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"Dieron con el nombre del tipo": cadetes tucumanos en Modo Avenger

INSEGURIDAD EN TUCUMÁN

Un repartidor volvió a sufrir un asalto a mano armada en horas de la noche. Hicieron la denuncia en la Policía, pero ante la demora activaron su propio sistema de rastreo y consiguieron dar con el vehículo en tiempo récord. “Dieron con el nombre del tipo y lograron mediar”, describió uno de ellos.

Repartidores en Modo Avenger. (Foto: eltucumano)





Los cadetes tucumanos están en Modo Avengers. La inseguridad los atraviesa a diario, los tiene cansados y preocupados, los hace tomarse atribuciones que no tienen. La muerte de Willy Sahad, repartidor de 60 años, sigue doliendo tanto como el primer día. Y se lo puede evidenciar en los cientos de mochilas de repartidores que todavía llevan su imagen en la espalda, casi como un amuleto para llegar a salvo a casa después de una larga jornada de trabajo.

El recuerdo de Willy acompaña a los cadetes. (Foto: Sebastián Ángel)


Este jueves por la noche, un repartidor volvió a ser víctima de robo. Lo abordaron dos sujetos en moto. Lo apuntaron con un arma, a la cara. Le pedían su principal herramienta de trabajo. Se resistió unos segundos. Como estaban muy cerca de una estación de Bomberos, lo agarraron de la ropa y lo empujaron hasta una calle más oscura. Allí, después de darle algunos golpes, lo despojaron de su motocicleta. Por suerte –porque hoy parece más una cuestión del azar-, el arma que blandían los malvivientes no fue accionada y le dejaron su celular. Entonces alertó inmediatamente al grupo de WhatsApp de cadetes, que activaron el protocolo elaborado por ellos mismos para estos casos.

El robo ocurrió en la calle Manuel Alberti, a la altura de avenida Belgrano al 1900, donde tres delincuentes –también en moto- le robaron todo lo que portaban a un padre y su hija que se despedían en la puerta de su casa, después de disfrutar de un sabroso locro patrio por el 25 de Mayo.

A dos cuadras de ese lugar está la Comisaría Sexta. Hasta allí fue el cadete víctima del asalto junto a un grupo de compañeros para asentar la denuncia. Un formalismo, según confiesan los trabajadores del sector, que desde hace un tiempo que tomaron la determinación de no dejar pasar ni un minuto de más en favor de los delincuentes para que desaparezcan los botines de robo.

Bajo esa premisa, los repartidores activaron su propio protocolo, uno elaborado a base de experiencias, algunas con desenlaces trágicos, para prevenir los asaltos y también para recuperar lo robado. Tienen tácticas, reconocen señales, se capacitan en defensa personal, cuentan con fuentes de información valiosa y base de datos de delincuentes y zonas calientes. No es lo ideal, pero es con lo que cuentan para combatir la inseguridad que los aqueja.

El robo ocurrió a las 19. La denuncia fue tomada a las 20:30. A las 21:30, la víctima del asalto ya tenía de vuelta su moto. ¿Milagro? Más bien trabajo de inteligencia y coordinación de los cadetes tucumanos organizados contra el delito.

Según los datos que dio el compañero sobre los ladrones, empezamos a averiguar. Siempre hay uno que lo conoce. Dieron con el nombre del tipo. Han logrado mediar para que devuelvan la moto”, explicó a eltucumano.com uno de los voceros de repartidores autoconvocados, Gonzalo Zamorano, que a fines del año pasado se reunió junto con otros compañeros con el gobernador Osvaldo Jaldo y el ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa, quienes les prometieron tomar medidas y bregar por que las Comisarías les tomen las denuncias, un problema que sufrían en ese entonces, además de los robos.

Hace unos días, desde el Gobierno de Tucumán anunciaron la entrega de 500 dispositivos GPS para repartidores de toda la provincia, un anuncio que lejos está de conformar el reclamo del sector y que, por el contrario, genera rechazo por el significado que le imprimen. Aseguran que con esta decisión no hacen otra cosa que naturalizar el delito.

“Nosotros no estamos en contra de ellos (funcionarios y policías), sabemos que hacen su trabajo a su manera. Pero uno se pregunta: ¿por qué nosotros organizados tenemos resultados positivos y ellos no?”, reclama Zamorano, que también se queja de la vía de diálogo escogida por las autoridades que, según él, no los representa. “Con nosotros no habló, lo hizo con el sindicato; no nos representa el sindicato”, aclaró.

 

Trabajar sobre ruedas y mirar de reojo

El repartidor y vocero de sus compañeros autoconvocados, Gonzalo Zamorano, explica a grandes rasgos cómo es la vida en la calle, el riesgo que corren cada vez que toman un pedido que para quien lo hace parece tan simple como presionar la pantalla de un celular. 

“Hay muchos intentos de asalto. En el centro cuando nos roban generalmente son descuidos, agarran las motos cuando estás esperando. Por eso siempre pedimos a los usuarios que nos esperen afuera. El tiempo que demora el cliente es suficiente para que den la vuelta a la manzana. Y si vas andando, te empujan”, detalla.

Zamorano también explica que ahora son cada vez más los repartidores que realizan la denuncia una vez sufrido un robo. “Cuesta mucho de convencer a los chicos de que hagan la denuncia. Los convencemos porque necesitamos esa prueba de que hicimos todo antes de realizar una detención civil”, explica.

El próximo lunes repartidores de la provincia se congregarán para aprender técnicas de defensa personal. Un curso que gestionaron ellos mismos y que dictará el sensei Miguel Amargos. Está dirigida especialmente para cadetes mujeres, que calculan son aproximadamente 100 en Tucumán, sobre un total de más de 1200 trabajadores de delivery.

“Se anotaron 15 mujeres, por ahora”, adelanta Zamorano, que espera se sumen más a la convocatoria.