Canosa vs docente: apuntan contra la universidad pública
Tras las críticas de la periodista Viviana Canosa a una profesora de la UNT, el ataque mediático se traduce como una agresión a toda la comunidad universitaria. El rol de la educación superior y los discursos de odio.
La polémica conductora, una vez más, en el ojo de la tormenta
El hecho lamentable e infame de una conductora de televisión afirmando que una profesora de una universidad remota (respecto de su lugar central en la lejana Buenos Aires) la ha querido censurar y desaparecer (con la carga histórica y cruel que ese término tiene en este país) debe obligarnos a reflexionar no sólo acerca de la banalización de las palabras, sino acerca de qué se quiere impugnar con semejante actuación. Tanto Vivana Canosa y sus acompañantes como el periódico RealPolitik no pretenden solo agredir a la colega, sino que apuntan a denostar a la Universidad Pública como lugar de formación de profesionales, de ciudadanía y de pensamiento crítico.
Para más escándalo, estudiantes y gentes ajenas al mundo universitario repiten como un mantra que los docentes somos cómodos usurpadores de los beneficios del Estado para adoctrinar a nuestros alumnos y alumnas en quien sabe qué dogmas y creencias. ¿Saben acaso que el ingreso y permanencia en las aulas universitarias es por rígidos concursos públicos de antecedentes y oposición? ¿Conocen que, además, somos evaluados anualmente por el sistema de investigación y que nuestros ascensos también implican concursos y evaluaciones realizados por pares de la misma y de otras Casas de Estudio? ¿Qué otros ámbitos del mundo laboral público o privado implican semejante nivel de control y evaluación de la calidad del trabajo? ¿Conocen el concepto de libertad de cátedra, establecido por la Reforma de 1918, que permite a los y las docentes seleccionar y actualizar los contenidos de las asignaturas para garantizar la formación de los y las estudiantes?
El objetivo de estos exabruptos, que niegan a quien da clase el derecho a la libre expresión que reclaman para sí, es apuntar los dardos contra la educación pública, gratuita, libre y de calidad que las Universidades Nacionales argentinas proveen, en el convencimiento de que la Educación Superior es un derecho de los pueblos y no un privilegio individual. El objetivo es minar la credibilidad de estas instituciones y de quienes día a día procuramos realizar nuestra tarea con escasos recursos, pero con enorme compromiso.
No es sólo Mariana Bonano la agredida en este hecho. En su persona se ha agredido gravemente a toda la comunidad universitaria. Será necesario, una vez más, ponernos en la tarea de enseñar el modo en que la Educación Superior libre y gratuita contribuye a formar una sociedad más crítica para rechazar discursos odiadores, con la potencia de los argumentos y de la razón.
*Es profesora asociada a cargo de la Cátedra de Filosofía Social y Politica y de Pensamiento Filosófico








