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"¡Vaya a fijarse!": el policía que relató el misterio de lo vivido en una comisaría tucumana

PARANORMAL

Los efectivos policiales y sus superiores están acostumbrados al rigor de la disciplina y a forjar una personalidad a fuerza de golpes y situaciones de máxima tensión. Sin embargo, hay momentos que los desbordan. Qué pasó.

Terror en las comisarías.





“Aquí estuvo José Albornoz”, “Aquí estuvo David Martínez”, “Por aquí pasó José Cárdenas”. Las paredes de las comisarías tucumanas hablan. Miles de personas han pasado por sus calabozos a lo largo de los años y también hubo muertes detrás de las rejas. Algunas de esas muertes todavía persisten en la memoria de sus comisarios y policías. 

“Uniformados acostumbrados a la rigidez de la disciplina y el rigor de intervenciones en procedimientos de gran escala muchas veces aparecen con rostros ingenuos y miradas sorprendidas al ver sombras que circulan por los pasillos en las distintas dependencias policiales de nuestra provincia”, publicó Tucumán Paranormal como introducción a lo que sucedió en una comisaría del interior de la Provincia.

“Muchos funcionarios del área seguridad son testigos de voces y gritos en determinadas horas del día estando las comisarías muchas veces vacías. En una comisaría del Interior de nuestra provincia, según efectivos de la fuerza que trabajaron allí, fueron testigos de cómo ciertos objetos que ellos comúnmente usan cambian de lugar solos”, agrega.

Y un experimentado policía tucumano reveló: “Una noche escuchamos un grito de la nada y como quedado en el tiempo puso blanco hasta el uniforme. En ese momento, en la comisaría había seis efectivos, entre los que se encontraba un comisario jefe, cuando escuchamos un estridente grito como en la película: ‘¡Guardia!’”.

“El sonido seco venía desde un calabozo. El comisario, pese a saber que no había detenidos, le ordenó a un oficial: ‘¡Vaya a fijarse!’. El oficial no encontró a nadie”, agrega el policía, que jura que durante la noche, en los pasillos de la Jefatura, se multiplican las sombras. 

Y agrega la publicación que puso en alerta a las fuerzas policiales tucumanas: “En una nave que funcionaba como archivo de esa dependencia ocurre que los mismos policías ya las han incorporado como parte del paisaje desolado de las madrugadas de guardia. Además de los ruidos permanentes que se escuchan en el silencio en el predio donde antes funcionaba el Regimiento 19”. ¿Qué pasa en las noches más oscuras de las comisarías tucumanas?