Los chicos no fracasan en la escuela
La educación como memorización y la evaluación como pecado. La filósofa Susana Maidana responde a la afirmación de que el sistema educativo argentino ha fracasado.
Foto: https://www.argentina.gob.ar/
Esta columna pretende discutir la idea de que: “Los chicos no fracasan, los lleva la educación al fracaso” porque es una afirmación con impacto, pero parcial.
Analizar la educación en profundidad exige un profundo conocimiento de la realidad económica, política, social y cultural en la que está inserta, caso contrario se vacía de sentidos y carece de norte.
Desde el 2005 dirijo un programa Nacional de Olimpíada de Filosofía, producto de un concurso nacional y puedo afirmar que muchos estudiantes de nivel secundario de todo el país no fracasan, sino que sus ensayos son reflexivos, críticos y muestran que comprenden lo que dicen. No obstante lo cual, no pedimos “memorizaciones”, no usamos múltiple choice y pretendemos contagiar la pasión por el conocimiento.
La Dra. Borzano afirma que la educación está en debate desde la Ley Federal de Educación de 1993, que mostró sus fracasos casi de inmediato. Ahora bien, olvida que fue una ley promulgada por el menemismo, en el marco de una concepción de educación concebida como gasto, un alumno caracterizado como cliente y las instituciones educativas pensadas como empresas. Esa fue una de las causas fundamentales de su fracaso y no otra.
Hablar de educación y no mencionar la dictadura militar significa desconocer el gran retroceso educativo con las cesantías de docentes, la persecución estudiantil, la prohibición de la libertad de pensamiento y de debate, la quema de libros, solo para mencionar cuestiones relacionadas con la educación, dejando a un lado el horror, las muertes y torturas. Esos ocho años trajeron terribles consecuencias en todo el sistema educativo que no puede desconocerse.
Ahora bien, analizar la educación en términos de memorizar o enfocarse solamente en los métodos de enseñanza empobrece una discusión tan importante.
Considero que no es la “correspondencia sonido-letra” lo que está en juego para el aprendizaje porque la filosofía del lenguaje mostró que un niño comprende un término cuando sabe usarlo. De pronto, advertimos que usa términos que no memorizó, pero que sabe usar.
Me pregunto: ¿“por qué es cuestionable que el estudiante interprete un texto?”, como sostiene la investigadora, cuando Kant en el siglo XVIII mostró que conocer es construir el objeto de conocimiento con nuestra enciclopedia personal. Ya Platón en el siglo V A.C afirmaba que enseñar no es dar visión a unos ojos ciegos, sino guiarlos en el camino de su conquista.
No deja de parecerme dogmático afirmar que, para la educación actual, la evaluación es un “pecado”, término cargado de connotaciones que no ayuda a comprender el tema educativo. En efecto, no hay pecados o, en todo caso, no es conveniente instalarlos en el aula.
Celebro que la investigadora reconozca que los profesores e investigadores del CONICET (institución en la que soy evaluadora), la UBA (donde cursé Filosofía) y la UNCuyo (institución que evalué dos veces por la CONEAU) estén formados para enseñar. No debemos olvidar que nuestro país es muy grande y que tiene muchas instituciones educativas. Simplemente, por dar algunos ejemplos y seguramente olvido varios, las grandes empresas esperan que los egresados de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología terminen sus estudios para contratarlos. Sin olvidar que los estudiantes y egresados de la Escuela de Cine, Video y TV ganan premios internacionales y que en varias de las unidades académicas de la UNT han dado clases figuras de renombre y trayectoria internacional. Del mismo modo que hay muchos egresados de la UNT y de otras universidades del país que son reconocidos por su trayectoria.
Modestamente, informo a la Dra. Borzone que el Ministerio de Educación de Tucumán, en el marco del Programa FORMAR ofrece cursos y talleres a los docentes, a cargo de profesores e investigadores con trayectoria nacional e internacional, que ha capacitado a 730.000 profesores y que es universal y gratuito.
Considero que no es la falta de enseñanza el problema de fondo sino un mundo basado en el consumismo, en las fake news que se ocupan de demonizar y que creen que el cambio de métodos promoverá las transformaciones. El único instrumento es cambiar el modo de pensar: dejar atrás las matrices positivistas, que tienen un pensamiento disyuntivo y simplificador e higienista en todo el nivel educativo, desde el nivel primario al universitario.
La Dra. Borzone afirma que no es responsabilidad de los docentes, sin embargo, pareciera que los profesores son autómatas que replican las concepciones nefastas de quienes consideran que “no hay que evaluar”, cuando lo que hay que hacer es evaluar procesos y respetar la propia construcción que los estudiantes hacen con su acervo cultural.
En efecto, un estudiante que tuvo algunos años de escolarización, al menos, aquilata ciertos saberes que le sirven para vivir en un mundo en que las relaciones tribales se acrecientan y puede ir construyendo su propio proyecto vital en un marco de libertad y respeto.
La educación es, pues, un instrumento de emancipación mental, por ello la meta debiera ser lograr la mayor inclusión posible, respetando los propios bagajes culturales de los estudiantes, si queremos promover el pensamiento crítico, tan mencionado y, pocas veces, practicado.
Susana Maidana
Doctora en Filosofía. Profesora Emérita de la UNT.








