Piden siete años para Kairuz, el represor que anuló a Pelé
Fue jugador y entrenador de San Martín y varios clubes de todo el país. Fue oficial de la Policía jujeña y está acusado de haber cometido los delitos de allanamiento ilegal y secuestro durante la última Dictadura.
Juan de la Cruz Kairuz es el tucumano que está acusado, junto a otros 19 represores por delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicios de 121 víctimas.
Para esta mega causa, La Fiscalía Federal de la Unidad Fiscal de Jujuy solicitó prisión perpetua para cuatro acusados y penas de entre 7 a 25 años de prisión para otros 15 acusados, entre los que está Kairuz.
Específicamente para Kairuz, el fiscal federal Federico Zurueta pidió 7 años de prisión efectiva.
La historia del tucumano es particular ya que en su juventud se desempeñó como jugador de fútbol con destacadas actuaciones en San Martín y varios clubes de otras provincias. Su carrera deportiva tiene como principal hito una noche en la marcó y “anuló” a Pelé en la cancha de Atlético, en un partido entre el Seleccionado de la Federación Tucumana y el santos de Brasil.
Una vez finalizada su carrera como deportistas, se radicó en Libertador San Martín, Jujuy, donde fue DT de Atlético Ledesma y en simultáneo prestaba servicios en la comisaría 24 y en el Centro de Inteligencia paralelo de la fuerza provincial, desempeñándose como como oficial auxiliar de la Policía jujeña, en plena Dictadura Militar.
Está acusado de haber cometido los delitos de allanamiento ilegal en un hecho, privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia y por su extensión mayor a un mes en un hecho. En ambos casos como coautor.
A Kairuz se lo implica en la desaparición de Luis Aredez, quien fuera el intendente local en democracia. Según el relato de familiares de Aredez, la misma noche en la que se produjo el golpe, un operativo del que participaba Kairuz, “manejando una camioneta del Ingenio Ledesma”, secuestró a Aredez por primer vez aunque luego fue liberado.
El ex intendente desapareció el 13 de mayo de 1977 y tan solo un mes después otro operativo clandestino invadió la casa de los Aredez e plena noche.
“Se cumplía el primer mes de la desaparición de mi padre y veníamos de una misa. Cuando acabábamos de llegar a casa, tocaron el timbre. Atendí yo y me tiraron la puerta para atrás. Entraron en gran cantidad militares con uniforme y ametralladoras que estaban comandados por Juan de la Cruz Kairuz, que en esa época era técnico de Atlético Ledesma. Me quedó su imagen porque a cada momento salía en reportajes en los diarios. Y cuando entró a punta de pistola y se llevó un montón de cosas, estaba de civil. El daba las órdenes y sabía perfectamente lo que hacía. En un segundo invadieron los tres pisos de mi casa. Sólo estábamos mi mamá, mi abuela y yo, que tenía dieciséis años”, relata el hijo de Luis de Aredez.
Unas cuantas semanas después, entre el 20 y el 27 de julio de ese año, sucedieron “las noches de los apagones”, una serie de cortes de suministro de energía eléctrica en General San Martín y pueblos aledaños, que se les adjudican a la Dictadura Cívico-Militar en complicidad con la empresa Ledesma, con el fin de llevar a cabo operativos de detenciones clandestinas. Más de 400 personas fueron secuestradas esos días, muchos de ellos trabajadores del Ingenio, 30 todavía permanecen desaparecidos.
El propio Kairuz admitió haber formado parte de las fuerzas policiales durante aquellos años en un entrevista que dio a la Revista El Gráfico en el año 2021: "El jefe de la Policía de Jujuy era hincha de fútbol y me ofreció un puesto. Se puede decir que fui lo que se dice hoy un favorecido, un ñoqui".
Una vez finalizada la Dictadura, Kairuz se dedicó de lleno a su carrera como entrenador, dirigiendo muchos clubes del ascenso argentino. Estuvo a cargo de Central Norte de Salta y Juventud Antoniana en repetidas ocasiones en incluso fue condecorado por la Municipalidad de la capital salteña hace poco meses cuando ya tenía la causa abierta, acción repudiado por los organismos de Derechos Humanos. También dirigió Tigre y en el año 2003 volvió a nuestra provincia para dirigir a San Martín en un puñado de partidos en el Argentino B.








