"No soy policía ni soy ladrón": Negro Prina, dueño, versátil y capo tucumano de División Palermo
Con la camiseta de Famaillá, desnudo con casco, picante sin pistola, Sergio Prina se planta en escena y habita el éxito en pantalla más allá de los resultados. Charla con el actor que trasciende los grises y tiene chochas a las tías. VIDEO
Negro Prina en División Palermo.
“No soy policía ni soy ladrón”, dirá durante la entrevista Sergio Prina, el gran actor tucumano que dialogó con Ana Pedraza en la tucumana. Dueño de una versatilidad única para el rol que elija interpretar, bien picante para imponer su sello en la humanidad que atraviesa a cada personaje, el Negro también avisará que acá no hay negros ni blancos, que hay grises que nos interpelan. Que las manos del que te arrebata la cartera son las mismas que le pueden llevar una cucharada de arroz con pollo a la boca de su víctima. Que el mismo cana que se hace el poronga en Palermo es el mismo que agacha la cabeza ante el reto de una discapacitada porque no le subió la silla de ruedas al patrullero.
Alejado del fisic du rol que le da a Prina para ser el que mira tele echado en la cama en Los Dueños (2013), del que deambula en moto por los monoblocks del Oeste II en El Motoarrebatador (2018), o del uniformado azul que le pone los puntos y le quita el celular al guardia urbano en su primer operativo, Sergio habla con Ana con un bigotín y el pelo revuelto de la mañana, a minutos de empezar las clases de actuación con sus alumnos y alumnas, quienes ya lo vieron en División Palermo (2023), el sensacional éxito de Santiago Korovsky que se convirtió en un par de semanas en la serie más vista de la Argentina.
¿Cómo ha marcado los días en la vida del Negro el boom de Netflix? “Es increíble lo que está pasando. Estoy muy contento. Vengo haciendo esto hace bastante tiempo y con la llegada a la plataforma sí puedo percibir la llegada y la popularidad. Ahora me miran los vecinos del barrio, mis tías, gente que no consume mucho cine pero que tiene estas plataformas y me ha visto. Sí, hay una diferencia con el cine de sala”, explica Sergio, quien se lleva bastante bien con el gol en la pantalla desde que apareció con la camiseta de Famaillá en la maravillosa ópera prima del dúo Toscano-Radusky.
Esa versatilidad que habita desde los orígenes con Gente No Convencida acompaña el andar de Prina: “Siempre trato, cuando pienso en los personajes, de acortar caminos. En cine no tenés demasiado tiempo para componer: te convocan, te dicen de qué va, con suerte a veces ensayás y en otros te encontrás en el set. Cuando te digo de acortar caminos empiezo a pensar qué puedo yo tener de ese personaje que me toque interpretar. No soy policía, no soy ladrón. Trato de pensar en características más humanas que las del estereotipo del personaje, trato de pensar más en la humanidad que en otra cosa en todos los personajes que encaro”.
“Me gustan mucho los personajes que entran en contradicción y te rompen el estereotipo. Ahí es cuando los personajes crecen. Verlo a Sergio de El Motoarrebatador dándole el pollo en la boca a Liliana (Juárez, la víctima del robo en el film) de alguna manera te interpela con la imagen que tenés del choro. Lo mismo con el policía, más parco, que de repente puedo invitarle una pizzita a la compañera. Ese tipo de humanidad te rompe con el estereotipo, es lo que enriquece a los personajes y es lo que a mí gusta cada vez que pienso en un personaje”, cuenta Prina, quien está al tanto ya de que habrá segunda temporada de División Palermo y habla de sus expectativas con la continuidad de la serie.
“No tengo idea si los directores (Korovsky-Garabal) están reescribiendo la serie o si cuando hicieron la primera temporada ya tenían pensada la segunda. Eso desconozco. Ya me pasó de poner demasiada expectativas en algún proyecto y que no pase nada. Trato de enfocarme en el trabajo porque en definitiva lo que va a suceder no lo decide uno, lo decide la gente. En División Palermo me sorprendió lo que pasaba. Hablaba con uno de los directores y me decía: ‘Es un fenómeno en Buenos Aires, Negro’”.
¿Cuál es una de las claves para el éxito de División Palermo? “Creo tiene que ver con ese humor que trata ciertas temáticas menos solapadas, más dispuestas. Tiene una construcción de personajes muy lindos, todos los de la Guardia Urbana tienen una profundidad que es muy buena, no solamente están atravesados porque sean solamente minorías. Insisto: cuando los personajes no se colocan solamente en ese estereotipo del imaginario, rompen con eso y te muestran lo más humano. Las personas no somos blancas ni negras, tenemos un gris, podemos ser bastante hijos de puta, bastante piolas. Cuando los personajes empiezan a dialogar entre esos dos polos y entran en conflicto hay algo que se vuelve muy rico y por eso me parece que División Palermo es tan atractiva”.
Martín Garabal, escritor de la serie junto a Santiago Korovsky y compañero en la ficción de Charo López y de Prina, deslizó que en la segunda temporada podrían profundizarse esos personajes que en sus apariciones han aventurado un mundo más amplio por retratar: “Me encantaría que sucediera. Me dan ganas, pero no tengo idea para dónde puede disparar. Vos viste lo que es la cabeza de estos chabones”.
Por último, en esta pared casi imperceptible que divide a la realidad de la ficción, al Negro se le llenó el celular de videos con el accionar de las guardias urbanas de todo el país como la de la Ciudad de Buenos Aires procediendo a sillazos, un ladrón robándole las zapatillas a otro ladrón detenido, la burla a los rosarinos en la lucha contra el narcotráfico y en Tucumán también, claro, después de la escena de boxeo entre un inspector municipal y un taxista y la participación estelar de Enrique Romero.
“Sí, (Romero) podría estar en División. He visto poco de los videos de lo que pasó en Tucumán, no leí los comentarios, me parece muy triste el nivel de violencia, me llegan videos de la Policía como si yo fuera el Oficial Gordillo, pero estamos bastante locos. Veo un nivel de violencia muy fuerte, hay que bajar mil cambios, hay que estar más tranca. Toda la realidad se empieza a distorsionar, todo se vuelve más distorsionable. Pero hay que estar más tranca porque si no nos pasamos para el otro lado”.
Mirá la entrevista completa.








