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"Evadir y escapar": el rol de la desigualdad social en las adicciones

ENTREVISTA

El psicólogo clínico y psicólogo social, Emilio Mustafá reflexiona acerca del impacto y las consecuencias del afianzamiento del narcomenudeo en Tucumán en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. "Estamos muy por detrás de la situación, pero estamos a tiempo de transformarla".





El 26 de junio se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, establecido por la ONU para recordar, concientizar y trabajar sobre esta problemática que afecta a todos los países del mundo. El psicólogo clínico y psicólogo social, Emilio Mustafá trabaja en dispositivos territoriales en barrios populares de Tucumán desde hace más de una década y reflexiona acerca del impacto y las consecuencias del afianzamiento del narcomenudeo enla provincia.

¿Cómo impacta hoy en Tucumán el tráfico ilegal de drogas?

Hoy en Tucumán hay un impacto que se está haciendo notar, en la sociedad y en la salud concreta de las personas, particularmente en los jóvenes y en los barrios vulnerables. El consumo indebido es transversal en la sociedad y es preocupante la degradación que genera.

Desde que se instaló el narcomenudeo Argentina se puede decir que hoy llegó a niveles que nunca antes hubo. Desde el año 2000 hasta el día de hoy, la venta y el consumo fueron muy distintos a lo que se vivía en los 90.  Hoy en los barrios hay grupos familiares enteros vendiendo droga, se generó un afianzamiento. 

La fecha de hoy sirve para debatir cuáles serían las políticas más acertadas. En la Argentina las leyes punitivitas como la 23.737 ponen a la persona que consume como un delincuente, una cosa represiva en vez de abordarlo como un problema de salud mental.

¿Cómo llegó la droga a los barrios de Tucumán y cuál es el panorama local?

El estudio focalizado en el lugar en el que trabajo se puede hablar del consumo de la pasta base desde 2006 enTucumán. En los 90 el neoliberalismo y la crisis social, generaron el boom del consumismo. Es en 2012 cuando el transa se mente en el barrio. Son mismos vecinos los que venden. En ese recorrido histórico vemos que se profundiza la problemática. Actualmente el narcotráfico es la una de las peores problemáticas que tiene Argentina. Quedó a la luz con la cocaína adulterada. Es un negocio multimillonario y depende de circuitos de corrupción. No deja de operar para grandes sectores de la población como mecanismo de control social. 

¿Qué impacto tiene la crisis y la desigualdad en la profundización de la problemática?.

La desigualdad se instaló mucho desde lo económico. No es casual. Está relacionado al proceso que se dio en Argentina con el cierre de fábricas y la falta de acceso al trabajo. Hablamos de la cuarta o quinta generación en algunas familias que no vieron trabajar a sus padres, madres y abuelos. Esto es una consecuencia social de la matriz productiva. Y el trabajo aparece siempre como estructurador. Este contexto generó condiciones materiales y sociales que impactaron en la subjetividad. 

Hoy vemos que ese impacto aparece como escepticismo, o como  la idea de vivir el “ahora” porque no hay perspectiva de futuro. Los focos de pobreza estructural que dejó el neoliberalismo de los 90, son consecuencias de no poder organizar la vida, por no tener trabajo estable o por estar precarizado. No tener una vivienda. Hay una consecuencia de desigualdad social y económica que tiene su efecto en lo subjetivo donde la sustancia aparece como una forma de tolerar tanta frustración, o de evadir y escapar. 

En los barrios más pobres se ve con mayor crueldad la desigualdad. Hay chicos que no están comiendo por consumir. Mientras el papelito de pasta base cuesta 60 pesos, un alfajor cuesta 80. Hay una clara predisposición a que se consuma mucho para mantener la desigualdad. Mantener a todo un sector de la población evadidos de la realidad, acríticos ante los problemas sociales y económicos, es una forma de controlar. La sustancia aparece como un atajo para soportar tanto sentimiento de vacío. 

También se da en otros sectores sociales, pero de diferente modo. En contextos donde todo lo material esta asegurado, pero existen otros tipos de vacíos: De vínculos afectivos o humanos.

¿Cuáles son las perspectivas de abordaje en Tucumán?

Hubo avances en lo preventivo. Se nota un discurso de del Estado en el que se lo reconoce como un problema. Pero está recortada la perspectiva, falta hacer un diagnóstico acertado de dónde estamos parados para pensar políticas integrales. Hay unos discursos que minimiza la problemática y no permite un diagnóstico acertado.

Hay barrios donde se debe trabajar en política asistencia para ir fortaleciendo el sistema de salud, porque los chicos están muy mal a nivel orgánico y el sistema de Salud muchas veces no está preparado para recibir tantos casos. 

Estamos muy por detrás de la situación. Viene resultado urgente la necesidad de convocar mesas de diálogo para planificar políticas de Estado que sean efectivas de la mano de las comunidades.

Hace un par de meses hubo movilizaciones para pedir emergencia en salud mental y adicciones. Entre los pedidos, se proponía la creación de consejos consultivos comunitarios para que cuando se elaboren políticas públicas, se tengan en cuenta a los propios vecinos u organizaciones sociales.  Para que las políticas se tomen con los pies en la tierra. Muchas veces lo que es propone está muy por detrás de lo que esta ocurriendo en la realidad de los barrios.

A pesar de que el panorama es difícil, existen procesos de salud muy importantes a la vez. Existen experiencias de salud mental de la comunidad, que muestran que cuando se apunta a la organización y a la salud como construcción colectiva, hay posibilidades. Estamos a tiempo de transformar esta situación, pero requiere ir a una política de fondo para tocar la desigualdad social que lleva a que se disparen todo tipo de problemáticas.