"Mi sobrino me pregunta si un día se hará justicia": llegó la hora más esperada por la familia de Héctor Segura
La semana que viene llevará a cabo el juicio por el caso del hincha de San Martín que fue patoteado y asesinado delante de su hijo de 10 años en Ciudadela tras un partido en el año 2019.
Ese domingo 6 de octubre, Héctor Segura no fue a la cancha, no estuvo en las tribunas mientras San Martín empataba sin goles contra Defensores de Belgrano en aquella temporada perdida que no sirvió de nada y que terminó abruptamente por la pandemia.
Héctor fue a Ciudadela después, para encontrarse con unos amigos y a tomarse una cervecita en la Quiaqueña, en la Lavalle y Pellegrini, una de las esquinas donde se llena de gente cada vez que San Martín juega de local. Héctor no estaba solo, estaba con su hijo de tan solo 10 años.
Lo que parecía un domingo tranquilo, se enrareció de golpe: un grupo patoteaba a un joven: “Eran tres contra uno”, dice Patricia, hermana de Héctor y agrega: “Mi hermano y sus amigos se metieron a separar, ahí le pegaron con una manopla o un palo y él se va hacia atrás de un árbol”.
Los agresores se meten en un auto y se van, los amigos de Héctor también. Minutos después el mismo auto, uno rojo, vuelve, están los mismos agresores: “Volvieron con palos y baldosas, los amigos se había ido y mi hermano quedó solo, con su hijo, intentó correr pero lo alcanzaron y los golpearon hasta dejarlo en coma”, cuenta Patricia que llegó al lugar unos minutos después, ni bien le avisaron.
“Cuando llegué él ya no estaba, se lo había llevado una ambulancia, mi sobrino estaba en la casa de una vecina con un ataque de nervios. Él me contó algo de lo que sucedió, pero le costaba hablar”.
“Yo estaba con mi marido, llevamos a mi sobrino a la casa y me fui al Hospital Padilla donde estaba Héctor. Esa noche le hicieron estudios, se portaron de 10, pero me avisaron que no había esperanzas de vida, que tenía coágulo muy grande en la cabeza, le hicieron un cirugía y pudo resistirla, pero había pocas expectativas”.
Después vino la lucha de Héctor, casi tres meses internados y una leve esperanza cuando logró respirar sin asistencia mecánica, pero no alcanzó y terminó muriendo. Su hermana nunca abandonó la lucha, ni el pedido de justicia y hoy espera con ansias la resolución del caso.
“Ahora tengo la cabeza fría y puedo reconstruir los hechos y espero que haya justicia. Mi sobrino ahora tiene 12 años, nunca olvida a su papá y nunca olvida esa noche, me pregunta si algún día se hará justicia, yo le digo que tenga fe”.
El juicio empezará la semana que viene, será oral y público: “Me avisaron que será el 12 y el 13 de abril, a las 14.00 y a las 9.00, respectivamente”, resume Patricia que convoca a todos los amigos de Héctor a que la acompañen.
“Ojalá que sea que tengan la condena que se merecen, porque lo que hicieron no tiene perdón”, dice Patricia que también reniega de que hasta ahora no ha encontrado respuestas: “De los cuatro, solo uno está detenido con prisión domiciliaria y tobillera por la causa de mi hermano y me dijeron que lo balearon en un asalto, ósea que con tobillera siguió delinquiendo. Hay otro detenido por otra causa de robo y los demás están libres”.
“Es el juez el que tiene la última palabra, hay videos y muchos testigos de lo que pasó, del juez depende que la condena sea la que corresponde”, finaliza Patricia que tras más de dos años solo quiere justicia, por ella, por su sobrino y por Héctor.








