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"El colegio San Carlos trató a mi hija como cualquier cosa": la furia de un papá tucumano

BULLYING

La familia de la niña atacada por un compañero hace diez días en el colegio San Carlos, contó que desde el 2021 pedían cambio de curso: "Lloramos pidiendo que hagan algo hace un año y medio".





Hace tan solo una semana, el país entero se impactaba con un titular: “Nena agredida en un colegio por un compañero podría perder el ojo”. Inmediatamente la historia saltó a diversos medios de comunicación y encendió la voz de alarma sobre esa palabra tan renombrada y que tanto miedo genera: bullying, o acoso escolar.

Ella desde el año pasado que viene viviendo maltrato de parte de algunos compañeros, varones y mujeres, le robaban las golosinas, le dejaban los papeles debajo del pupitre después de robarle. Nosotros le preguntábamos que le pasaba porque la veíamos venir mal, el que la conoce sabe que es una criatura educada con muy buenas notas, un amor, viene con nosotros todos los domingos a la iglesia… nos parecía rara su angustia. Finalmente nos enteramos de esta situación que sufría en el aula por otra persona”, expresó el padre de la niña agredida.

El día de la agresión, la víctima fue atacada con la punta de un líquido corrector, que además de atravesarle el párpado, se inyectó el líquido en su ojo, con consecuencias catastróficas. Sin embargo, cuando los padres fueron a retirarla del colegio San Carlos, la versión habría sido otra: “El preceptor salió diciendo que había sido un rasponcito, pero resulta que vamos al oculista y nos dice que la tenían que operar de urgencia, porque tiene el ojito destrozado más que nada por el líquido”, explicó.

Los padres de la menor, cuyos nombre serán preservado para proteger su identidad, no apuntan directamente al otro niño agresor, sino que expresaron la cadena de responsabilidades señalando desde la directora, hasta a la maestra del colegio San Carlos: “Cuando el año pasado fue mi señora llorando a rogar que la dejen cambiar de grado, la directora nos dijo que era imposible y que nosotros escuchábamos mucho los caprichos de mi hija. No la sacamos del colegio porque en realidad ella no quería eso, quería un cambio de grado”, confesó Brito.

Además, explicó que el día del accidente, la docente se habría retirado del curso: “Ella fue precisamente a buscar orden para que el otro niño se calme porque estaba agresivo, y ahí fue que mi hija recibió la puntada”, detalló para eltucumano. “Quiero que la gente entienda que esto que le pasó a mi hermosa hija puede pasarle a tu propio hijo, sobrino, hermanito, nieto, todo. Y todos tienen la culpa por no haber hecho nada en ese colegio, desde la directora hasta la maestra y el preceptor”, dijo.

Sobre el estado de la niña, contó que si bien ya fue dada de alta, pasó algunos días terribles mientras estuvo internada: “Cocinada a antibióticos, ataques de estrés y de querer arrancarse todo. Nuestra hija es todo para nosotros, la amamos y la vamos a acompañar en todo. Lo que más nos duele es que además de del colegio que ni siquiera vinieron hasta la casa a verla, la trataron como cualquier cosa”, remarcó.

Y es que según este angustiado papá tucumano, el sentimiento que atraviesa a su familia completa es el de que su hija no fue tratada como un ser humano: “Nosotros la cuidamos tanto y ahí la trataron como cualquier cosa. Le destrozaron el ojito y nos dijeron que era un rasponcito, no la fueron a ver cuando estuvo internada… al final uno trabaja para mandar a tu hijo a un colegio privado donde pensás que va a estar más cuidado y no, fue peor”, dijo.

Según se explayó el padre de la niña agredida, esta situación la marcaría de por vida: “Ella nunca recuperará 100% la visión del ojito, con muchísima suerte y un gran milagro quizás alguna vez alcance a recuperar el 50%, pero no podrá tramitar un carnet de conducir, no accederá a ciertos trabajos que requieren una buena visión, o no pasará ciertos pre ocupacionales”, se lamentó.

“Nos sentimos burlados y estafados por el colegio, con mi mujer hacemos un equipo y tratamos de hacer el bien, educar a nuestra hija, darle lo mejor, trabajar, y nos pasa esto. Hasta hace poco, pensé que el San Carlos era un buen colegio”, cerró.

Tanto la mamá y como el papá remarcaron para los medios que caso llegará “a donde tenga que llegar” y que quieren que se pongan en tela de juicio las consecuencias de la inacción institucional del colegio San Carlos y de cualquier otro establecimiento ante el acoso escolar.