"Tiene que haber sido de camino al Rapipago": el drama de Mario en el centro tucumano
Mario Cajal salió a las 9.30 de su trabajo este sábado y se dio con la peor noticia cuando caminaba por calle Crisóstomo Álvarez al 400: “Ya vimos las cámaras, pero no pierdo las esperanzas”.
Esta es la cuadra del Rapipago al que fue Mario.
Como todas las mañanas desde hace 14 años, Mario Cajal se despertó para llegar a su trabajo, saludó a sus compañeros, y empezó con los trámites de rutina que siempre realiza: el pago de boletas, impuestos, transferencias, lo que haga falta. Pero este sábado, se dio con la peor noticia.
“Yo trabajo realizando trámites. Todos me conocen. Saben qué clase de persona soy. Retiré el dinero de la caja del negocio, conté todo y salí a pagar. Siempre voy al Rapipago de la Crisóstomo, pero cuando llegué a pagar me di con que no tenía la plata”, le cuenta Mario este sábado a la tarde a eltucumano, luego de que se viralizara su publicación.
¿Qué pasó? “Se me cayeron $ 61.500. Todos eran billetes de $ 1.000 y uno de $ 500. No es un fajo tan grande como si fueran todos billetes de $ 100, pero alguien lo tiene que haber visto y encontrado. Fui y vine por esa calle buscando la plata, pero no la encontré. No recuerdo en qué momento puede haber pasado. No me di cuenta. Y estoy muy bajoneado. Quizás para mucha gente no sea mucha plata, pero para mí es un sueldo”.
“Con mis compañeros de trabajo vimos las cámaras del negocio y al salir no se me cayó nada. Tiene que haber sido de camino al Rapipago. Es plata de mi trabajo y si no aparece la persona que la encontró voy a tener que devolverla. Son muy buenos mis jefes, es mi responsabilidad, y apelo a la buena fe de esa persona. La plata estaba atada con una gomilla y tenía un ticket que decía $ 61.500”, agrega Mario.
La publicación generó muchísimos comentarios y compartidas: “La verdad es que estoy sorprendido con la repercusión que ha tenido. Yo no sé muy bien cómo se hacían estas cosas y los compañeros me recomendaron que lo hiciera. Nunca falta el mal pensado como uno que me dijo: ‘Devolvé la plata a tu jefe’.
"Insisto: por más que me conocen y saben que soy de confianza, tengo miedo que pueden llegar a pensar cualquier cosa. Por eso le hablo a la persona que encontró la plata: si tiene buena voluntad, se lo voy a agradecer mucho. Que me llame, por favor. Por favor”.
El teléfono de Mario es: 3816 43-7611: "Ojalá aparezca".








