesca un Viernes Santo, hasta que el miedo pudo más: "Nunca olvidaré esa risa terrorífica"





Salir de pesca, esa experiencia que tan arraigada tienen la mayoría de los hombres y que les regala momentos de camaradería, aprendizaje, pero también de miedo. Este es el caso que reveló Ramón para Tucumán Paranormal, aquel grupo en donde tucumanos y tucumanas se despachan sobre las experiencias más terroríficas que les toca vivir.

Todo comenzó un fin de semana normal en donde decidió salir con sus amigos a pescar: “Debo aclarar que nunca creí en fantasmas, duendes, brujas a pesar de que siempre escuché a una que otra persona contar algo al respecto”, se ataja antes de comenzar a revelar lo que vivió, para aumentar credibilidad. 

“El día estaba nublado, llegamos al atardecer. Parrilla, algo de carne y algo para tomar que nunca falta. La noche hizo sentir un poco de frío, por lo encendimos el fuego temprano para más tarde hacer el asado”,  sigue.

“Todo estaba tranquilo, ya metidos en la pesca, conversando mientras las horas pasaban. Después de cenar seguimos con lo que habíamos ido hacer, es decir, pescar. El tiempo pasó y se hicieron las 01:30 de la mañana, fue ahí cuando comenzaron a suceder situaciones extrañas”, confiesa Ramón, para los amantes de lo paranormal.

Lo primero que se escuchó fue un silbido muy fuerte a unos metros de donde estábamos nosotros, lo curioso es que creíamos que no había nadie más cerca y pensamos que a lo mejor eran otras personas que estaban pescando”.

“Después de ese silbido siguieron otros más que se escuchaban de diferentes direcciones”. En ese momento, uno de los integrantes del grupo de pescadores, Manuel, decidió intervenir y advertir a los demás de que no era normal lo que pasaba: “Esto no es joda changos, nos están silbando”.

“Nos quedamos callados y salimos a ver con unas linternas que habíamos llevado, pero no vimos nada, todo era silencio”, explica Ramón.

“En lo que caminábamos, oímos un ruido fuerte en el agua, como si alguien hubiera tirado algo grande al río, allí nos miramos todos, callados volvimos al lugar y fue cuando sentimos los tres una risa que no la pude olvidar hasta hoy, fue muy terrorífica”, revela Ramón, evocando el momento que más miedo sintió en su vida.

Yo creo que es hora de irnos, aquí está fule la cosa”, pidió Sergio, el tercer integrante de este grupo de tres tucumanos.

“Decidimos levantar todo e irnos, pero en lo que estamos cargando la camioneta escuchamos como que alguien caminaba detrás nuestro en los matorrales. Salimos a ver unos cuantos metros con las linternas y lo que yo vi me asustó. Era una sombra, una silueta muy negra, que parecía perderse en la oscuridad”.

¡Salgamos ya!” exclamó el autor de este relato, que confesó que ya no estaba nada tranquilo.

“Nos subimos a la camioneta y salimos del lugar. Al llegar a la ruta nos hacíamos preguntas, todos habíamos escuchado esos ruidos. ¿Pudo ser algún animal, pájaros? no sé...

Lo cierto es que nos espantaron y esa risa y esa figura nunca la olvidé. Hay que estar, y ahora sé que pasan cosas que no se pueden explicar”, cierra esta historia, en la cual el protagonista confiesa haber cambiado de parecer sobre las apariciones o los eventos paranormales.