"Mi vieja me crió solita, sé de la necesidad de la gente y no podía quedarme con lo ajeno"
Tiene 50 años, es padre de siete hijos, se rompe el lomo en la construcción desde temprano y como no alcanza tiene otro trabajo hasta la noche. Quién es Marcelo González, el tucumano ejemplar.
Oscar con Marcelo.
Marcelo González es nuestro tucumano ejemplar del día. Sí, sabemos que no es el único, pero qué bueno es poder hablar con él, y que con sus palabras sean muchos y muchas quienes se sientan identificados con sus valores, con su educación, con su ejemplo.
Sí, también sabemos que “hizo lo que se debiera hacer siempre”. Sí, él mismo lo dice: “No sé por qué tanta repercusión en las redes sociales, pero bienvenidas sean las palabras”. Eso es lo que dice Marcelo González, Machy, un tucumano de 50 años, con siete hijos a cargo, laburante de día a la noche, consciente de que no alcanza, de que nunca alcanza, pero poniéndole el pecho a la situación.
“Desde 2010 que trabajo como remisero en Banda del Río Salí, pero es un aditivo, un complemento. Yo me dedico a la construcción desde la mañana”, le cuenta Machy a Oscar Mazza en latucumana de mañana, luego de la viralización que tuvo la noticia que lo tuvo como protagonista en ese “aditivo”, en el trabajo al volante que Machy toma luego de las mañanas en la obra para seguir en el remis hasta la noche.
Fue justamente ya de noche, ya cansado por un día largo, de trabajo, caluroso, cuando una pasajera del remis llamada Victoria se bajó a las apuradas con su bebé en brazo dejándose un bolso, más que un bolso, documentos, tarjetas, pañales, 13 mil pesos en efectivo y ¡tres celulares! Toda una escena de desesperación cuando la pasajera se dio cuenta que apenas duró unos minutos: el conductor, el protagonista de esta historia, se dio cuenta y se lo devolvió antes de que el bolso tuviera otro final.
“Para nosotros es normal haberle devuelto las cosas. Aquí en la remisería queda una base donde las cosas que se olvidan, que se retiran. El caso de la señora se hizo viral, pero es lo que hay que hacer”, explica Machy, quien escucha la pregunta de Oscar: “¿Vos sos del que enseñás con el ejemplo?”.
“Exactamente, todo lo que hago repercute en mis hijos. Como actúo yo, quisiera que pase con mis hijos. Claro que he sufrido pérdida de celulares, sé lo que es. Y era una familia numerosa, no podía quedarme con nada. Mi vieja me crió solita, sé de la necesidad de la gente, no te dan ganas de quedarte con las cosas ajenas”, agrega en diálogo con latucumana de mañana por la 95.9.
Claro que no es la primera vez que este buen hombre hace lo que hace. Y si no las cosas no vuelven a sus dueños no es por su culpa: “Queda de todo en el auto: zapatillas, ropa, lo que te imaginés. Hay veces que no podés comentar que han quedado. Una vez una pareja salía de la comisaría y de la alegría que tenían dejaron un bolso lleno de colchas y ropa”. “¿Y si se olvidan 1 millón de dólares?”, preguntó Oscar. “No, ni lo reviso, lo entrego. No está en mí, ni se revisa, es algo natural, no es tuyo, ni te tienta”.








