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"En esos fierros con ruedas que se llevaron van los recuerdos del sacrificio"

PEDIDO DESESPERADO

Hugo sufrió el robo de su bicicleta el último fin de semana. La sacaron de su casa y aún guarda la esperanza de que, quien se la llevó, lo lea y se arrepienta del delito cometido. “Me pasé toda la noche pensando en el desangelado que me la llevó”, se lamentó.

Bicicleta Gyda azul con negro. Pertenece a Hugo Maza. Fue robada el sábado pasado.





El último sábado por la tarde, Hugo Maza, periodista tucumano, se encontraba en su hogar, en el barrio ProCreAr de Yerba Buena, cuando se dio cuenta que algo faltaba. Era su bicicleta, que estaba apoyada a la reja que da a la primera de dos rejas que dan a la calle. Es uno de sus principales –sino el preferido- medios de transporte en la actualidad, con el precio de la nafta y de los viajes en ómnibus y taxi por las nubes.

Luego del robo, el comunicador realizó un extenso y emotivo descargo en el que cuenta el significado de su bicicleta. “Para mí fue una perdida bastante significativa, vivo una vida ajustada en la que no me sobra mucho, aunque no me quejo, la vida fue bastante generosa conmigo”, expresó.

El periodista cuenta que, luego de su publicación, recibió numerosos llamados de seres queridos para ofrecerle ayuda para reponer el rodado. Sin embargo, su angustia no es el poder comprar una bici nueva, sino que se hayan llevado la que ya tenía.

“Sé que es algo material, y aunque me cueste sacrificio podría juntar y comprar otra, pero era mía, yo la cuidaba mucho, la mantenía limpia, lubricada y con accesorios lindos. La bici me llevó a muchos lugares, estuvo conmigo cuando no tenía plata para la nafta, estuvo conmigo en la casa de mi abuela, en los departamentos en los que viví y finalmente en mi casa”, se lamentó.

En otro pasaje del texto, Hugo no oculta la reacción que podría haber tenido si atrapaba al ladrón in fraganti. “No la voy a caretear de pacifista, la realidad es que si lo hubiese visto en el momento en que me estaba por sacar la bici mi reacción hubiera estado acompañada de un palo y con bastante violencia”, reveló. Y luego admitió que estuvo todo el fin de semana con gastritis nerviosa pensando en la persona que le arrebató un objeto tan querido.

“Qué se yo, capaz que sea el consuelo del tonto, pero no le deseo el mal, ojalá puedan pegar la vuelta. En esta parte de la casa por unos días más seguramente voy a seguir buscándola, porque en esos fierros con ruedas que se llevaron van los recuerdos del sacrificio”, reflexionó Hugo.

La bicicleta robada, para quien desee colaborar en la búsqueda, es una Gyda azul con negro. Tiene un asiento para pasajeros en la parte de atrás y un bolsito debajo del asiento.

Por último, Hugo elige hablarle directamente al ladrón: “Vos, ojalá recibas una señal y puedas pegar la vuelta. Te deseo todas las oportunidades y los afectos que tengo”.