"Ibas a dejar a mi bebé sin su mamá": el dramático relato de Guadalupe en Tucumán
"Por tu culpa estoy entrando en una angustia profunda, lloro todo el día con dolores que llegan hasta dolerme en el alma. Me dejaste con el alma muy dolida y triste y no puedo creer que las personas como vos existan".
La curva de la muerte.
“Lo único que recuerdo es que veía la tierra, el pavimento y el pasto, la tierra, el pavimento y el pasto: eran las vueltas que dí cuando el auto me chocó y me tiró contra la banquina”.
Eran las cinco y media de la tarde del martes de la semana pasada cuando Guadalupe Velázquez fue a buscar a su marido que trabaja en el ingenio La Florida. “Fui en la moto, lo busqué en Los Gutiérrez y en un momento sentí un auto que venía por detrás”.
Ese auto, le contaron a Lu, era un Siena color claro con chapa patente vieja: “Yo creo que era un rural. Venía tirándome el auto, me dejó frente a frente con un auto que venía de frente, quedamos los tres a la misma altura, y con el retrovisor me tocó y me hizo volcar contra la banquina. Nunca se detuvo”.
Postrada en la cama de su casa desde hace nueve días, Guadalupe le relata a eltucumano lo que vivió y lo que pensó que nunca iba a contarlo: “Caí al Centro de Salud, donde estuve hasta las 4 de la mañana. Sufrí la triple fractura en el tobillo y todavía no me pueden operar hasta que no sanen las curaciones que me realiza un enfermero desde hace cuatro días. Solo me cuida la familia y el doctor que me atendió en el Sanatorio Modelo con antibióticos y calmantes a la espera de la cirugía”.
Cuando sintió el choque que la arrojó junto a su marido a la banquina, Lu no duda: “No sé cuántas vueltas dí, pero estuve 10 minutos tirada en el suelo. Cuando logré ponerme en sí, ya no podía caminar. Las únicas personas que me ayudaron fueron las de la zona y el automovilista que me venía detrás del que me chocó. Esa persona me dijo que era un Siena claro. Creía que me mataba, cuando sentía que me iba para la tierra, sin soltar la moto, creía que me mataba”.
Con angustia del momento, pese al cariño y a las visitas constantes que recibe de su familia y al préstamo de una silla de ruedas de una vecina que le permite salir de la cama algunos minutos, Lu le escribió una carta a esa persona que puso en riesgo su vida: "Te escribo a vos que hoy en día estás seguramente riéndote, quizás en casa descansando, ¡o en carnaval! No sé qué es de tú vida, no sé ni quién sos porque cuando me atropellaste, ¡me dejaste tirada sin dar ningún tipo de ayuda! Por tu culpa estoy entrando en una angustia profunda, lloro todo el día con dolores que llegan hasta dolerme en el alma, movilizando y preocupando a toda la familia que no me deja sola ni un segundo, con la incertidumbre y a la espera de una operación, con gastos innecesarios”.
“Me dejaste con sueños de accidentes, me dejaste con el alma muy dolida y triste. No te maldigo, pero quisiera que te acuerdes de mí en tus oraciones, pidas por mi salud. No la estoy pasando nada bien: todo me cuesta el doble y yo no entro a creer que personas como vos existan. Acordate del Martes 22 tipo 5 y media de la tarde, por la ruta, la alternativa. Pudiste haberme matado, ibas a dejar a mi bebé sin su mamá por la locura tuya, ¿sabes? Ojalá lo leas y si no, bueno, es para todo aquel que cree que la vida pasa por la velocidad. Yo te perdono porque Dios está de mi lado y hoy en día puedo seguir disfrutando de mi hijo, mi marido y de mi familia que son todo”.
Mientras la denuncia fue realizada en el Centro de Salud sin novedades de la persona que la chocó, Guadalupe cierra este diálogo con un pedido: “No hay cámaras. Debería haber en la rotonda de Los Gutiérrez que une El Chañar con Alderetes. Hubo mucha gente que solo pide que haya más cámaras porque hay muchos accidentes: a unos metros había una casillita de una persona que murió chocada. Es una curva muy cerrada, ¿cuántos accidentes más tienen que pasar?”.









