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"Es un gran y hermoso quilombo para que los lectores la pasen bomba"

Literatura de acá

El escritor tucumano Diego Puig presenta el sábado “El problema de la luz”, un libro de cuentos que busca que los lectores rían, lloren, se enojen, sufran y disfruten del lenguaje.

Fotos: Karen Delgado





“Un libro de cuentos juguetón”, define Diego Puig y luego ríe cuando se le pregunta con qué se encontrarán los lectores de “El problema de la luz”, el libro que presentará el sábado 19 de noviembre a las 19 en el Centro Cultural Virla (25 de mayo 265). Del evento participarán Diego Font, Guadalupe Valdez y Nacho Jurao. Una cita con la literatura tucumana.

“Son doce cuentos muy diferentes en tema, tono, trama, personajes, colores. Hay un cuento sobre las momias de Llullaillaco, otro sobre un superhéroe, las aventuras de un reggaetonero haciendo aladeltismo en Buenos Aires, cuentos de princesas, de viejas locas, de comerciantes o empresarios gastronómicos de Las Termas, historias de amor, de pérdida, postapocalípticas, pastores de ovejas, estrellas de cine… Es un gran y hermoso quilombo para que, ojalá, los lectores la pasen bomba: rían, lloren, se enojen, sufran, deliren… y disfruten del lenguaje”, adelanta el escritor tucumano con qué se encontrarán en las páginas de su último libro publicado por la editorial local Gerania.    

- ¿Por qué el título?

- Viene de la cita de un poeta que se llama Wallace Stevens y que abre el libro. Básicamente dice que los pintores y los poetas comparten el problema de la luz, de cómo trabajar la luz en sus obras (el blanco y el negro no son técnicamente colores sino luz y sombra y eso determina los colores, así que el problema de la luz también es el problema de los colores). Todo esto, me parece una idea hermosa y a partir de ahí traté de generar distintas paletas lumínicas y de colores para los cuentos. Tiene que ver con cómo la luz crea atmósferas, estados de ánimos, esas cosas…  

 

- ¿Qué lugar tiene Tucumán en estos relatos?

- Directa o explícitamente muy poco. Tucumán para mí más que una geografía es una cultura, una forma de ver el mundo, una idiosincrasia que me atraviesa, no porque yo sea el más tucumano de todos ni porque sea muy bueno captando la tucumaneidad, sino porque cuando uno ama esta provincia, Tucumán se vuelve parte tuyo y de tu manera de estar en el mundo. Pero capaz todo esto es un gran chamuyo para justificar que casi nada del libro tiene relación directa con Tucumán. Mejor lean el libro y después me cuentan.   

 

- El libro es editado por una editorial local ¿Cómo ves este momento de las editoriales tucumanas? 

- El momento es duro, difícil, pero se sostiene en gran medida desde una lógica de comunidad. Ha habido un crecimiento profesional enorme en este sector en los últimos años, pero no ha llegado a imponerse todavía una lógica comercial o económica total. Al mismo tiempo que todos trabajamos con seriedad y cierta búsqueda de la excelencia, nos sostenemos más desde el afecto, la camaradería, la solidaridad, el entusiasmo y el apoyo mutuo entre todos los actores del ecosistema literario de Tucumán: escritores, poetas, editores, libreros, revistas culturales, etc. Por supuesto también hay mezquindades, guerras de egos y esas cosas, pero es muy poco y no aportan nada. Se trata más bien de una comunidad activa, creativa, trabajadora, alegre, entusiasta, intensa y culta, formada también. Creo que en todo esto está la clave. Por supuesto, nos encantaría seguir sumando gente a este universo: que haya más lectores, más escritores, más editores y una gran masa crítica de personas para que esta comunidad brille con todo su potencial, en todo su esplendor.