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"Los tucumanos no dominamos el mundo porque no queremos": mire esa maravilla en El Bajo

¡QUÉ CALOR!

Casi 20 mil pesos cuesta un ventilador de pared que alivie un poco el tremendo calor que hace. Y un tucumano ahorró, lo pagó y por nada en el mundo lo iba a perder en el camino. VIDEO

Ingenio en El Bajo.





Hace calor en Tucumán y no es noticia. La lluvia pronosticada por los herederos de Fernando Pazos y de Jorge Cruz nunca llegó. Era la esperanza, la ilusión, el rezo a cielo abierto de miles de tucumanos y tucumanas: “Mermale, eh. Caete cielo. Llové. No seas así”.

¿Cuántas veces por día nos hemos duchado? ¿Una? ¿Dos? ¿Tres? Sea lo que sea, el calor se ha convertido en un protagonista tan insoportable que un hombre ha tomado una decisión impostergable: comprar un ventilador.

Ese hombre que vemos en el video representa a muchos que viven lo mismo: “No puedo dormir”, “Los chicos tampoco”, “No se aguanta”. Y no son pocos los que se ganan el peso día a día y lo único que postergan son gustos propios como una juntada, una salida, un paseo.

Ese ventilador de pared marca Indelplas 20 pulgadas, 3 velocidades, 50 centímetros de diámetro cuesta 18.499 pesos argentinos, todo un billete para muchos con la primera cuota del regreso a clase de los chicos resumida en una imagen atípica: una larga fila el viernes pasadas las diez de la noche en la sucursal de la Congreso de la Tarjeta Naranja.

Con o sin tarjeta, la única verdad es que el protagonista del video documentado en El Bajo hoy es un poco más feliz. Y a esa felicidad no la iba a cambiar por nada: “Atámelo”, le dijo sin dudar al vendedor amigo. “Acá tengo la cinta, atámelo así no se caiga”, le dijo. Y el vendedor amigo le hizo caso. 

La embalada de un sábado al mediodía con 40 de sensación térmica no se negocia. Es la cinta aferrando a ese muchacho a la ilusión de un sábado: dos vueltas al pecho y listo.

“Los tucumanos no dominamos el mundo porque no queremos”, jura Yeyé a la redacción de eltucumano. Ya habrá tiempo para pensar en cómo hacerlo. Primero el viaje en moto, la caja del ventilador aferrada, la ducha después del viaje, la salida fresco para arrancar el finde, música y a brillar, mi amor.

Vale la pena

¡No lo diga tan brusco!